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La hora del recambio en Colombia

Antanas Mockus lidera las encuestas sobre el candidato del oficialismo. Un crecimiento sostenido en las redes sociales y en el antiuribismo. El ecologismo al poder.

La hora del recambio en Colombia
24-08-2026 | 12:27

Ya a fines de noviembre del año 1994, la prensa intentaba explicar por qué uno de los hombresque punteaban en las encuestas para ganar la Alcaldía de Medellín era un ingeniero administradorsin experiencia política, que llegó a la Registraduría empujando una carretilla con las 110 milfirmas que avalaban su aspiración. También en Barranquilla, la cuarta ciudad del país, un neurólogoque jamás había dado discursos ni conseguido votos para él o para otro, arrasaba en lossondeos.

A partir del 1º de enero de 1995, hasta la principal Alcaldía del país –Bogotá– ibaa estar ocupada por otro hijo del mismo fenómeno, Antanas Mockus, un matemático que se había hechoconocido el año anterior porque, como rector de la Universidad Nacional mientras presidía unareunión con estudiantes, ante la silbatina de un sector del auditorio, no tuvo mejor idea quedarles la espalda, bajarse los pantalones y mostrarles el traste. Por aquellos días, muchoscreyeron que el rector había tenido mala suerte pues la escena había sido filmada y entregada alnoticiero QAP, que la divulgó. Sin embargo, el nombre de Mockus se proyectó al estrellato, sudestape convirtió en tema de interés público su tarea al frente de la rectoría y –como entérminos generales había sido una buena gestión– Mockus ganó adeptos porque lo excepcional enél, para muchos, no era que se hubiera bajado los calzoncillos en público, sino que se tratara deun funcionario honesto y eficiente. Las encuestas de entonces le dieron una amplia ventaja sobrecualquier otro aspirante liberal o conservador, ya que si bien su irreverencia despertó simpatía enparte del electorado, no era suficiente para explicar una diferencia tan amplia: el argumento mássólido estuvo dado por el hecho de que nunca cedió a lo largo de los meses de campaña a lastentaciones que le ofrecieron políticos y publicistas de adueñarse de su figura; prefiriópermanecer sin contaminación.

Otra de las claves fue su curiosa y muy heterogénea forma de comunicarse. En una era en la quelas diferencias doctrinarias entre los partidos se han borrado y todos los discursos suenanparecidos, Mockus se valió desde espadas de plástico rosadas, cordeles y frascos de basura paradifundir su mensaje. No quedaba claro si la gente entendía lo que estaba tratando de decir, pero delo que no había dudas era que este hijo de inmigrantes lituanos no era más de lo mismo. Una ciudadhastiada de políticos corruptos y administradores ineficientes prefirió ensayar con alguienabsolutamente diferente.

El próximo 30 de mayo, toda Colombia elige presidente. Hasta hace tres meses, el mismo Mockusiba cola en las encuestas de intención de voto; hoy, los sondeos auguran que será el sucesor deAlvaro Uribe, en un hecho que los analistas atribuyen al Facebook y a Twitter. Estas redes socialesen las que Mockus basó su campaña, le dieron un amplio respaldo. Según las estadísticas deFacebook, Mockus ocupa los primeros puestos de entre las páginas de políticos de mayor crecimientoy el noveno lugar de entre las más visitadas del mundo.

Debido a la novedad del fenómeno, los especialistas no siempre coinciden en cuáles serán susconsecuencias: Andrés Cavelier, director de Fastrack Media, firma consultora en estrategias decontenido digital con sede en Washington, sostiene que Internet no está todavía tan desarrolladacomo para ser determinante en la elección del próximo presidente. Mientras tanto, para Sergio Llano(cátedra de Nuevos Medios en la Universidad de La Sabana), tener presencia en esos espaciosvirtuales “sí puede influir, sobre todo en los votantes indecisos, en el voto de las personasque son más críticas y que necesitan razones más que pasiones para votar, siempre y cuandoencuentren información relevante”. Asimismo, los expertos aseguran que el número deseguidores en Facebook y Twitter no necesariamente se traducirá en igual número de votantes paralos comicios del 30 de mayo. El número de fans de un grupo en una red social, no es equivalente avotos, porque son espacios de esparcimiento. Muchos adeptos de un candidato unidos a través de unared social pueden ser personas no aptas para votar por distintos motivos como no tener los 18años.

Consciente del éxito, el ex ministro Juan Manuel Santos –principal contrincante deMockus– pidió a sus asesores hacer uso de las nuevas tecnologías. Así se creó un equipo cuyamisión era hacerle contrapeso a Mockus: Santos pasó, en un mes, de tener 20 mil seguidores en susdos páginas web a 168 mil. Vicente Torrijos, analista político, explica el fenómeno de otra manera:“La sociedad colombiana estaba buscando una corriente no uribista, o sea, un proyectopolítico que sin ser necesariamente antiuribista, se desmarcara de la tendencia oficialistarepresentada por Juan Manuel Santos, quien ha quedado anclado en su posición de heredero deluribismo, con un margen de maniobra muy reducido. Puede ser el heredero, pero no ha sido elartífice del proyecto, y su liderazgo es visto como residual”.

Daniel Romero, encargado de administrar estas tecnologías en el comando de Mockus, aseguró que através de la estrategia electoral en Internet se buscó “pasar de lo virtual a lo real, esdecir, que no sean sólo seguidores en Facebook sino que nos ayuden a promover las ideas delpartido, que hablen con sus familiares y vecinos. Así, la gente finalmente se termina convirtiendoen ‘multiplicadores’”. Esos “multiplicadores”, según Bibiana Clavijo,investigadora en temas electorales, tienen un perfil muy específico: “Es gente entre los 18 ylos 35, con formación profesional y que continuamente se está relacionando con los computadores.Son personas que ‘jalan’ (atraen) el voto de opinión”.

De acuerdo con el Ministerio de Comunicación, en Colombia 3,2 millones de personas tienenservicio pago de Internet aunque el acceso a la red se calcula en varios millones más. En un paísde 43 millones de habitantes, donde 29,2 millones están habilitados para votar, las autoridadeselectorales dan cuenta de que por lo menos 3,2 millones son nuevos votantes de 18 años o un pocomayores. Si bien los sondeos otorgan a Mockus ventaja sobre Santos, ambos se encuentran sobre el30%, lejos del más de 50% que exige la legislación colombiana para ganar en primera vuelta.

Hora de nuevas tecnologías, hora de renovados liderazgos. Colombia, ¿hora de Mockus?

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