•como es la racionalidad del delito

La “economía” de las salideras bancarias

Habitualmente, las recomendaciones para combatir el crimen se basan en elevar los costos de delinquir, lo cual remite a policía y Justicia más eficientes.

24-08-2026 | 17:20

Desde los pioneros trabajos de Gary Becker en Chicago, la ciencia económica ha intentadocontribuir al combate contra el delito y sus consecuencias. En ese sentido, como sucede en generalcon el análisis económico tradicional, y haciendo abstracción, en este caso, de consideracioneséticas sobre el “bien” y el “mal”, se supone que un delincuente toma susdecisiones racionalmente aplicando evaluaciones de costo-beneficio, bajo incertidumbre.

De allí que las recomendaciones habituales para combatir el crimen no pasional se basen en“elevar los costos” de delinquir.

En esa línea, para disuadir a un delincuente racional de cometer un delito, hay que incrementarla probabilidad de que ese delincuente termine preso. Por lo tanto, en lugar de leyes másestrictas, lo que hace falta es policía y Justicia más eficientes. En términos matemáticos, una leymuy dura, multiplicada por una probabilidad cero de ser “atrapado” o“condenado”, da como resultado cero.

La recomendación básica, entonces, es: “Tenga una policía capacitada y eficiente, y unaJusticia que funcione adecuadamente, si quiere que el costo de delinquir aumente, por encima delbeneficio”.

Por supuesto que esta regla general suena hoy, a la luz de la realidad local y global,extremadamente simplista, pero, en todo caso, es un buen comienzo.

Todo es ahora mucho más complejo, porque la adicción a las drogas que caracteriza a muchosdelincuentes los convierte en seres poco racionales a la hora de tomar decisiones, de manera quepoco les importa ser atrapados o no.

En otros casos, la ausencia de alternativas, por falta de educación, u oficio, y la inexistenciade cárceles que rehabiliten, en lugar de profundizar las capacidades de delinquir, han hecho quepara muchos presos que cumplen su condena no esté disponible la alternativa de un trabajo honesto(para ambos casos el costo de delinquir no se tiene en cuenta, porque no hay alternativas viables,aun cuando la probabilidad de ser atrapados sea fuertemente positiva). En estos casos, hay quetrabajar, complementariamente, en incorporar a los jóvenes al circuito educativo y alejarlos de lasdrogas, y en promover la capacitación y enseñanza de oficios en las cárceles.

De todas maneras, si se tiene una policía eficiente y entrenada, con los recursos adecuados, yuna Justicia expeditiva y sin “trampas”, todo aquello que tienda a incrementar loscostos de ser atrapado, enjuiciado y condenado va en la dirección correcta. Por el contrario, sinesas precondiciones, las medidas que se puedan instrumentar pueden resultar ociosas.

Los proyectos que hoy están en discusión, tanto en la Legislatura porteña, sobre motochorros,como en el Congreso Nacional, sobre salideras bancarias, tienden a incrementar los costos para losdelincuentes.

En el primer caso, se intenta dejar “en evidencia” a quienes circulan en moto conintenciones claras de robar, respecto del resto de los motonautas, poniendo en alerta a laspotenciales víctimas y no sólo a la policía. Si esta medida es efectiva o no, se verá. Dado que, aveces, los ladrones pueden, de todas maneras, considerar que serán más “rápidos” quesus víctimas o sus eventuales captores. Pero claramente, con todo lo demás igual, los costos aquísuben.

Respecto de las salideras bancarias, el proyecto de ley intenta incrementar la incertidumbre delos ladrones, dificultando su capacidad de elegir a las víctimas. Si se ocultan las cajas de losbancos de la vista del resto del público, y se bloquean, además, los celulares, se hace más difícilpara los ladrones identificar quién saca mucho dinero del banco y quién termina de pagar la facturade gas y, en todo caso, aun sabiéndolo, se les hace más difícil “avisar” a suscómplices.

Pero en este caso, además, el Banco Central podría ayudar, en serio, regulando algún sistemabarato de transferencia bancaria electrónica o cheque de pago irrevocable para grandes sumas, demanera que las transacciones importantes (compraventa de propiedades o automóviles) no haya quehacerlas en efectivo, limitando así los casos en que se necesita retirar mucho dinero enefectivo.

Pero, insisto, éstos son cambios marginales en los costos de delinquir. La clave sigue siendotener una policía eficiente, no corrupta y con recursos. Una Justicia rápida, valiente y honesta.Un tratamiento diferente para las reincidencias. Cárceles que rehabiliten y educación y trabajopara los jóvenes.

En síntesis, la responsabilidad final sigue siendo de la política, que también tiene que sereficiente y honesta.

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