•la gran tergiversacion

La obsoleta fragilidad de Clarín

La idea, ampliamente instalada, es perniciosa. Indica que Néstor Kirchner se recupera, a partir de la ineficacia extrema de la oposición. Porque, entretenida con los caramelos de madera del diálogo –ligeramente espolvoreados con azúcar impalpable–, la oposición se dejó envolver. Consecuencia de la mediocre insustancialidad. Hasta que Kirchner, precipitadamente curado de las lastimaduras del último fracaso, impuso la máxima tergiversación. Impostura que hubiera desconcertado hasta a Jean-Francois Revel.

23-08-2026 | 08:30

La idea, ampliamente instalada, es perniciosa. Indica que Néstor Kirchner se recupera, a partirde la ineficacia extrema de la oposición. Porque, entretenida con los caramelos de madera deldiálogo –ligeramente espolvoreados con azúcar impalpable–, la oposición se dejóenvolver. Consecuencia de la mediocre insustancialidad.
Hasta que Kirchner, precipitadamente curado de las lastimaduras del último fracaso, impuso lamáxima tergiversación. Impostura que hubiera desconcertado hasta a Jean-Francois Revel.
Consistió –la tergiversación– en exhibir la supervivencia del kirchnerismo. Altransformar, aquella derrota –hoy lejana– del 28 de junio, en una especie de triunfo.Al extremo de divulgar la ambición de continuidad, después de 2011.
La gran tergiversación consiste en demostrar que, en el fondo, “todo está como eraentonces”. La interpretación es tentadora. Consumible para la digestión de los analistasfáciles. Sirve para devaluar los atributos de los referentes opositores. Sobre todo a los que tantose agrandaron, numerológicamente. En exceso.
Lástima que la interpretación –si no del todo falsa–, sea inexacta. Y un tantoinjusta, en realidad, con los eventuales triunfadores. Los opositores que se convirtieron envíctimas de la gran tergiversación.
En poco más de treinta días, debe aceptarse que Kirchner recompuso los pedazos, severamentedesparramados, de la antigua prepotencia. Para pasar, explicablemente, a la ofensiva. Paraarremeter, desde la mesa ratona, contra el principal oponente que, a su criterio, cuenta. SobreMagnetto. O sea, contra Clarín. Pero sólo después de haber conciliado con Moyano. El tercer hombrefuerte –Moyano–, va por la gobernación de Buenos Aires. Como si fuera otro Balestrini.O Bruera. O Massa. O el portugués Baldomero Oliveira.
“Cuando la carne se cuelga baja –decía Andrés Amil– hasta el perrosalchicha se le atreve”.
Kirchner va, frontalmente, con lo que tiene a mano, en contra del Grupo Clarín. Porque Clarínle interesa infinitamente más que el seleccionado de todos los opositores juntos. Convertidos–los opositores– en las aletargadas víctimas de la gran tergiversación. Va contra el“poder de fuego” que Clarín, según la Elegida, genera. A través de los“fusilamientos mediáticos”. Paredones de papel, entintados. Paredones de plasma, conimágenes.
Avanza Kirchner con las imposturas de la gran tergiversación. Aunque se arriesgue a queClarín, que dormía en la abulia plácida del letargo, no tenga otra alternativa que pelear.
Que se anime a publicar, incluso, tardías fotografías que estaban, como aquellas urnas, bienguardadas. Incorrectas fotografías de Kirchner junto a Menem. Las que cualquier desinformado, aesta altura, conoce. O que despliegue informes ya casi sobriamente innecesarios. Sobre los gastadosdeslizamientos de Cristóbal López, el empresario de la casa. Con datos archiconocidos porcualquiera que haya sabido encender, en los últimos cinco años, una computadora. O que se constate,desde la televisión, que los “argentinos viajan como ganado al matadero”.
Sorprenden las dificultades que presenta Clarín para encarar la pelea. La patética carenciade recursos, que induce al error. Como producto, acaso, de la impotencia. El de refugiarse, porejemplo, en la embajada de los Estados Unidos. Tan pichones, para Kirchner, no deberían ser.
En el momento más débil, Kirchner demuestra que tiene, aún, suficientes méritos paratergiversar. Hasta para aprovechar, incluso, la obsoleta fragilidad del Grupo Clarín. Que sesiente, por primera vez en cuarenta años, embocado. Embestido por un irracional que nada tiene,para perder, más que el poder.
Por último, la gran tergiversación, aunque exitosa, ayuda a que prospere el peor de losequívocos. El equívoco de creer que Kirchner, por proyectarse entre las víctimas sin iniciativas,por avanzar sobre los cómodos financistas que monopolizaban los goles, se encuentra “másfuerte que nunca”. Al contrario, Kirchner está perdido. Jugado. Cerca del tiro del final.
Si avanza sobre los goles es, ante todo, por la desesperación.

*Extraído de jorgeasisdigital.com

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