•comunicacion audiovisual: buen proyecto, malas intenciones

La ley y la trampa

¿Cuál es el motivo profundo del odio que los Kirchner sienten hacia el periodismo? ¿De dónde surge ese resentimiento y esa obsesiva capacidad de castigar todo lo que huela a libertad de prensa?

La ley y la trampa
23-08-2026 | 09:32

Cuál es el motivo profundo del odio que los Kirchner sienten hacia el periodismo? ¿De dóndesurge ese resentimiento y esa obsesiva capacidad de castigar todo lo que huela a libertad deprensa? La periodismo-fobia es una enfermedad que vienen expresando hace veintidós años, desde1987, cuando Néstor Kirchner fue elegido intendente de Río Gallegos. Ellos sintetizan tresvertientes autoritarias que de todas maneras no alcanzan a explicar la virulencia de sucomportamiento. Primero, sus características personales: son desconfiados, soberbios, maltratadoresy desagradecidos. De eso pueden dar fe no sólo sus adversarios políticos, sino también sus amigos ycompañeros de ruta, a los que arrojaron por la ventana y convirtieron en enemigos. Hay decenas deejemplos, pero tal vez el más claro sea el de Alberto Fernández. Segundo, su impronta generacionaly formación ideológica dentro de una estructura política que despreciaba las formas burguesas de lademocracia o la partidocracia liberal, como se decía en aquella época. Y tercero, su comportamientode caudillos feudales que consideran a su provincia casi como una estancia de la que ellos son lospatrones.

Aun teniendo en cuenta estos tres motivos convergentes, en el matrimonio faltan elementos paraentender por qué suelen ver en la información cotidiana conspiraciones diabólicas ydestituyentes.

Todo confirma que la libertad de prensa es la principal enemiga del capitalismo de amigos de losKirchner. La tarea de los medios de comunicación es la última trinchera de resistencia a un modelobasado en el autoritarismo extorsionador que intenta reducir a la servidumbre a todos los actoressociales con el objetivo de aferrarse con uñas y dientes al poder. Este es el corazón del proyectode alternancia matrimonial que habían diseñado Néstor y Cristina. Pese a que no se puede mentir atodos durante todo el tiempo, hay que decir que los Kirchner han tenido grandes éxitos parcialespara apoderarse y colonizar a distintos estamentos de la democracia y la economía. Los dos pilaresde su forma de conducir son el poder y la caja. Espalda contra espalda, uno sostiene al otro.

Es la base de su liderazgo, que reemplaza al carisma que no poseen y al respeto y afecto que nohan sabido cosechar.

A buena parte del Poder Judicial han logrado mantenerla a raya gracias al temor que inyectan enlos tribunales a través de la posibilidad de premiar o destituir a un juez desde el Consejo de laMagistratura.

A buena parte del Poder Legislativo lo han convertido en una escribanía que ratifica todo lo queviene del Poder Ejecutivo y no le han permitido otra cosa que resignarse al verticalismo y laobediencia debida.

A buena parte del poder económico lo han condenado al silencio durante mucho tiempo y en varioscasos han comprado negocios suculentos y estratégicos, ya sea con la billetera de empresariosamigos y cómplices o directamente con la estatización.

Frente a semejante acumulación de poder, la pregunta es: ¿por qué no pudieron todavía, y tal vezno puedan nunca, disciplinar a todos los medios de comunicación? El “capitalismo deamigos” todavía no consiguió su correspondiente “periodismo de amigos”. Y eso quehan apelado al más formidable plan sistemático para controlar a todos los medios y evitar que loscontrolen a ellos. Y eso que han utilizado todos los mecanismos disponibles. Pero hay algo que losKirchner no entienden y por eso jamás van a concretar su objetivo. La misma expresión“periodismo de amigos” conlleva una contradicción en sí. Una palabra,“amigos”, anula a la otra, “periodismo”. Por definición genética, elperiodismo debe tener una mirada crítica del poder. De lo contrario, se transforma en otraactividad llamada propaganda.

