•el futuro del dolar

La incertidumbre electoral es recesiva

La economía argentina es una economía bimonetaria. Usamos el peso para las transacciones y el ahorro de muy corto plazo, y usamos el dólar para el ahorro de largo plazo y como unidad de cuenta de los bienes de alto valor.

22-08-2026 | 12:21

La economía argentina es una economía bimonetaria. Usamos el peso para las transacciones y elahorro de muy corto plazo, y usamos el dólar para el ahorro de largo plazo y como unidad de cuentade los bienes de alto valor.

En las épocas “tranquilas” o después de una megadevaluación, desahorramos algo dedólares para especular con el diferencial de tasas entre el peso y el dólar, o comprar activos,dado el artificialmente alto poder de compra del dólar en pesos.

En las épocas convulsionadas o de alta incertidumbre, ocurre lo contrario: ahorramos más dólaresde lo normal, especulando con una futura devaluación o a la espera de que se defina elpanorama.

Este movimiento entre dólares y pesos tiene consecuencias sobre el nivel de actividad, la tasade inflación, el empleo y el crecimiento económico.

Cada vez que vendemos dólares y compramos pesos, la Argentina crece, la actividad aumenta, elempleo y el salario se incrementan y, dependiendo de la magnitud del ingreso de capitales y elmanejo de las cuentas públicas, la inflación se acelera. Simplemente porque sacamos ahorros endólares que están, en su mayoría, fuera de la economía local (en el colchón, la caja de seguridad oel sistema financiero internacional) y los convertimos en pesos que se depositan en los bancoslocales y se transforman en más crédito, más demanda, más inversión, más consumo.

Por el contrario, cuando reina la incertidumbre, o creemos que el dólar tiene que subir deprecio, hacemos lo contrario, dejamos de gastar, sacamos los pesos de los bancos, compramosdólares, y la economía local se resiente, la actividad cae, los salarios bajan en términos reales,aumenta el desempleo, etcétera.

En síntesis, todo contexto de incertidumbre o de sensación de que el valor del dólar seguirásubiendo implica menor actividad económica, menor demanda.

La proximidad de las elecciones, en medio de la crisis global, no ha hecho más que agravar estecuadro “habitual” de la economía argentina.

Ya desde el año pasado, con la aceleración inflacionaria y el intento del Gobierno de seguirfinanciando el populismo, primero con más impuestos a la exportación y después con la confiscaciónde los fondos administrados por las AFJP (estatales o privadas), los argentinos que puedenempezaron a incrementar su stock de dólares. Más de 21 mil millones de esa moneda “sefueron” de la Argentina, generando la menor actividad del segundo trimestre de 2008 y elparate del cuarto trimestre de ese año.

Es decir, aun antes del agravamiento de la situación internacional, la Argentina presentaba uncuadro de aumento del ahorro en dólares y caída del gasto en pesos, originado en las acciones delkirchnerismo gobernante, en conflicto con los productores agropecuarios primero y dando la señal de“todo vale” con la expropiación de los fondos previsionales, después.

Resulta al menos pintoresco que los mismos diputados y senadores que votaron la estatización deestos fondos y su administración por parte de un funcionario de la ANSES ahora se alarmen yprotesten porque el Estado usa esos fondos discrecionalmente, a costa de la rentabilidad de losfuturos jubilados, no hay control y no se administran profesionalmente. Qué esperaban, muchachos,si la expropiación se hizo para eso.

La incertidumbre política y el desmanejo de la economía de 2008 provocaron una fuerte salida decapitales y un freno a la actividad económica interna.

A este panorama se le sumaron las consecuencias de la crisis global y la sequía que redujo elvolumen de nuestras mercaderías para venderle al resto del mundo y obtener los dólares necesariospara financiar el pago de la deuda y la demanda de dólares del sector privado.

Pero estos elementos implican que la economía tiene la capacidad de producir menos dólares yque, por lo tanto, el valor del dólar tiene que subir. El adelantamiento de las elecciones y todoslos “inventos” que, al respecto, generó el peronismo, usando nuevamente las eleccionespara definir sus internas o desafiando el espíritu constitucional con candidaturas“testimoniales”, no hizo más que ampliar la incertidumbre que ya provocaba elkirchnerismo con su método de conflicto permanente.

Se dan, entonces, las dos condiciones básicas para que la Argentina no pueda crecer, al menos eneste semestre: incertidumbre política y de la política económica y percepción de que el valor deldólar tiene que aumentar.

Está claro, entonces, que hasta que las elecciones no despejen parte de la incertidumbre actualy el Gobierno defina su política fiscal, monetaria y cambiaria, los argentinos seguiremos, mientraspodamos, vendiendo pesos y comprando dólares, y la economía seguirá en un marco recesivo, aunque,por supuesto, el INDEC nos dirá lo contrario.

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