•Poder y ciudadania

La necesidad de partidos políticos fuertes

La política es, en buena medida, un asunto relativo a los equilibrios entre distintos factores de poder que inciden en el destino de una sociedad: los partidos políticos, la burocracia del Estado, las empresas, los sindicatos, los militares, la Iglesia, los medios de prensa. Los sindicatos son muy poderosos en algunos países y no en otros. El poder de las iglesias en muchas partes está declinando, lo mismo que el poder de los militares.

23-08-2026 | 06:35

La política es, en buena medida, un asunto relativo a los equilibrios entre distintos factoresde poder que inciden en el destino de una sociedad: los partidos políticos, la burocracia delEstado, las empresas, los sindicatos, los militares, la Iglesia, los medios de prensa. Lossindicatos son muy poderosos en algunos países y no en otros. El poder de las iglesias en muchaspartes está declinando, lo mismo que el poder de los militares. El poder de los empresarios essiempre materia de preocupación y de discusión. El poder de la prensa se supone que crece en todaspartes, y por eso muchos gobiernos buscan desesperadamente controlarlo. En definitiva, la salud deuna democracia parece reposar en el poder de los partidos políticos, a los cuales normalmente seles concede la representación institucionalizada de los ciudadanos en las decisiones delEstado.


Cuando funcionan, los partidos disponen de un poder que está en alguna medida disuelto en laciudadanía. Eso no ocurre con los otros factores de poder. Por eso se piensa que una democracia esmás robusta cuando los partidos políticos son fuertes y representativos, que esa es una condiciónpara un Estado democrático capaz de ejercer un control legítimo sobre los otros factores de poder.
El problema de las democracias de nuestro tiempo es que los partidos políticos se estándebilitando en todas partes. Ya hace unas cuantas décadas que en Estados Unidos se habla del pesocada vez mayor de los candidatos en detrimento de los partidos, un fenómeno en gran medidapotenciado por el creciente poder de los medios de prensa y la profesionalización del marketingpolítico. Ese fenómeno en Estados Unidos parece nada comparado con el que tiene lugar entrenosotros. En un reciente trabajo, el colega y comentarista político chileno Carlos Huneeus analiza–y se alarma–por el creciente debilitamiento de los partidos políticos en Chile, congraves peligros para la calidad de la democracia en su país. Su enfoque se centra en la deserciónde numerosos importantes dirigentes de muchos partidos que los abandonan, debilitándolos.


En la Argentina conocemos ese tema sobradamente. En los últimos diez años, por ejemplo, granparte de la dirigencia de la UCR abandonó su partido. Antes había ocurrido lo mismo en otrospartidos. Pero más dramático es lo que ha ocurrido con la ciudadanía. En 1983, por ejemplo, el 75por ciento de la población argentina se sentía cerca de algún partido, esto es, o estaban afiliadoso se declaraban ‘simpatizantes’ de alguno; en 2007 esa proporción apenas supera el 15por ciento. En otras palabras, los partidos pueden haber perdido dirigentes pero, sobre todo, sevaciaron de ciudadanía. Los votantes fueron entonces detrás de candidatos sin la mediación de lospartidos. ¿Influidos por quién? Esa es materia de discusión. Muchos opinan que por los medios deprensa; otros –quien esto escribe entre ellos–, que más allá de la influencia posiblede la prensa, que se potencia en ausencia de la mediación de los partidos, lo relevante es queotros factores de poder acrecientan su capacidad de influir en las decisiones de gobierno y, aveces, también se hacen cargo de una representación simbólica de la ciudadanía, una representaciónque por definición es ‘no democrática’. En el caso argentino, el poder de los militaresy de la Iglesia ha ido declinando, pero no así el de los sindicatos y el de algunos sectoresempresarios; de tal manera, algunos sindicalistas ejercen más poder que algunos ministros y muchagente cree ver en el sector agropecuario algo así como un partido político.


Es posible que las múltiples causas que alejan a los ciudadanos de los partidos sean lasmismas que alejan a los dirigentes. Entre ellas, es importante el anquilosamiento de las cúpulaspartidarias, su transformación en élites cerradas, insensibles a los datos de la realidad. Lasrealidades cambian, las sociedades son dinámicas; cuando los partidos no acompañan esos cambios, sevan convirtiendo en corpúsculos extraños a esos flujos dinámicos que dan vida a las sociedades. Unavez que los dirigentes y los ciudadanos se van de los partidos, no siempre vuelven a encontrarse enotro sitio. El balance de las decisiones políticas simplemente se desplaza a otros lugares que noestán institucionalizados; los dirigentes pueden encontrar otro lugar, pero los ciudadanos sequedan en su casa o en la calle. Por eso el resultado final es un debilitamiento de la democracia.
Una democracia vigorosa requiere partidos más fuertes. Eso no resuelve todos los problemasde este mundo, pero es un piso para una buena calidad de la vida social.

*Sociólogo.

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