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La nueva prioridad diplomática de Obama

El presidente Obama, en el transcurso de la campaña electoral, definió algunas prioridades diplomáticas y anunció un nuevo estilo. La prioridades se concentraron en la lucha contra Al Qaeda en Afganistán y en el retiro de las tropas estacionadas en Irak. En cuanto al método, contrastando con su antecesor, revalorizó el diálogo para tratar temas sensibles como Irán, Corea del Norte y Cuba.

22-08-2026 | 15:05

El presidente Obama, en el transcurso de la campaña electoral, definió algunas prioridadesdiplomáticas y anunció un nuevo estilo. La prioridades se concentraron en la lucha contra Al Qaedaen Afganistán y en el retiro de las tropas estacionadas en Irak. En cuanto al método, contrastandocon su antecesor, revalorizó el diálogo para tratar temas sensibles como Irán, Corea del Norte yCuba.
Sin embargo, los fantasmas que preocupan hoy a la Casa Blanca provienen de otra geografía,concretamente Pakistán. Fueron los expertos del Pentágono quienes impusieron sus criterios,convenciendo al presidente acerca de los peligros que implica un país dotado de más de una centenade armas nucleares, habitado por 170 millones de musulmanes y gobernado por un presidente –A.Zardari– cuyo capital político está asociado a la herencia de su asesinada esposa, B. Bhutto.
En las últimas semanas, el avance de los talibanes en Pakistán los llevó a las puertas de lacapital, Islamabad. Para los EE.UU. y para vecinos como la India, las inquietudes giran en torno acómo reaccionarán los militares paquistaníes, el núcleo histórico del poder y protectores de lasarmas nucleares.
Las presiones americanas explican la reciente ofensiva militar contra los talibanes y AlQaeda. Algunos observadores especularon con la hipótesis de que las fuerzas armadas dejaron hacerpara debilitar y eventualmente desplazar al poder civil. Sin embargo, los asesores cercanos a Obamaestán pensando en otros términos.
David Kilkullen, australiano experto en lucha antiterrorista y asesor del general D.Petraeus, comandante del presidente Bush y actual responsable de las guerras en Irak y Afganistán,hace pocos días afirmó que en menos de seis meses el Estado paquistaní podría desplomarse yrecomendó un cambio urgente en la estrategia americana, basado en las “actividades nocombatientes”, buscando captar a la clase media paquistaní en la lucha contra losfundamentalistas. Bruce Riedel, consejero de Obama para los temas de Asia del Sur, en su libro Labúsqueda de Al Qaeda, definió la paradoja de Pakistán: es la base logística de los americanos y delos talibanes. Ahora, sostiene, los militares paquistaníes deberán optar.
La contraofensiva de las fuerzas armadas dista mucho de ser exitosa y día a día más civileshuyen de las zonas fronterizas y tribales, donde el fundamentalismo ya impuso la Ley Coránica envirtud de negociaciones con el poder político. La lucha contra estos verdaderos santuariosislámicos es compleja. En primer lugar, los militares temen los “daños colaterales” quelos hace impopulares en la población; en segundo lugar, se trata de una estructura no adiestradapara luchar contra el terrorismo y concebida para la guerra contra el enemigo histórico, la India.Por último, subsisten dudas acerca de cuánta infiltración islámica existe en el cuerpo de oficialesy en una tropa que recela de sus jefes que no quieren aparecer cumpliendo órdenes de un poderdeslegitimado apoyado por Washington.
Esta semana, Obama convocó a la Casa Blanca a los presidentes de Afganistán –A.Karzai– y Pakistán. Previamente, un gabinete de crisis reunió en Washington al secretario deDefensa –R. Gates– , al jefe de Estado Mayor –almirante M. Mullen– y alrepresentante presidencial –R. Holbrooke–. Seguramente, uno de los temas centrales esla ambigüedad de estos jefes de Estado, las sospechas acerca de cómo y con quiénes negocian y, enel caso paquistaní, seguramente Obama trasladó su preocupación acerca de cuán protegido está elarsenal nuclear.
En Washington, ciertos expertos plantean un escenario donde tropas americanas deberán actuarpara evitar que esas armas caigan en poder de los talibanes. Muchos recuerdan cómo afectó alpresidente Carter la caída del sha. La islamización de Pakistán sería una derrota mayor portratarse de un país nuclear, próximo a Al Qaeda y con una historia de guerras contra la India, elaliado confiable de los EE.UU. en la región.

*Profesor de las Universidades Siglo 21 y Di Tella.

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