| Gomez y Cabezas. El ex comisario de Pinamar, cuando todavía era policía, y elfotógrafo asesinado. |
Esta semana, dos fallos judiciales trajeron alegría a Editorial Perfil. El primero fue de laSala IV de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal, que revocó un dictamen de primerainstancia y ordenó al Gobierno cesar con su discriminación con la publicidad oficial. Una sentenciahistórica para el periodismo argentino sobre la que ayer escribí en esta misma contratapa: http://fon.gs/ocaso-oficial/ y cuya sentencia también publicamos completa ayer: http://fon.gs/fallo/.
“La Liebre”. El segundo fallo fue de la Suprema Corte de la Provinciade Buenos Aires, la que también revocó un fallo anterior: en este caso de la Cámara de Casaciónbonaerense, la que había reducido la pena que en 2002 el Tribunal Oral le había impuesto al excomisario Alberto Gómez por el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas. Casación redujo la penade cadena perpetua a 24 años lo que, de haberse confirmado, hubiera permitido que Gómez saliera enlibertad por efecto del llamado 2x1. Pero la Suprema Corte restituyó el fallo original.
De los nueve condenados a cadena perpetua por el asesinato del fotógrafo de la revista Noticias,también de Editorial Perfil, sólo dos nunca recuperaron su libertad: el ex comisario Alberto Gómezy su subalterno y autor material del crimen, Gustavo Prellezo. Otros dos condenados también estánen prisión: Horacio Braga y José Luis Auge, quienes en 2004 gozaron del beneficio del arrestodomiciliario pero al comprobarse que violaban ese régimen, volvieron a prisión en 2006. De loscinco restantes, uno murió en la cárcel en 2001: Héctor Retana, y los otros cuatro están enlibertad condicional: Sergio González, Aníbal Luna, Sergio Camarata y Gregorio Ríos.
El juicio por el asesinato de Cabezas se realizó en dos etapas, la primera en el año 2000 y lasegunda, llamada “Cabezas II”, en 2002. Que algunos de los condenados a la misma penaestén libres y otros no se explica por el cómputo doble de cada año que un condenado pasa enprisión sin sentencia: los condenados que fueron detenidos antes y pasaron más años presos sincondena están libres.
El caso de este ex comisario, apodado “la Liebre” y separado de la fuerza en 1997acusado de haber participado en el asesinato de Cabezas, es especialmente simbólico. Era quientenía a cargo la Policía de Pinamar y debía haber enviado un patrullero a donde se denunciaronmovimientos sospechosos (la casa donde se realizaba el cumpleaños de Andreani que cubría Cabezas yen la que a su salida fue apresado) y quien confirmó la razón de aquella célebre tapa de la revistaNoticias, que bautizó a la Bonaerense como “maldita Policía”. Igual que durante ladictadura, las fuerzas de seguridad, que deberían hacer cumplir la ley y defender a la gente dequienes no la cumplían, eran los asesinos.
La Bonaerense ha realizado varias purgas en los doce años que transcurrieron desde el asesinatode Cabezas pero el reciente caso del secuestro de Leonardo Bergara demuestra que algunas cosascontinúan igual. Por eso esta resolución de la Suprema Corte contra el ex comisario Gómez, al igualque el fallo contra la discriminación con la publicidad oficial, tiene una importanciainstitucional que trasciende en mucho al periodismo.
Al periodismo, como avanzada de la sociedad, le toca experimentar antes lo mismo que después setermina esparciendo a todos los sectores. Es una actividad de riesgo que sólo puede ser ejercida sicuenta como aliada a la Justicia; sin su apoyo, como sucede en tantos países subdesarrollados dondesus instituciones están estructuralmente destruidas, no existe la prensa independiente.






