No recuerdo el empleo de este término antes del gobierno de Raúl Alfonsín. Luego, ya formó partedel lenguaje cotidiano y vuelve a pronunciarse en los tiempos de crisis. Por eso cada vez que sequiere asustar a la sociedad, se dice: “Lo que está en juego es la gobernabilidad”.
Es cierto. Hay algo peor que un gobierno con pretensiones hegemónicas; es aquel que no puedegobernar, un escenario en el que el impoder tiene responsabilidades de gobierno.
Se acaba de editar una entrevista a Juan Vital Sourrouille realizada en el año 2005 que puedeverse y escucharse en el sitio de Jesús Rodríguez. Dura tres horas y media en las que el exministro recuerda su paso por el gobierno de Alfonsín y las circunstancias que rodearon ellanzamiento del Plan Austral y su posterior derrumbe.
No habría mucho que decir de un programa económico que comenzó con una nueva moneda fuerte, quese cotizaba a ochenta centavos de austral por dólar, y que al fin de su corta y agitada vida semultiplicó hasta cinco mil para comprar el mismo dólar.
Sin embargo, el ministro dijo mucho, una enormidad comparada con todo lo que calló veinte años.Tengo grabado el día de aquel suceso político ya que el 15 de junio de 1985, en el momento delanuncio del Plan, el editorial del diario La Nación estuvo dedicado a criticar el programa defilosofía del Ciclo Básico de la UBA del que yo soy profesor titular, sumándose de este modo a losmiembros del Consejo Superior que me presionaban para que cambiara ciertos puntos de los contenidosde la materia dedicados a Nietzsche y Foucault. Debo decir que salvando las distancias, en aquellalucha me fue mejor que a Sourrouille en la suya. El ex ministro recuerda todo lo que no pudieronhacer con Alfonsín. Todo lo que no les salió bien y cada una de las frustraciones que tuvieron. Lesfue mal con el Banco Central, mal con la refinanciación de la deuda, mal con los sindicatos, malcon la inflación, mal con el manejo de la paridad cambiaria, mal con las empresas públicas, mal conlas paritarias, mal con el régimen de promoción industrial.
Sourrouille dice que ni él ni Alfonsín creían verdaderamente en el éxito del Plan. Adherente ala escuela estructuralista en economía, este hombre medido y sincero, dice que desde la óptica deesta escuela de pensamiento, se conciben los procesos económicos en términos de conflicto, peroreconoce que cuando se pasa de la teoría a la práctica, hay un límite para la conflictividad y loque puede ser muy estimulante para el pensamiento llega a convertirse en un proceso de demoliciónpara un gobierno. El ex secretario de Hacienda del gobierno de Alfonsín, Mario Brodersohn, acaba depublicar de su autoría un informe económico a través de su consultora Econométrica SA con eltítulo: “El próximo gobierno enfrentará el costo político del ajuste fiscal”. Cito dosfrases finales: “La herencia que dejará Kirchner nos trae a la memoria la experiencia de laelección presidencial de 1999 y la herencia que dejaba Menem”.
La otra: “En las elecciones de 2011 se volverá a repetir el escenario de una herenciapost-electoral altamente conflictiva y una sociedad que está muy lejos de percibir con claridad loscostos políticos que requerirá corregir esa herencia”.
Muchos dudarán de estos aprietes fiscales en un gobierno que se presenta rico casi conostentación. Es muy generoso con la plata de los jubilados, subsidia a niños, adolescentes,desocupados, aviones, futbolistas, trenes, televisión, electricidad, cooperativas, sin laposibilidad –Dios nos libre– de licuar en el futuro el gasto público en un 16% como enla hiperinflación del 89 o en un 28% con la pesificación de 2001. Pero si corremos el velo de loque hoy se acumula e imaginamos que esta sociedad pobre que necesita tantos subsidios para noexplotar, difícilmente esté coronada, a pesar de las apariencias, por un Estado rico, hagamos usode estas reflexiones.
Metiendo en un cubilete el dado del recuerdo de Sourrouille y el del presagio de Brodersohn, eltiro me da lo siguiente en lo que respecta a nuestro futuro político.
El PJ es un botín que disputan unos cuantos. Duhalde sin Moyano no es nada, con Moyano esDuhalde. Me refiero a que este señor Duhalde que quiere reconciliar a los argentinos es demasiadoparecido al otro Duhalde que se hacía acompañar por Ruckauf y la Bonaerense. Por eso no dejo deinsistir a pesar de todos aquellos que lo rodean como a un nuevo hombre de la paz, que para mí,este señor Duhalde, me recuerda mucho al otro. Aventuro que son el mismo.
El ex intendente, gobernador, vicepresidente y presidente de facto tratará de convencer a la CGTde que bien vale sacarse de encima a los que desprecia como marginales que hacen de guardiapretoriana de Kirchner y de darles duro a los troskos que se le meten al camionero en su propioterreno. Moyano sabe que con Duhalde tiene un mejor aliado para esa limpieza que con losKirchner.
Macri está compungido y herido porque Buenos Aires no está buena, sabe que sin el PJ no va paraningún lado y su sistema de alianzas no avanza ni retrocede porque no existe. Carrió seguirádiciendo que los K son una mafia que se quieren quedar con todo y podrá ser o no ser candidataa...opositora. Los radicales no tendrán otra alternativa que ir con Cobos, porque sin Cobos puedenpelear intendencias pero no presidencias. Por lo que dicen los alfonsinistas, Sourrouille yBrodersohn, ya lo vimos, y por si la memoria todavía no nos falla, si ganan en 2011 no llegan a2012. Y eso no conviene, porque el resorte institucional ya está casi vencido y otro mazazo más delestilo de 2001 puede tener consecuencias más graves que las ya conocidas. Quiero decir, que elseñor Néstor Kirchner será candidato por tercera vez aunque pierda la segunda, y plebiscitará unareforma constitucional si gana, y seguro que ganará luego de una nueva debacle radical. Por si losescépticos olvidaron, bien puede perder Kirchner por ballottage en 2011 y ganar en 2013, ya lo hizoDuhalde entre el 99 y en 2002.
Por esta reforma nacerá una especie de chavismo argentino con la vía libre luego del nuevodesastre institucional. Más que Perón, un nuevo Rosas, a quien Kirchner más se parece. De ser así,el nuevo Pacto de San Nicolás que algunos quieren firmar como Terragno, Duhalde, Morales, Cobos,Macri, Carrió, Stolbitzer, deberá esperar un par de décadas con la paciencia y sin la grandeza dela generación de 1837. Por eso considero que si las circunstancias actuales no cambian, es mejorque los K sigan otro período y se vayan desgastando hasta que el azar y el viento cambien de rumboy el país esté mejor preparado para el sueño de una república dirigida por un personalgubernamental que saque al país de su eterno retorno de lo mismo.
No se trata de afirmar que los países tienen el gobierno que se merecen, dicho así parece uncastigo, sino que hay gobiernos que se adecuan mejor a una sociedad. Es posible que en estosmomentos el gobierno más adecuado para la sociedad argentina sea el actual.
*Filósofo (www.tomasabraham.com.ar).





