•el nuevo round entre el gobierno y el campo

La incertidumbre

Alguien que defiende al kirchnerismo a capa y espada, y que supo aparecer en cuanto medio y lugar fue requerido a fin de ponerle el cuerpo al duro conflicto entre el Gobierno y el campo, se sinceraba, hacia el fin de la semana que pasó, con aire de desconcierto.

23-08-2026 | 05:27

Alguien que defiende al kirchnerismo a capa y espada, y que supo aparecer en cuanto medio ylugar fue requerido a fin de ponerle el cuerpo al duro conflicto entre el Gobierno y el campo, sesinceraba, hacia el fin de la semana que pasó, con aire de desconcierto. Decía, entre otras cosas,que “es increíble lo que está pasando. No lo podemos entender. Los que nos identificamos conlos postulados progresistas del kirchnerismo estamos haciendo una evaluación autocrítica de todoeste proceso y vemos cómo todas las acciones que llevó adelante el Gobierno han terminado porfavorecer la concentración de los grandes pooles de siembra y de los feed lots en desmedro de lospequeños productores.

Escapa a nuestra comprensión las causas por las que ni Néstor ni Cristina se dan cuenta deesto”.

Hasta ayer mismo eran muchos los que no atinaban a poder explicar claramente en qué direcciónconcreta se mueve en este y otros rubros la administración compartida por la Dra. Fernández deKirchner y su esposo. Y entre esos muchos que comparten esta incertidumbre, hay numerosos miembrosdel Gobierno.

El matrimonio presidencial sigue demostrando una capacidad infinita de perder oportunidades.

Esto también lo reconoce un número creciente de funcionarios del Gobierno en confesiones en lasque aflora el desconsuelo.

Sólo un puñado de ellos parece ajeno a esa realidad. El problema es que estos son los que,paradójicamente, tienen una mayor cercanía y llegada segura a quien es la principal fuente de poderde esta administración: Néstor Kirchner.

Es impresionante comprobar cómo siguen vigentes tanto su injerencia como también suparticipación en el gobierno de su esposa.

Aníbal Fernández comprendió, desde el primer momento de su gestión al frente de la Jefatura deGabinete, que el tema del campo era y es prioritario.

Esto no tiene que ver sólo con una realidad económica sino también con otra de dimensiónpolítica.

El Dr. Fernández recuerda lo que el matrimonio presidencial ha olvidado: la Dra. Fernández deKirchner ganó la elección presidencial de octubre de 2007 con el aporte de una gran cantidad devotos provenientes del sector rural.

El jefe de Gabinete, a quien no le sorprendió la derrota de Néstor Kirchner en la provincia deBuenos Aires, sabe, a su vez, algo que tanto el ex presidente en funciones como su esposa parecenignorar: no hay posibilidades ciertas de triunfo del justicialismo en las elecciones presidencialesde 2011 sin el apoyo de sectores vastos del ruralismo.

Esta circunstancia, de no corregirse, también tendrá efectos en el presente.

La diáspora que se está produciendo dentro del bloque de legisladores del Frente para laVictoria es un botón de muestra. Ha comenzado ya con tres diputados por la provincia de Entre Ríos.Promete seguir.

A la luz de esto, alguien le advirtió a la Presidenta que había que hacer algo para exhibiralgún atisbo de iniciativa ante un panorama francamente adverso que se avecina en el Congreso y alque los legisladores más fieles no saben a ciencia cierta cómo enfrentar.

La respuesta a eso fue el anuncio del proyecto de ley por el que se recortan los así llamados“superpoderes”. Esto que antes del 28 de junio hubiera sido considerado como un grangesto republicano, ahora fue tan sólo un acto de realismo político.

“No podemos engañarnos a nosotros mismos; era claro que si la Presidenta no hacía algo laoposición nos los derogaba de un plumazo”, reconoce un legislador K que sigue azorado al verlas cosas que pasan en el poder.

Pero volvamos a la novela Gobierno versus campo.

Estábamos en las intenciones de Aníbal Fernández. Aquí hay que señalar que el jefe de Gabinetees el único funcionario del Gobierno a quien el matrimonio presidencial le permite una ciertaindependencia de movimientos.

Se nota en él, además, un cambio en el tono y el vocabulario de su lenguaje.

Puesto a trabajar en el tema, el Dr. Fernández logró que hubiera movimientos de acercamientoentre las partes.

Consiguió así que hubiera enviados del Gobierno que se entrevistaron con los representantes delas cuatro entidades que conforman la Mesa de Enlace.

