•NORMAS ORTOGRaFICAS

La obediencia debida

24-08-2026 | 16:10

Cuando algunos atrevidos, hace mil años, empezaron a escribir en romance, no existía unaacademia que estableciera reglas ortográficas. Sin embargo, aquellos audaces lo hicieron bastantebien. Incluso mejor que nosotros, podría decir. Lo que hicieron fue transcribir lo que percibían.Siglos después, se restablecieron las grafías etimológicas y el sistema ortográfico perdió.

Es un error creer que un buen sistema ortográfico debe representar los sonidos del habla. Paraeso están los alfabetos fonéticos. Pero usar para la escritura un alfabeto fonético esimpracticable. Primero, porque los usuarios deberían saber fonética; segundo, porque se usaríanmultitud de grafemas inútiles, y tercero, porque no se estarían representando las palabras, sinopronunciaciones que pueden variar.
Un buen sistema ortográfico no debe ser fonético, sino fonémico. No debe representar fonos,sino fonemas: una sola letra para cada fonema y un solo fonema para cada letra. Es cierto que alhablar emitimos sonidos y oímos sonidos, pero los percibimos como fonemas. Un fonetista sabe que lae de perra es más abierta que la de dejo, pero al hablante común eso no le interesa: él percibe lasdos como e. Lo único que le interesa es que la abierta no se abra tanto que se transforme en una a,o que la cerrada no se cierre tanto que se transforme en una i. Porque entonces no tendría laspalabras perra y dejo, sino parra y dijo, que significan otras cosas. La a y la i son fonemasdiferentes de la e porque hacen diferencias significativas.

Para el español, que tiene tan pocos fonemas vocálicos, representarlos en la escritura es muyfácil, pero establecer un buen sistema para representar los fonemas consonánticos no es nada fácil.Las reglas de la lengua las hace el pueblo al usarla, pero las reglas de ortografía no puedenhacerlas los legos. Y no quiero decir con esto que el “vulgo profano” cometeirremediablemente faltas de ortografía, sino, al contrario, que hay que establecer un sistemaortográfico tal que nadie cometa faltas. Y eso solo pueden hacerlo los especialistas. Por eso lacomunidad delega esa tarea en una institución, en nuestro caso la Real Academia Española con lacolaboración de las academias “hermanas” (como las llama desde que adoptó la correcciónpolítica).
Cuando la Academia cambia una regla ortográfica o adopta una grafía para una palabradeterminada, lo hace para perfeccionar el sistema, pero a veces se equivoca. ¿Cómo puedeequivocarse si es ella la que fija las normas? Se equivoca cuando las nuevas reglas o las nuevasgrafías están en contradicción con las reglas generales. Se equivoca cuando escribe losuruguayismos chamuyar y chamuyo porque, si bien en el Río de la Plata esas palabras se introdujeroncomo lunfardismos, desde antes existe el verbo chamullar, que viene del caló. Y, curiosamente, parala Argentina, Chile y Perú se escribe correctamente chamullo. Se equivoca cuando introduce lapalabra pyme, que debería escribirse pime porque la vocal i en esa posición siempre se escribe i.Hay otras palabras en cuyo origen está la conjunción y que se escriben con i: correveidile, vaivén.Se equivoca cuando escribe samurái y bonsái, que deberían escribirse samuray (una grafía quetambién acepta) y bonsay. Pero lo que más me alarma en estos dos casos es que en el Diccionariopanhispánico de dudas dice que las formas con y se adaptan mejor a nuestra ortografía, pero que lasotras se han asentado por el uso, porque este es un error de concepto, ya que, como hemosexplicado, en ortografía no se puede apelar al uso. También me alarma que escriba gay y recomiendepronunciarlo con a, porque ahí sí se está metiendo donde no le corresponde, ya que, si el pueblo lopronuncia con e, debe aceptarlo y escribirlo guey.

Pero cuando la Academia advierte que se ha equivocado, no duda en volver atrás. Y, en general,no se equivoca, y las nuevas normas ortográficas mejoran el sistema y hay que respetarlas.Lamentablemente, en la Argentina los medios gráficos e incluso las editoriales que publican librosserios se creen con derecho de inventar sus propias normas y son renuentes a aplicar las mejorasacadémicas. Entre nosotros, todavía hay gente que escribe los monosílabos fue, fui, dio y vio conla tilde que se eliminó hace más de medio siglo. Muchas de esas personas son jóvenes que nacieronmucho después, pero aprendieron las formas incorrectas de los diarios o de maestros que las habíanaprendido de los diarios, que siguieron empleándolas durante varios años.

*Profesora en Letras y periodista
([email protected]).

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