•COMO EN 2001, POLITICOS Y ANALISTAS CORREN DE ATRAS

La nueva Revolución de Mayo

La celebración favoreció a los oficialismos, pero está por verse si el kirchnerismo optará por el diálogo que surgió del mandato callejero o sigue confrontando.

La nueva Revolución de Mayo
24-08-2026 | 13:21

Marshall McLuhan volvió y fue millones. El padre de la teoría de la comunicación, entre otrasherencias, dejó su concepto fetiche: “El medio es el mensaje”. La movilización másgrande de la historia argentina, que tomó por asalto las calles con patriotismo festivo yapartidario, fue el medio y el mensaje. La irrupción de multitudes en escena nunca es neutra.Siempre es un hecho político que incuba varios enigmas socio-culturales que los políticos eintelectuales deben desentrañar. Descubrir esas señales y leer su significado es un maravillosodesafío que le dará la iniciativa a quien lo logre hacer con mayor precisión. Sobre todo porque unfenómeno de semejante envergadura (tanta gente al mismo tiempo y en el mismo lugar casiespontáneamente) se explica por múltiples causas. Es como un objeto sagrado que no se puedeprofanar con chiquitajes electoralistas. El que intente poner sus manos especulativas en ese lugarserá castigado en las urnas. Y el que sepa ponerse a la cabeza de esas demandas serábeneficiado.

Fue una creación colectiva que sorprendió a los “dueños” de la palabra pública conun ánimo constructivo, solidario y de reconocimiento del otro como un hermano que viaja en el mismobarco. Eso solo ya tiene un valor de tierra fértil que entusiasma a los sembradores de esperanzassuperadoras de tantos años de enfrentamientos y fracturas sociales. La misma reacción pero conintenciones de derribar injusticias atávicas y hartazgos por la falta de representaciones genuinasderivó en el volcán de 2001. Entonces hubo muertos, represión, saqueos y peligro de implosióninstitucional. Esta vez hubo alegría, convivencia en la diversidad y orgullo nacional. Se trata dedos apariciones contundentes que obligaron a los teóricos a ir a la cola de los acontecimientos.Aquel terremoto que se llevó puesto el flan de la Alianza siguió provocando remezones hasta hacemuy poco tiempo. Tal vez los historiadores puedan decir que recién en este Bicentenario se pusopunto final a aquel infierno. No hay que apresurarse en las conclusiones definitivas. Pero vale lapena apasionarse en el ensayo de probables respuestas. Muchas de las definiciones de aquella épocase evaporaron en el aire del voluntarismo: “Piquete y cacerola/ la lucha es una sola” olos delirios de crear sóviets de vecinos en las plazas de Floresta.

Hay que tener cuidado con los afiebrados que quieren ver un nuevo 17 de octubre para rescatar alcoronel Juan Domingo Kirchner de las garras de la corporación mediática. Por ahora ni Kirchnercumple, ni Cristina dignifica. Es verdad que el timón para salir de aquel 2001 estuvo en manos delos Kirchner. Aunque los ningunearon en el video proyectado sobre el Cabildo, recibieron el barcocon viento en popa de manos de la dupla Duhalde-Lavagna, que cada día tiene más fuerza de posiblefórmula del peronismo peronista. Se podría decir que el Bicentenario actuó como catalizador de unnuevo humor social que favorece los proyectos de desarrollo con equidad social. Que está dispuestoa protestar menos y a proponer más. Y eso favorece objetivamente a los que están en el gobierno. Atodos. A los Kirchner, a Macri y a los gobernadores que vivieron explosiones populares similares ensus provincias. Los oficialismos están primeros en la línea de largada hacia 2011. Tienen a favorel vigoroso crecimiento económico y el disponer de los instrumentos para transformar la realidad yproducir los cambios que extirpen cada vez más rápido las injusticias. De la eficiencia pararesolver esos problemas concretos y evitar conflictos absurdos dependerá el éxito que tengan. Laoposición en todas sus variantes (también el kirchnerismo en la Ciudad) podrá tener su revancha sifracasan las medidas, se multiplican los errores no forzados o se insiste en mantener un discursointolerante que oculta graves hechos de corrupción que no despiertan el patriotismo de nadie.

Esto les cabe a todos y especialmente a los K. Sus ventajas de hoy se pueden derrumbar por suinmensa capacidad autodestructiva. ¿Qué camino van a elegir de ahora en más? ¿El del diálogo y laconcordia que surge del mandato callejero albiceleste o el que les dictan sus tripas camorreras?¿Cuál será el comportamiento de Cristina y Néstor hacia 2011? ¿Aceptarán mansamente el tono medidoy la búsqueda de consensos o privilegiarán la impronta ideológica neopopulista de Ernesto Laclau,que les recomienda dividir para reinar y polarizar con el “enemigo perfecto”?

Lo políticamente correcto les impone tratar de recuperar sectores de la clase media rural yurbana con la ilusión de bajar las retenciones de maíz y trigo y con créditos blandos para pymes.La guerra popular prolongada los condena a no dar una sola explicación ni mostrar una boleta dedepósito de los fondos de Santa Cruz, ya convertidos en uno de los grandes misterios de la cienciamoderna. Nada por aquí, nada por allá. Siempre estuvieron en la clandestinidad y ahora hay quecontratar un ejército de detectives para saber dónde están o en qué se gastaron. Aparición con vidade los fondos de Santa Cruz.

Estas dos caras de la moneda se pueden trasladar a los acontecimientos de los últimos días. Unacosa es defender a Arturo Jauretche y otra muy distinta es encubrir los escándalos crecientes deRicardo Echegaray o Ricardo Jaime. Otra es ver a Daniel Scioli abrazado con Pablo Bruera, aAlejandro Rossi con Ricardo Alfonsín y a Federico Pinedo con Guillermo Moreno. Esa Argentina de laconcordia apareció con los diputados en el homenaje a Mariano Moreno, con Julio Bárbaro preguntandosi puede volver a ser oficialista sin tener que hacer la venia o con Margarita Stolbizerreconociendo que su problema con los Kirchner muchas veces es más de forma que de fondo. El país dela discordia resurge cuando Cristina reinvindica (con segunda intención) la furibunda manera deamenazar con levantarse en armas que tuvo Juan Jose Castelli en los días heroicos de Mayo. O eseinfantilismo primitivo de borrar a Cobos y a los ex presidentes de los protocolos y de la historia,como hacía el Kremlin.

Con olfato los K pueden adivinar por cuál sendero pueden crecer más en las encuestas. Una cosaes faltar al Teatro Colon por los agravios de Macri y otra que Florencio Randazzo y Jorge Cosciadigan que ese festejo fue oligárquico o noventista. Los que hoy gobiernan y quienes aspiran asucederlos deben saber elegir el medio y el mensaje. Mucho más después de esta nueva Revolución deMayo que acabamos de vivir.

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