En una de ellas, que tuvo lugar en San Pedro, hubo un mensaje transmitido por el emisario encuestión: que entre los pedidos a realizar por los dirigentes del campo hubiera uno referido adotar a estas negociaciones de un marco institucional.

Esto fue acogido y aceptado por las entidades.

Prueba de ello es que en el documento que le presentaron al Dr. Fernández en la reunión delviernes pasado, encabezaba la lista de pedidos uno referido a la necesidad de rejerarquización dela Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, organismo cuya trascendencia política ha sidopulverizada por el Organismo Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) y la Secretaría deComercio Interior, en la que sigue reinando Guillermo Moreno.

“Les tiramos todos los centros que nos pidieron para la reunión del viernes y no llegamosa entender por qué el Gobierno no hizo ni siquiera un gol”, confesaba alguien que participóactivamente en la preparación del documento de tres carillas que llevaron los ruralistas alencuentro en la Casa Rosada.

El Gobierno le dedicó también su tiempo al asunto.

En esa línea fue que pergeñó el anuncio para el sector lechero que la Presidenta hizo en laciudad cordobesa de Villa María, el jueves por la tarde. En ese acto quedó exhibida, una vez más,la metodología del “divide y reinarás” que el Gobierno utilizó con relativo éxito en elpasado. Pero claro, el presente es otro.

Si bien algunos tamberos aprobaron el acuerdo, fueron muchos los que lo salieron a criticar.

El viernes hubo una reunión extensa e intensa en la Residencia de Olivos en la que la Presidentaescuchó las posturas existentes dentro de su gobierno.

Hubo halcones y palomas. Entre las palomas estuvieron Aníbal Fernández, el ministro deInfraestructura y Planificación, Julio De Vido, y el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi.Entre los halcones, Guillermo Moreno, el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, el titular de laONCCA, Emilio Eiras y la ministra de la Producción, Débora Giorgi. Triunfaron estos últimos. Dehecho, la postura que llevó el Gobierno al encuentro con el campo fue la que propuso el señorEiras.

La reunión en la Casa Rosada fue cordial. Incluso hubo un pedido de disculpas porparte de la dirigencia agropecuaria por algunos dichos vertidos durante la semana en la Rural.

La alusión fue directa a expresiones francamente reprochables por su nivel de intolerancia haciael Gobierno, volcadas por el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati.

Biolcati y el resto de los dirigentes deben comprender que el protestar y reclamar son actoslegítimos de los que se nutre toda democracia, pero que esto no da derecho a fomentar laintolerancia o cualquier idea o acción que siquiera sugiera la posibilidad de la remoción de ungobierno por una vía diferente de la del voto popular.

A este respecto es importante insistir –en momentos en que el tema de lo institucionalafortunadamente parece ganar espacio en la consideración pública– que es necesario que elGobierno de Cristina Fernández de Kirchner complete hasta el último segundo del último minuto de sumandato.

El campo sabía que el tema de las retenciones a las exportaciones de la soja no iba a serresuelto en esa reunión. Aspiraba a otras cosas concretas. Eran tres: leche, carne y maíz.

No hubo avances significativos en ninguna de ellas.

La postura del Gobierno, tal cual lo expresó la ministra de la Producción, fue la de “yales hemos dado demasiado”. Así las cosas, el futuro depara sólo interrogantes. Nadie sabecómo seguirá esta historia. Lo único seguro es la incertidumbre y su secuela de dudas que, en unmarco de crisis económica, no hace más que agregar dificultades a las ya existentes, que sonmuchas.

La oposición debería hacer también su aprendizaje de todo esto. En su paisajeabunda la pobreza de propuestas. Una buena tarea sería la de proponer ideas alternativas, serias yfactibles, a las que hasta aquí ha llevado adelante el Gobierno.

Este es un aporte que falta y que representa un desafío al que aún la oposición mayoritariamenteno ha respondido. Además, algunos parecen haberse quedado todavía en el 28 de junio. Mientrastanto, en la intimidad de Olivos, Néstor Kirchner sigue con sus maquinaciones.Acumula bronca y másbronca contra los “traidores” del Conurbano bonaerense.

Promete venganzas.

Alguna vez, alguien que supo creer en él le escuchó decir a bordo del Tango 01 en vuelo haciaMéxico que “ahora que asuma Cristina, habrá una renovación total del Gobierno y yo me voy adedicar a viajar por el mundo respondiendo a las 46 invitaciones de distintas universidades quedesean otorgarme el título de Doctor Honoris Causa”.

De aquella promesa, de aquel momento y de aquel apogeo de poder, hoy nada queda.


Producción periodística: Guido Baistrocchi

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