•DIRIGENTES QUE TOMAN DECISIONES EQUIVOCADAS

La especulación nunca es buena consejera

24-08-2026 | 15:23

Lo primero que tenemos que entender para entender el conflicto (o la dilación para llegar a unacuerdo) entre Juan Román Riquelme y Boca es que este juego del fútbol es profesional. Si notenemos en cuenta que Román juega por dinero y que Boca pretende retener al crack para recaudarmás, estamos partiendo de una base de análisis falsa. Por eso, rápidamente, hay que evitar dar comociertas dos cuestiones: que Riquelme jugó gratis la temporada 2009/10 y que Boca lo quiere en elplantel “por todo lo que significa para el hincha”. Román cobró su salario y Bocaquiere que siga para evitar cualquier terremoto político.

El 8 de abril de 2001, Barcelona pugnaba por llevárselo, pero el entonces presidente MauricioMacri y el jugador no se ponían de acuerdo ni en la venta al cuadro catalán ni en el número delcontrato. Aquel ya célebre festejo de Román poniéndose las manos haciendo pantalla sobre las orejas-“Hice el Topo Gigio porque le gusta a mi hija Florencia”- pasó a la historia por larespuesta de Román sobre el particular festejo, pero, también, porque fue el punto de ruptura entreRiquelme y Macri. Nunca más se reconciliaron. El rencor es de tal magnitud, que hace pocos días, enun ridículo acto para presentar un cuadro con una pintura del gol de Palermo a Grecia en el Mundialde Sudáfrica, Mauricio habló sobre Boca y dijo algo dedicado a “todos los referentes quehicieron grande a Boca, como Palermo, Ibarra y Battaglia”. Deliberadamente, obvió a Riquelmeen la mención. No son los mejores momentos de Macri como Jefe de Gobierno: está rodeado por laJusticia y no sabe ya qué decir, más que frases del manual del niño rico mal criado. Supongo quesaltearse a Riquelme en un discurso como ése no es de lo mejor que puede hacer un ex presidentexeneize.

La Comisión Directiva de Boca tiene un alto componente proclive al Jefe de Gobierno en suformación. “El ala macrista” le decimos los periodistas deportivos. Es la mayoría de laCD, pero en ella no está incluida el presidente actual, Jorge Amor Ameal. La parte macrista,encolumnada detrás de su líder, estaba en contra de la renovación del contrato de Riquelme. Algunosse negaban en redondo a gastar semejante suma de dinero en un futbolista de 32 años (los cumplió el24 de junio). Otros, más atrevidos, se permitían dudar del futuro de su condición física. Dicen queen la operación de rodilla encontraron que tenía osteocondritis, algo parecido a lo que excluyó delequipo a Battaglia durante ocho meses. En este sentido, digamos que Román se recupera connormalidad y que, si bien los tiempos que maneja la prensa para el regreso van de una reapariciónen la fecha 3 a la fecha 12, lo cierto es que los médicos estiman que no habrá secuelas.

Ameal es mucho menos rebuscado en las razones que da para la pretensión de llegar a un acuerdo:no quiere pasar a la historia como el presidente que perdió a Riquelme ni a ninguno de loshistóricos. La firma del contrato de Palermo fue un gran alivio. Cuando Riquelme abrió fuego desdeel programa de Niembro el jueves 22, la angustia volvió a posarse sobre los hombros del atribuladopresidente. Recordemos que Ameal llegó a la presidencia por la muerte de Pedro Pompilio y no por elvoto de los socios. Eso, más los fracasos deportivos del último año y medio, le quitan buena partede capacidad de maniobra ya que, usando terminología política, tiene recortada seriamente sugobernabilidad.

Imagínense ustedes un escenario en el que Amor Ameal no logre retener a Riquelme, el equipo–notablemente reforzado—no gane el Apertura y que, por ende, no llegue a laLibertadores. El último tramo de su ciclo sería un calvario.

Fiel a la usanza de Mauricio Macri, los dirigentes decidieron hacer una encuesta (?) para sabersi los hinchas querían que Román se quedara o no. El resultado fue 80 por ciento a favor de lacontinuidad. Ahí, el “ala macrista” dio marcha atrás con su negativa, trago saliva,dijo “hagámosle caso a los socios” y salió a respaldar las negociaciones para larenovación. Esto es un papelón. El socio los eligió para que tomaran decisiones. La falta de corajepara cargarse una decisión política pesada, importante, arriesgada de estos dirigentes es lo quelos llevó a compartir su tarea con el hincha. Entiendo que no es sencillo deshacerse de Riquelmeasí porque sí, pero si no lo quieren, si creen que pagarle la suma que pidió es una locura, dénleuna plaqueta, un premio y despídanlo como merece. Si no, siéntense con su representante y negociensin internas. Con esta dirigencia hace tres torneos que Boca termina debajo del décimo puesto .

Riquelme pretende un vínculo de cuatro años, y que Boca le pague sólo el contrato, no el pase.Es imposible cuestionar a Román por lo que pide. Cada uno le pone a su trabajo el precio que creeque vale. Después, encontrará quién lo pague o no. Da la sensación de que la CD especuló con eltiempo, con que la lesión iba a bajar sus pretensiones y con la duración del convenio.

Parecen no conocer a Román. Es tozudo, a veces antipático, pero es inamovible. Lo sujetaron conuna negociación eterna y hasta deshonesta. Jamás le dijeron que una parte de la CD no lo quería,nunca blanquearon que desconfían del éxito de su recuperación y no se hacen cargo de que su opiniónes que pagarle lo que pide es hipotecar el club.

Ameal dijo que “Boca mejoró su oferta”. También deben mejorar sus modos y, antetodo, hacerse cargo de sus decisiones. Al final, los directivos son quienes rigen los destinos delclub más popular de la Argentina.

De acuerdo a lo que pasó con Boca en el último año y medio, no hay lugar para un nuevofracaso.

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