•EL GOBIERNO SIGUE GANANDO EX AMIGOS

La máquina de hacer traidores

El coloquio de IDEA fue un escenario para el desahogo de viejos compañeros de ruta de los Kirchner. Scioli saludó a Aznar y a Duhalde, y pidió diálogo y consensos.

La máquina de hacer traidores
24-08-2026 | 18:37

El autoritarismo y la bulimia de poder de los Kirchner los han convertido en expertos enfabricar traidores, hastiados de su maltrato verticalista y humillante. Es su máxima experienciaproductiva. ¿Hay algún otro ejemplo histórico donde compañeros de fórmula, como Daniel Scioli oJulio Cobos, hayan sido castigados por sus gravísimas deslealtades? ¿Y los vicegobernadores deNéstor en Santa Cruz? Eduardo Arnold lo acompañó ocho años y hoy es uno de sus principalesopositores. El otro vice, Sergio Acevedo, era de tanta confianza que fue designado jefe de la SIDEy luego gobernador. Renunció porque su ética republicana le impidió aceptar negocios oscuros de laobra pública diseñados desde la Nación. Se deben computar también, como un logro de la factoría detraidores, a los dos jefes de Gabinete más notorios del kirchnerismo hasta la llegada de AníbalFernández. Tanto Alberto F (que fundó el Grupo Calafate), a quien Cristina no le atienden ni elteléfono, como Sergio Massa (al que Néstor sospecha negociando la boleta Scioli presidente, Massitagobernador, como él le decía peyorativamente) hoy están en el rubro de los “infieles noconfiables ”.

¿Qué tienen Cristina y Néstor para expulsar tanta gente tan cercana? ¿Qué los hace parirdesertores con tanta frecuencia? ¿Sólo ingratitud, mezquindad y pisoteo? ¿O no pueden soportar elintercambio de ideas con nadie ni el aporte intelectual o creativo de sus propios compañeros deruta? Sólo los que callan, otorgan y aplauden se pueden quedar. Guay del que se atreva a la mínimacrítica.

Eduardo Duhalde, quien apadrinó el lanzamiento de ese “flaco rebelde”, fue arrojadode inmediato al cesto de la basura, donde mandan a los que ya usaron. Cristina lo asoció con Elpadrino de Coppola. Con Roberto Lavagna, que aportó los votos necesarios para el éxito electoral yluego las neuronas suficientes para consolidar la salida del infierno, ocurrió algo similar.

No es la mejor forma de construir. Todo lo contrario: es la mejor forma de destruir lo que susaciertos económicos les han permitido edificar. Por eso no terminan de recuperarse en lasencuestas. Ni de desbarrancarse.

Sin embargo, algunos encuestadores sostienen que el día, finalmente, llegó. Que los K semantienen como fuerza poderosa en la capacidad de movilización, en la dinámica de su jovenmilitancia y en los multimillonarios recursos de que disponen. Que eso les da un piso político nadadespreciable. Pero dicen que su techo electoral está muy cerca de ese piso. La fatiga ciudadana seexpresa con el quiebre de la férrea disciplina con que los Kirchner venían conduciendo. Hoy haymuchos que se animan a ponerles límites a sus desmesuras. Los casos más notorios de los últimosdías están en los fallos adversos de la Corte Suprema de la Nación y en las derrotas que laoposición produjo en el Congreso con la aprobación de la Ley de Glaciares y con el veto obligadoque provocó el voto de Julio Cobos (una remake de una obra de terror para el oficialismo) en el 82%móvil para los jubilados.

Un rosario de ejemplos indican que están ocurriendo demasiadas cosas que los Kirchner nosoportan, pero no pueden evitar. El punto de inflexión fue que la tortilla se dio vuelta el día delacto, en Santa Cruz. Néstor fue obligado a modificar su discurso (so pena de que los gobernadoresle vaciaran el acto) y la decisiva carrera de Daniel Scioli para volver a parecerse a sí mismo sindescartar la candidatura presidencial. Hace un par de meses, Scioli hubiera consultado a Néstor opensado diez veces antes de aparecer sonriente al lado de Mauricio Macri o permitir entrevistas conmedios y periodistas odiados por el Gobierno. El discurso de Scioli en el coloquio de IDEA fue lacontracara de lo que Kirchner representa. Ni siquiera nombró a Néstor o a Cristina y saludó“complacido la presencia de José María Aznar, del ex presidente Eduardo Duhalde y Juan ManuelUrtubey”, con quienes compartió la mesa principal. Habló de consensos, diálogos respetuosos,una actitud constructiva y de “que todos los que estamos aquí, queremos lo mismo: un paísmejor y una discusión abierta y plural”.

¿Los Kirchner quieren lo mismo que Aznar y Duhalde o que los empresarios más críticosacompañados por la oposición democrática? Difícil. Por eso, Aníbal Fernández disparó por elevacióna Scioli declarando que él no hubiera concurrido al coloquio de IDEA. Tal vez tampoco lo hubieseninvitado.

La Presidenta dijo que por componente genético asimilaba mejor algunas traiciones y el jefe deGabinete aseguró que la historia le va a hacer pagar su postura de traidor a Cobos. Esa palabra,“traidor”, reinstalada en la era Kirchner; es una de las más peligrosas para la vida enlibertad. Sirve para combatir más que para construir. No hay diálogo ni marcha atrás posibledespués de semejante etiqueta. ¿Qué se hace con los traidores? En la liturgia sangrienta de los 70se los asesinaba, como a Augusto Vandor. Después de la 125 aparecieron grafitis del tipo:“Cobos, traidor, a vos te va a pasar lo que le pasó a Vandor”. Es un concepto aextirpar de la convivencia pacífica de la democracia. Los traidores deben ir al infierno. Traidorsólo es el corrupto y el golpista. Para esos no hay lugar en una sociedad plural que necesita serigualitaria. Es un concepto que envenena la sangre republicana. Porque Duhalde, Lavagna, Cobos,Alberto Fernández o Sergio Acevedo, entre otros, pueden pensar que son los Kirchner quienestraicionaron aquel proyecto de “país serio” que prometió él y la mejora de la calidadinstitucional que anticipó ella. Por el lado del grotesco y la chicana, muchos peronistas federalesse preguntan: “El que traiciona a un traidor, ¿tiene cien años de perdón?”.

La única realidad es que cuatro millones de jubilados seguirán por debajo de la línea de lapobreza y que el 35% de los fondos de la Anses se malgastan para ocultar el déficit del Estado. Esaverdad es imposible de disfrazar de progresista. Ayer, en un desayuno en Mar del Plata, TabaréVázquez, ex presidente del Uruguay y militante socialista del Frente Amplio, dijo que laconfrontación permanente lleva a un camino ciego. “Si se tira mucho del elástico, se rompe opierde su elasticidad. Hay que evitar que los países se conviertan en manicomios dirigidos por supropios pacientes.” Tuvo la gentileza de aclarar que no estaba hablando de la Argentina. Amuchos, nos pareció que sí.

También en Perfil