Este es el secreto del fracaso de los Kirchner en domesticar al periodismo. El que se dejadomesticar pierde su principal capital simbólico, que es la credibilidad, y sucumbe en su capacidadde influencia y alcance masivo.

Sólo basta observar cómo, casi matemáticamente, con alguna excepción que confirma la regla,todas las radios, diarios o programas de televisión que vendieron su conciencia y su esenciaprofesional fueron perdiendo inexorablemente consumidores de esos productos, auditores y lectorado,como solía decir Eliseo Verón.

Esa es la gran diferencia con otros negocios y otras empresas que los Kirchner pudieroncontrolar. Las finanzas, la energía, los transportes, la obra pública, son neutrales en el sentidode que no importa quién sea el que las ejecute. No importa si quien gerencia esas actividadescomerciales es de derecha o de izquierda, oficialista u opositor.

Los medios de comunicación que son servicios públicos en manos privadas funcionan exactamente alrevés. Por eso el gobierno kirchnerista utilizó sus “suprapoderes” para“extorsionar” (utilizando dos conceptos de la Presidenta) con ferocidad y, sin embargo,no ha conseguido nada o muy poco de sus objetivos. Los periodistas más escuchados, leídos yrespetados siguen siendo los que soportaron la siguiente batería de misiles antidemocráticos:

* Batieron todos los récords al gastar fortunas en publicidad oficial para llenar los bolsillosde sus socios en los medios y para sostener productos periodísticos insostenibles. Por eso elGobierno es el principal inversor de publicidad en el país y ya supera a empresas de consumomasivo.

* Violaron la ley y la ética al convertirse en juez y parte, y privar de pauta estatal a mediosy periodistas que expresaron opiniones diferentes o publicaron informaciones que no fueron delagrado de “la” y “el” presidentes.

* Utilizaron las inspecciones integrales de la AFIP y las persecuciones fascistas de losservicios de inteligencia para intimidar a propietarios y trabajadores de prensa.

* Utilizaron llamadas telefónicas, afiches, pintadas, folletos, hackeos de páginas web y blogscon el único fin de demostrar poder y capacidad de daño.

* Compraron y siguen comprando medios de comunicación con testaferros, amigos y favorecedores.Igual que en otras áreas económicas, parieron una casta de empresarios de medios cuyo únicarelación con la actividad es su proximidad al poder y a sus retornos.

* Persiguieron y censuraron a periodistas de medios privados y públicos.

* Tanto Néstor como Cristina, desde la cumbre del poder, fustigaron con nombre y apellido aperiodistas sin tener en cuenta la desproporción que existe entre ambas posiciones. Los periodistasmás conocidos quedaron expuestos ante cualquier salvaje que pudiera sobreinterpretar las palabrasde sus jefes políticos y transformarlas en “acto” mediante una paliza o algo peor.

* También levantaron la indignación de los colegas cuando en sus ataques mencionaron a muchoscronistas de bajo perfil y de modestos ingresos que jamás podrían ni siquiera acercarse a lafortuna que tienen los presidentes con mayor patrimonio de la historia argentina. Otra desmesuraalimentada por el sentimiento de venganza.

* Miraron para otro lado y ni siquiera intentaron disimular con un retórico repudio público losatentados que sufrieron oficinas y domicilios personales de personas vinculadas a los medios.

* Presionaron a empresas privadas para que no les dieran trabajo o publicidad a periodistasindependientes.

En Santa Cruz mostraron cuál es el “modelo periodístico” que pretenden instalar entoda la Argentina. Hay empresarios y periodistas que impulsaron la xenofobia, las recontraprivatizaciones de Menem, la mano dura, humillaron los derechos humanos y hoy entrevistan casi enexclusiva y todos los días a los funcionarios oficiales, incluso a los presidentes Kirchner. Lostratan afectuosamente por sus nombres de pila. Les dicen Oscar, Fabián, Eduardo y se manifiestangustosos de transitar la alfombra roja que les ponen. Los hacen sentir como en su casa tal vezporque los kirchneristas estén realmente en sus casas.

