La causa que investiga la filiación de los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble volvióa estancarse. Después de años de vaivenes judiciales, apelaciones e impugnaciones, el ADN de Felipey Marcela había llegado esta semana al Banco de Datos Genéticos del Hospital Durand, donde se iba acotejar con las 500 muestras de familias de desaparecidos. Pero un recurso interpuesto a últimomomento por el abogado de los Noble, Jorge Anzorreguy, logró que la pericia, prevista para el lunesa las 9, se frenara, al menos temporalmente.
“Nosotros apelamos ante Casación porque la Cámara de San Martín nos negó las apelaciones.Creemos que los análisis se tienen que hacer en el Cuerpo Médico Forense y cotejarse sólo con losgrupos de las dos familias reclamantes y no con todas”, afirmó a este diario Anzorreguy. Lasemana que viene, entonces, Casación deberá decidir si acepta o no la medida interpuesta por ladefensa. Si la admite, entrará en estudio la cuestión de fondo. De lo contrario, la pericia seguirásu curso y el resultado puede demorar un mes.
Qué se investiga. En la causa que tiene a cargo el juez federal de San Isidro,Conrado Bergesio, se investiga la apropiación de menores y la supresión de estado civil de Marcelay Felipe Noble Herrera. La hipótesis de la fiscalía es que Felipe y Marcela son hijos dedesaparecidos, arrebatados a sus padres biológicos por los militares y que los expedientes deadopción fueron adulterados. ¿Por qué? En primer lugar, Herrera de Noble declaró que en 1976 vivíaen San Isidro cuando dejaron en la puerta de su casa una caja de cartón con Marcela adentro. LaJusticia corroboró que ese año la señora tenía residencia en Capital Federal. Además, Ernestinapuso como testigos a una vecina fallecida y a un jardinero que resultó ser el chofer de la familiaNoble. Sobre el caso de Felipe, declaró que estaba ella en el juzgado justo cuando la madre fue adejarlo para que lo adoptaran. Según Anzorreguy, esas irregularidades “ya fueron desestimadaspor la Cámara”.
La causa se inició en 1999 con la presentación de dos familias de desaparecidos,Miranda-Lanouscú y Gualdero-García. La primera reclama la filiación de Marcela; la segunda, deFelipe. El 17 de diciembre de 2002, imputada por los delitos de apropiación y supresión de estadocivil, Ernestina Herrera de Noble fue detenida por orden del juez federal Roberto Marquevich. Elmagistrado fue destituido un año después por mal desempeño en sus funciones, acusado de efectuaruna detención “arbitraria” y la causa pasó entonces a manos de Bergesio. Al expedientese sumó, como parte de la querella, Abuelas de Plaza de Mayo en representación de las otrasfamilias de desaparecidos.
El análisis. El 29 de diciembre pasado Marcela y Felipe se sometieronvoluntariamente a la extracción de sangre en el Cuerpo Médico Forense. En el caso de Marcela seincluyó también una muestra de saliva. Se guardó todo en un sobre lacrado, con la firma de unabogado de Abuelas, Mariano Gaitán, para convalidar el test. Al día siguiente, el juez ordenóllamativamente un allanamiento en las casas de los chicos y procedió a incautar prendas y objetosíntimos para obtener también de allí el patrón genético. Este allanamiento fue cuestionado porAbuelas y por querella de las dos familias, a cargo de Alcira Ríos, por irregular. Todos esoselementos estuvieron meses en el despacho de Bergesio, pero ahora están en manos de los médicos delDurand. Es que después de varios recursos e impugnaciones, la Cámara Federal de San Martín leordenó al juez que tomara con urgencia las muestras de ADN y le advirtió, además, que las medidasde prueba no eran apelables. En síntesis, lo intimó a acelerar el proceso porque consideraba que elmagistrado estaba dilatando la situación.






