•CORRECCION POLITICA

La mala conciencia

En 1939, Agatha Christie publicó una novela titulada Ten little niggers (Diez negritos), en la que diez personas, reunidas en una isla llamada Nigger Island, iban siendo asesinadas una tras otra.

24-08-2026 | 11:36

En 1939, Agatha Christie publicó una novela titulada Ten little niggers (Diez negritos), en laque diez personas, reunidas en una isla llamada Nigger Island, iban siendo asesinadas una trasotra. El argumento seguía la línea de una canción infantil, de las que se usan para enseñar losnúmeros, en la que diez negritos van desapareciendo uno tras otro. Poco después, la novela se editóen los Estados Unidos, pero con otro título, And Then there were none (Y no quedó ninguno), y laisla se rebautizó Indian Island y en el texto de la canción, los negritos pasaron a ser indiecitos.La razón de estos cambios era que en los Estados Unidos la palabra nigger era, ya desde hacíatiempo, muy ofensiva.

Curiosamente, la canción Diez negritos es adaptación de una anterior titulada Diez indiecitos yen los Estados Unidos, la novela se publicó años más tarde como Ten little indians, pero en esepaís prevaleció el título And then there were none. En Gran Bretaña siguió editándose con el títulooriginal hasta 1985, en que se adoptó el norteamericano. Y en las últimas ediciones, como tambiénla palabra indians podía ofender, los indiecitos antes negritos de la canción se convirtieron ensoldaditos (Ten little soldiers).

La palabra nigger, que nació como puramente descriptiva, se convirtió tempranamente en tabú. Lavariante negro resistió un poco más, pero también terminó rechazada. Black y colored fueron usadascon orgullo por los negros mismos, pero hoy en día se las mira con desconfianza. Y entonces se caeen eufemismos como Afro-american y African-american, que no designan propiamente lo que se quieredesignar, porque hay africanos que no son negros y personas de piel oscura que no son de origenafricano.

Más recientemente, porque se trata de un grupo menos visible que la numerosa minoría negra, losindígenas estadounidenses dejaron de ser indians para convertirse en native americans,‘norteamericanos nativos’. La palabra indian podrá provenir de un error o de un engañode Colón, pero no era ofensiva. El eufemismo que lo reemplaza, en cambio, no tiene sentido. ¿Acasono son nativos los norteamericanos descendientes de inmigrantes?

Entre nosotros ocurre algo parecido con la incorrecta expresión pueblos originarios, en lugar delos correctos y precisos indígenas y aborígenes, que significan exactamente lo que se quieresignificar. Pueblo originario, sin decir de dónde es originario ese pueblo, no significa nadaporque el adjetivo originario necesita un complemento y, por supuesto, un pueblo originario puedeser originario de cualquier lugar.

Lo malo del eufemismo es que confunde el nombre con el objeto y, no queriendo insultar, insulta,porque si no se puede llamar negro a lo que es negro, debe de ser porque lo negro es malo. EnInglaterra circuló hace un tiempo una leyenda urbana según la cual la canción infantil Baa baa,black sheep (Bee bee, oveja negra) se cantaba en un jardín de infantes como Baa baa rainbow sheep(Bee bee, oveja arco iris). La historia era falsa, pero tuvo mucha difusión en los diarios. Paraque una historia falsa tenga tanto éxito, tiene que ser verosímil. Por eso, las historias falsasnos dicen mucho sobre las creencias y actitudes prevalecientes en la sociedad en que nacen.

Como ya dijimos alguna vez, para que una palabra nos ofenda tenemos que haber aprendido antesque esa palabra es ofensiva, y cuando una palabra ha adquirido ese valor en el código, está bienenseñarles a los niños que “eso no se dice”, pero las palabras se gastan y el quequiera ofender siempre encontrará nuevas palabras para hacerlo, y no debemos permitir que nos robenel vocabulario. Cuando los racistas, sexistas y discriminadores varios se apropian de las vocesneutras para expresar su odio, nos vemos obligados a crear otras y otras y otras hasta llegar aveces a grados de eufemismo ridículos. Porque se corre el riesgo de confundir las palabras con losobjetos designados y de sentir que las cosas no pueden llamarse por su nombre, y entonces la malaconciencia hace que terminemos empleando circunloquios imprecisos e inapropiados o construccionesgramaticalmente incorrectas.


*Profesora de letras y periodista ([email protected]).

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