Fue la crónica de un final anunciado. Una vez que la Presidenta se vio forzada por la Justicia acumplir con lo dispuesto por el artículo noveno de la Carta Orgánica del Banco Central, referido alos procedimientos de remoción del presidente de la entidad, la suerte de Martín Redrado estabaechada. Mucho más aún cuando, como habíamos anticipado en esta columna, su destitución contaba conel voto “positivo” de Julio Cobos.
La puesta en escena de la renuncia del ex presidente del BCRA forma parte de un clásico de lapolítica argentina. Son denuncias tardías que por su gravedad también comprometen al funcionarioque las hace. Por otra parte, son confirmatorias de informaciones que en su momento la prensadifundió y que el kirchnerismo negó y fustigó. En la edición de hoy de PERFIL se publica una nóminade compradores de fuertes sumas de dólares. Figuran allí tanto Néstor Kirchner como Hugo Moyano. Lafecha de la compra coincide con el despuntar de la crisis económica tras la quiebra de LehmanBrothers. Ese fue uno de los momentos en los que merodeó el fantasma de la devaluación. Se ve quetanto uno como otro tenían mucha plata y poca confianza tanto en el gobierno de Cristina Fernándezde Kirchner como en la economía del país.
El análisis de la comisión bicameral –que en realidad ha sido unicameral ya que, de sustres integrantes, dos son diputados, Gustavo Marconato y Alfonso Prat-Gay, y quien la preside es elvicepresidente que no es senador– es altamente crítico de la gestión de Martín Redrado. Aldía de hoy las posiciones de sus integrantes son las siguientes: Marconato votará por ladestitución del renunciante presidente del Banco Central; Cobos, también, aun cuando su idea eshacer más que nada una evaluación con reproches a la gestión del funcionario desplazado; Prat-Gay,en cambio, se debate en una encrucijada: como es de público conocimiento, su valoración de lagestión de Redrado es fuertemente crítica y, por ende, es de la opinión de apoyar su remoción; loque ocurre es que sobre él hay una presión que viene ejerciendo Elisa Carrió para que no vote afavor de lo que propone el Gobierno. De ceder ante esta presión, Prat-Gay quedará expuesto a unamanifiesta contradicción que le facturarán opositores y oficialistas.
Por supuesto que en todo este episodio han quedado secuelas negativas significativas dentro delGobierno. Una de ellas es la que terminó con la permanencia del Dr. Osvaldo Guglielmino comoprocurador del Tesoro. La Procuración del Tesoro es una pieza clave en el andamiaje jurídico delPoder Ejecutivo. Según se describe en sus objetivos, “la Procuración del Tesoro es laasesoría jurídica de más alto rango del Presidente de la Nación y de los funcionarios de laAdministración Pública. Como tal, asesora al Presidente y a dichos funcionarios por medio dedictámenes, representa al Estado Nacional en juicio dadas ciertas condiciones, audita y registralos juicios contra el Estado Nacional, es parte, instruye sumarios a los funcionarios de las dosmás altas categorías de la Administración que tengan funciones ejecutivas y capacita a los abogadosdel Estado y a los que aspiran a serlo”.
Algún malestar venía existiendo de arrastre con el Dr. Guglielmino. A él le adjudican laresponsabilidad del mal asesoramiento relativo al tema Redrado. Como señalamos en esta columna, unade las cosas que dejó al descubierto este culebrón fue el desastroso manejo que hizo el Gobierno detodo el asunto, producto de un desconocimiento de su parte de aspectos técnicos elementales,circunstancia que lo llevó a meterse en un embrollo cuyo resultado no hizo más que acarrear unperjuicio tras otro. Esto fue consecuencia, además, de un pésimo asesoramiento. Los reproches porello llegaron al secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zanini–intocable–; al ministro de Economía, Amado Boudou, y al procurador del Tesoro, quien,desde el punto de vista político, era el más débil.
Guglielmino asistió a la comisión bicameral a propuesta del vicepresidente. El hecho de haberaceptado la invitación de Cobos seguramente molestó a la Presidenta, quien, en la noche del martes,tuvo una pormenorizada conversación telefónica con el diputado Marconato. Durante esa charla, ellegislador oficialista describió la actuación del hasta entonces procurador del Tesoro, enfatizandola defensa cerril que hizo de las acciones llevadas a cabo por el Poder Ejecutivo para remover aRedrado. Por lo visto, nada de eso sirvió y, en consecuencia, el matrimonio presidencial decidióque el Dr. Guglielmino debía ser echado. “Lo hicieron al mejor estilo K”, según afirmóalguien que supo ser kirchnerista y vivió una experiencia similar.