Ahora está muy clara la diferencia entre libertad de expresión y libertad de extorsión. Estáclaro quién es la víctima y quién el victimario de la extorsión. El tema es que ahora los Kirchnerhan declarado la guerra al Grupo Clarín en particular, pero a todo el periodismo libre engeneral.

Hay dos preguntas que pueden ayudar a abordar este debate de la forma mas ecuánime posible.

La primera: ¿es necesaria una nueva ley que de una vez por todas multiplique las voces y leponga límites a la concentración de muchos medios en pocas manos? La segunda: ¿usted cree que elGobierno tiene intenciones de aprovechar esta situación para intentar sojuzgar de una vez y parasiempre a los medios? La respuesta a ambas consultas es: sí. Por supuesto que ya llegó la hora determinar con la emparchada ley de radiodifusión de la dictadura y apuntar a un mayor pluralismo quehorizontalice y democratice la circulación informativa. Pero también es cierto que los Kirchnergeneran una profunda desconfianza. Si algo no han demostrado nunca, es su militancia a favor de unperiodismo más autónomo y riguroso. Siempre privilegiaron la información calificada y la chequerahacia los militantes del elogio y la obsecuencia.

De todas manera, el proyecto de ley que enviaron a Diputados es muy respetable y de avanzada. Sepuede compartir sus propuestas en el 80% o más. Se nota la mano de expertos académicos. Hay cosasque corregir y modificar, por supuesto. Hay cuestiones muy técnicas, pero tal vez la más importantesea la que autoriza al gobierno de turno a controlar cada dos años las licencias. El titular delComfer, Gabriel Mariotto, dijo que esa revisión será solamente tecnológica. Pero de todas manerasesa cláusula aparece como una pistola en la cabeza de los medios que no tendrían otro remedio queponerse la camiseta oficial para que a los dos años no les quiten las licencias con la excusa deuna novedad en las vías para transmitir los contenidos audiovisuales. ¿Se entiende? Hay que evitarque los privados se cartelicen. Pero también hay que evitar que el Estado tenga instrumentos paradisciplinar al periodismo. Hay otros aspectos cuestionables pero, en general, el texto es un claroavance sobre la legislación vetusta y antidemocrática que tenemos actualmente y, además, un claroavance de la intervención del Estado. El gran problema son los Kirchner. Por eso surgen otraspreguntas: ¿y entonces qué se hace? ¿Se deja todo como está? De ninguna manera. Este proyectooficial y los que tienen los demás partidos políticos deberían debatirse en el Parlamento queviene. Estarán más repartidos el poder y las bancas, y ello aseguraría que el resultado sea una leydiseñada a la medida de todos los argentinos y no solamente de los Kirchner. Además, ayudaría parair en el rumbo correcto que los diputados y senadores agregaran la ley de acceso a la información,que tanta transparencia puede aportar, y una ley que fije las reglas del juego claras y universalespara repartir la publicidad oficial y que extirpe todo tipo de arbitrariedad. Todos necesitamosmenos monopolios y menos presiones del Gobierno.

La nueva ley no debe ser ni para Kirchner ni para Clarín. Debe ser para todos losargentinos. Es una de las principales asignaturas pendientes de la democracia. No puede seraprobada entre gallos y medianoche, de prepo y en treinta días, como dijo Carlos Kunkel. Nadiequiere cerrar o congelar el Congreso de la Nación hasta el 10 de diciembre. Pero no hay dudas deque la actual composición refleja el reclamo ciudadano de 2007 y no el que se expresó hace dosmeses.

