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La inflación y la “broma” de Boudou

La suba generalizada de precios es un problema para los trabajadores informales, desempleados y cuentapropistas. Se insiste en cobrar retenciones a costa de desincentivar la producción

La inflación y la “broma” de Boudou
24-08-2026 | 19:27

El ministro Boudou explicitó la estrategia oficial con su concepto de que hoy la inflación no esun tema para grandes porciones de la población, aunque puede ser preocupación para la clasemedia-alta.
La inflación argentina de estos últimos tiempos no es una consecuencia no deseada de unesquema de crecimiento. Es el corolario del intento de maximizar la recaudación de impuestos a laexportación con una política cambiaria a contramano de la evolución de los precios de lascommodities que exportamos; y del financiamiento del déficit fiscal con la emisión de pesos delBanco Central, en un contexto en que la demanda de dinero llegó al techo y, de hecho, está cayendoen términos reales.

Como en toda la región, el tipo de cambio real se está apreciando (dólar barato) por la presiónde la mayor oferta de dólares comerciales, por la suba del precio de las commodities y por el flujode inversiones de portafolio, en el contexto de la tasa cero en el dólar y la inyección de liquidezglobal.
Frente a esto, la mayoría de los países de la región, no sin problemas, eligieron bajar elprecio de su moneda y privilegiar una menor tasa de inflación, para proteger a sus sectores másrezagados y renunciando a impuestos a la exportación, de manera de incentivar la producción.

La Argentina, en cambio, optó por sostener el valor nominal del peso, y dejar que la apreciación“real” se diera por mayor inflación: privilegió cobrar impuestos a la exportación, acosta de desincentivar producción, y decidió compensar a los sectores más afectados con lainflación, con subsidios y clientelismo.
Esto le permite cobrar impuestos a la exportación elevados, en el marco de la suba del preciode las commodities, pero al costo de una inflación alta, que se elevó aún más, con la mayor ofertade pesos del Banco Central para financiar el déficit y con el problema estructural del precio de lacarne, generado por la equivocada política ganadera de estos años.
La alta inflación, en una economía en cuasi pleno empleo, genera al Gobierno algunosbeneficios políticos.

El primero es su relación con los gremios aliados, la “columna vertebral” delproyecto electoral oficialista de 2011. Con inflación alta, el poder del sindicalismo aumenta, dadoque son los representantes gremiales los encargados de “negociar” los aumentossalariales, en combinación con el Ministerio de Trabajo.
Durante este año, esas negociaciones permitieron que el salario formal, más o menos, leempate a la inflación verdadera. Por lo tanto, para esta “porción” de la población,“la inflación no es un tema” y si lo es el empleo, atribuido al “modelo K”.
Lo mismo sucede para el empleo público nacional, cuyos salarios también se ajustan casi comola inflación. Esto tiene patas cortas, a la larga la inflación siempre le gana al salario, peromientras estas patas cortas lleguen a 2011, alcanza.
Por otra parte, como el resto de los gastos del Estado nacional no evolucionan con lainflación real o se pueden “manejar”, la inflación aumenta los ingresos nominales yunos “puntitos” se les puede sacar a los ingresos, sobre los gastos.

Una situación diferente es la de las provincias, que si bien reciben los beneficios del aumentonominal de la coparticipación y del impuesto a los ingresos brutos (con perdón de la palabra),pagan mayormente salarios, por lo que poco pueden “ganarle” a la inflación, sinconflictos. Esto aumenta su dependencia de las transferencias del gobierno central, en especialpara obras públicas.
En síntesis, la inflación termina siendo un problema para los asalariados informales,desempleados y cuentapropistas, que compensan parcialmente con más “changas” u“horas extras”. También para los jubilados y, efectivamente, para ciertos sectores dela clase media alta a la que pertenece el ministro.
Con miras a 2011, la apuesta es clara: “Que nos voten los asalariados formales, lossubsidiodependientes y los jóvenes de primer empleo. A parte de los jubilados ya les regalamos unajubilación, y a muchos de los otros les seguiremos ajustando con movilidad. A la clase media-altala perdimos hace rato y si recuperamos a una pequeña parte del campo… Quién tedice...”.
Pero apostar a que te “salve” la inflación alta resulta siempre una apuesta dealto riesgo; si lo sabremos nosotros.

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