El reemplazante de Osvaldo Guglielmino es el Dr. Joaquín Da Rocha, un hombre de solidezjurídica, con prestigio dentro del ámbito judicial y con vuelo propio dentro del PartidoJusticialista. El Dr. Da Rocha es un hombre de consulta en los ambientes del derecho, de tratoafable y abierto al diálogo. Habrá que ver cómo compatibiliza todos estos atributos con las formascon que ejerce el poder el matrimonio presidencial, a todas luces opuestas a las que exhibe elflamante funcionario.
Al Dr. Da Rocha lo propuso el jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, y la ideasubyacente detrás de este nombramiento es que el Poder Judicial tome esta designación como un gestodel Poder Ejecutivo destinado a bajar los decibeles de un enfrentamiento altamente nocivo. Hay queseñalar que, durante una de las tantas horas de furia de la crisis del Banco Central, laPresidenta, que es abogada, cometió la torpeza de hablar del “Partido Judicial” paradescalificar los fallos adversos tanto de la jueza María José Sarmiento como de su superior, laCámara en lo Contencioso Administrativo, y provocó un malestar mayúsculo entre una gran cantidad deprofesionales del derecho que trabaja en la Justicia. “Esto cayó como una bomba atómica; va aser necesaria una tarea de reparación muy importante para reencauzar, aunque sea mínimamente, lascosas”, reconocía alguien que conoce al dedillo lo que pasa en los pasillos y despachostribunalicios.
El capítulo dos de esta novela habrá de centrarse ahora en la discusión que el Congreso deberádar sobre el Fondo del Bicentenario, ya que, tras el fallo de la Cámara de Apelaciones en loContencioso Administrativo, al matrimonio presidencial le es imposible avanzar con este proyectosin la aprobación de una de las cámaras. Aquí las cosas juegan a favor del Gobierno. Esto es asíporque la legislación concerniente a los decretos de necesidad y urgencia establece que, para suratificación por parte del Parlamento, basta con la aprobación de una sola cámara, ya sea deDiputados o de Senadores. El Gobierno sabe que, en Diputados, esta batalla está prácticamenteperdida. En cambio, en Senadores, las cosas son diferentes. Allí hay una paridad muy lábil quepuede ser modificada por los votos de dos senadores: los de La Pampa. Pero en este caso enparticular, hay otros que se suman desde espacios que no pertenecen al oficialismo. Estos son loscasos de Santa Fe y Corrientes. En ambos, los respectivos gobernadores, el socialista Hermes Binnery el radical devenido K Ricardo Colombi, se han expresado a favor del Fondo del Bicentenario. Larazón es muy simple: necesitan la plata. El Gobierno sabe eso. Y, por ello, está negociando a todotren. El plan de la cajita feliz de Néstor y Cristina Kirchner está a pleno. Claro que hay unaincógnita: nadie sabe a ciencia cierta cómo será luego la repartija de esos dineros, porque lallave de la caja la tendrán el ex presidente en funciones y su esposa.
En el medio de todo esto nadie ha vuelto a preguntarse qué estrategia se adoptará para que elpaís se defienda de futuros embargos dictados a causa del accionar de los fondos buitres.
Con el Fondo del Bicentenario el sueño electoral de Néstor Kirchner para 2011 volverá a cobrarvuelo. Será, de todos modos, un vuelo en cielos turbulentos. El “desamor” reinante enmuchos sectores del justicialismo hacia el ex presidente en funciones se va expandiendo a la manerade las ondas que produce una piedra al caer al agua. Sin embargo, esto no entra en los cálculos delmatrimonio presidencial, para el que todo se arregla con plata.
La reunión de 22 diputados provinciales peronistas en Pinamar encendió el fuego de la furiaK. Como ya es sabido, en esa reunión hubo críticas fuertes hacia la conducción partidaria de NéstorKirchner. No es que ésta hubiera sido el primer encuentro de legisladores del justicialismobonaerense en el que aparecieron críticas hacia el ex presidente en funciones. Lo novedoso de esteencuentro fueron tanto el detalle con el que se lo hizo conocer a los medios como una frase queallí se dijo, alusiva al esposo de la Presidenta: “Así nos conduce a una nueva derrotaelectoral”. Esto fue demasiado para Néstor Kirchner, quien, enterado de lo sucedido, estallóde ira y anunció que hará tronar el escarmiento entre los “traidores”, cuya nómina, enla provincia de Buenos Aires encabeza holgadamente el ex jefe de Gabinete de Ministros SergioMassa.
Todos estos hechos han dado forma a la furia de enero. Enero ya termina; la furia, no.
Producción periodística:
Guido Baistrocchi