Eso no les hace perder legalidad a sus decisiones. Pero lo deslegitima para temas estratégicosque deben servir para las próximas décadas y que necesitan una discusión pública serena y racionalque involucre a la mayor parte de la sociedad.

No parece ser éste el camino elegido por Néstor Kirchner que al igual que en el resto de susactitudes va por todo y huye hacia adelante. El jefe de los diputados oficialistas, Agustín Rossi,ya les anticipó a los presidentes de los demás bloques que están decididos a vetar todo lo que seoponga a la táctica que los Kirchner quieren implementar hasta 2011, con el objetivo de llevarnuevamente a Néstor a la presidencia.

Esa actitud también es peligrosa institucionalmente. Felipe Solá lo dijo con todas las letras:“Eso es violentar la política”.

Carlos Reutemann fue en el mismo sentido: “Cada día que pasa, el Gobierno desconoce más elresultado”. Santiago Kovadloff lo puso en términos filosóficos: “Al preservar lo quelegítimamente ha sido desacreditado por el voto popular (los Kirchner) consuman una auténticarestauración conservadora”. Varios diputados tradujeron esto al pragmático lenguaje de lasumas y las restas: “Si ellos hacen pesar la mayoría circunstancial y aprueban la ley a librocerrado y sin consenso, nosotros en marzo del año que viene vamos a derogar esa ley con la mismalegalidad con la que ellos la votaron”.

Pensar en un intercambio de vetos presidenciales, de interpelaciones y de insistencias en lasleyes vetadas nos puede conducir, irremediablemente, a la máxima tensión social. Eso puede sercaldo de cultivo de una violencia que es la preocupación más grande y grave que se puede recogerhoy entre la dirigencia argentina de distintos niveles. Un conflicto de poderes entre el Ejecutivoy el Legislativo con la Corte Suprema atendiendo temas no estructurales se transforma en unacaldera que va sumando presión y que puede derivar en protestas sociales agresivas, cacerolazosmasivos, grupos de choque del Gobierno defendiendo la calle y, finalmente, en una crónica de unatragedia anunciada que ningún argentino bien nacido quiere.

Es insólito que personas inteligentes todavía crean en la teoría jurásica de que el periodismotiene una capacidad diabólica para lavar los cerebros de los ciudadanos y modificar suscomportamientos. Ese paternalismo ya era viejo en los 70. Parece que no registraron que JuanDomingo Perón subió con todos los medios en contra y cayó con todos los medios a favor. Existe enel Gobierno una sobreestimación del poder de los diarios o la televisión y, como consecuencia, unasubestimación de la madurez que tienen las personas para tomar sus propias decisiones con totalindependencia. La historia la construyen los pueblos y no la prensa.

Es posible que en la sociedad multimediática en la que vivimos las noticias actúen comocatalizadores y aceleren o frenen determinados procesos que existen en el seno de los países.

Pero todavía no se descubrió tecnología periodística capaz de inventar un líder popular si notiene carisma o no es la expresión de algún fenómeno social profundo. Igual que la riqueza, hay queredistribuir la palabra. Sin monopolios privados ni estatales.

Pero cuidando que siempre haya dos o tres medios dominantes.

En la sociedad del conocimiento, la equidad informativa no se consigue con diez medios decomunicación chicos. Son presas demasiado fáciles para la voracidad de los gobiernos.

En muchas provincias argentinas se puede observar cómo la “pauta-dependencia” someteaun a los más pintados. En otra ocasión describí las similitudes de Menem y Kirchner a la hora deubicar al periodismo como el enemigo a vencer aprovechando que los medios no se presentan aelecciones aunque son elegidos o rechazados todos los días. No es la única coincidencia de ambos expresidentes. Los dos quisieron amordazar al periodismo. Los dos quisieron armar su propio grupomultimedia monopólico paraoficial.

En ambos casos, uno de los principales aliados fue el Grupo Hadad. La única diferencia es queMenem fracasó y Kirchner lo sigue intentando.

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