La letra que no lo es

No sé si le conté que estuve en Resistencia, en el Foro por el Fomento del Libro y la Lectura que se hace todos los años en agosto. Estoy yendo desde el primero, cuando éramos doce y las sesiones se hacían en el salón de actos de una facultad.

La letra que no lo es
23-08-2026 | 11:45

No sé si le conté que estuve en Resistencia, en el Foro por el Fomento del Libro y la Lecturaque se hace todos los años en agosto. Estoy yendo desde el primero, cuando éramos doce y lassesiones se hacían en el salón de actos de una facultad. Este año fue el decimocuarto y éramos milquinientos y las sesiones se hacían en el Domo que viene a ser como una cancha cubierta pero conpisos de baldosas, escenario, foso para la orquesta y toda la parafernalia de un teatro, office ycafé con chipá. Pero no es del Foro del que le quiero hablar y tampoco es que el Foro no lomerezca. Dejémoslo para otra ocasión porque de lo que yo le quiero hablar ahora es de La Creación,así, con mayúsculas. Es que el lema general y anual del Foro es “Leer abre los ojos”.No me parece mal. Me parece requetebién eso de tener los ojos abiertos o de abrirlos lo másfrecuentemente posible. No es que cerrar los ojos no tenga lo suyo también, que lo tiene:introspección, recuerdo, (psico)análisis, iluminación por oscuro que esté allá adentro. No hayduda, cerrarlos también es bueno… de vez en cuando. Y una los abre y de repente dice“¡Caramba, que está bueno todo esto!”. Y lo está.
Veamos si no los catálogos de las librerías y de las editoriales que me llegan por mil y pormail. Del catálogo al pedido y del pedido a leer abre los ojos no hay más que un paso muy corto yasí es como me entero, y los cierro, y recuerdo, que en el principio fue el verbo, y cerrados oabiertos digo el verbo está construido con letras y según me entero vía catálogo-libro pedido yabierto como los ojos en ciertas ocasiones, hay letras que no existen pero que no sólo existieronsino que sirvieron para crear el universo y todo lo que contiene. No está mal, ¿eh?


Se podría conjeturar (como se ve, Don Borges siempre presente) que la Creación necesita delolvido, o quizá que la Creación es el olvido puesto que si recordáramos las letras perdidas que lohicieron posible, simplemente no existiríamos, estaríamos siempre en proceso (con perdón de lapalabra) de Creación, como si nos estuvieran fabricando continuamente sin llegar a hacernos deltodo y sin llegar a completar una ínfima parte del todo. En ese caso el responsable sería elrecuerdo, ése que se busca en lo oscuro de los ojos cerrados. Y si quisiéramos construirnos,construir un mundo, crear un universo, tendríamos que empezar por la letra que aún no lo es, la queno puede pronunciarse no porque su sonido sea demasiado difícil sino porque carece de todo sonido.Y así es como se dice que la lengua hebrea contiene la alef (el Aleph según otra vez Don Borges,porque su Aleph es la alef) que es sólo y nada menos que la que “indica el movimiento de lalaringe al producir la primera letra (la segunda en realidad) de la primera palabra, ésa que fundóel universo”.
La primera aproximación de un crío a la filosofía es precisamente esa pregunta clásica: ¿porqué hay algo en lugar de que no haya nada? ¿Por qué hay estrellas y motocicletas, por qué haylápices y puré de papas, por qué hay fotos y relojes y la luna y la rayuela y tijeras y tormentas?¿Por qué hay historia y corridos mexicanos y ser o no ser y sinfonías y credos? ¿Por qué hay yo?Pues por eso, porque hemos olvidado las letras perdidas. “La letra silenciosa marca el olvidoa partir del cual emerge toda lengua”: no, no lo afirmo yo, sino una cantidad de señores muyserios que parecen haber pasado años sumergidos entre letras que existen (algunas) y que no existenya (algunas otras). Porque alguna vez cuando aún no había veces porque tiempo tampoco había, algunavez se dijo lo que no podía decirse pero debía decirse si es que iba a haber alguien que dijera loque sí podía decirse. ¿Complicado? No, en absoluto. En el principio fue el verbo, la letra anidadaen el hueco de la garganta, salida del ojo abierto para perderse finalmente en el habla.


Y hoy escribo un artículo tratando de decir algo maravilloso y en cierto sentido cruel, yalgún colega se inclina sobre el teclado y escribe una novela genial y algún chico imita elronroneo de un gato porque no sabe decir “gato” y los profesores de lengua se tiran delos pelos porque de los cientos de miles de vocablos que hay en esta lengua que hablamos, losjóvenes usan solamente doscientos cincuenta, sí, doscientos cincuenta.
Como le decía, estuve en el Foro por el Fomento del Libro y la Lectura en Resistencia. Se loaconsejo para el próximo agosto, con la recomendación de abrir los ojos y mirar para todos lados,sin falta.

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