El velo que venía cubriendo los delitos de corrupción que complican a altos funcionarios delGobierno ha comenzado a descorrerse. En la semana que pasó hubo tres hechos que impactaronfuertemente al oficialismo: el procesamiento del ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime; ladenuncia sobre supuesto tráfico de influencias en la reapertura del canje de deuda por parte de dela consultora Arcadia; y la denuncia hecha por el ex embajador de la Argentina en Venezuela,Eduardo Sadous, sobre el pago de coimas en operaciones de exportación de productos argentinos a esepaís.
Sobre el episodio de Ricardo Larosa, quien vive del suministro de información que debería serpública a distintos clientes, una fuente del Ministerio de Economía lo define sin dudar: “Lehicieron una cama”. Sobre este abogado se sabe que trabajó varios años en el Ministerio, quees bien conocido por muchos allí, y que, por lo tanto, tiene un acceso amplio a despachos de muchosfuncionarios. “No sería extraño que pudiera tener la llave de uno de esos despachos”admite la citada fuente. La imposibilidad de tener acceso a datos que deberían ser del dominiopúblico ha terminado de favorecer el accionar de individuos como Larosa. Hay muchos Larosa en elMinisterio que viven de eso. Por lo tanto surge con bastante claridad que la razón por la que ahorase lo culpó de un delito lleva a un solo camino: el enfado del Gobierno con la denuncia deldiputado Claudio Lozano sobra la participación de la consultora Arcadia en la reapertura del canjede deuda.
La denuncia del embajador Eduardo Sadous golpeó al corazón del Gobierno: es decir, al poderosoministro de Planificación Julio De Vido y al matrimonio Kirchner. Por eso es que se encendieron lasalarmas y, como en otras ocasiones recientes, desde la Babel de Olivos bajó una primera orden: hayque “matar” al embajador. Hubo una segunda orden: De Vido debe salir a hablar. En elmedio, una realidad: la desesperación.
La relación entre la Argentina y Venezuela ha sido y es un rubro manejado directamente por elmatrimonio presidencial. Lo que Sadous ha dicho no es nuevo. La novedad es que el embajador lo hayadicho ante un juez con datos precisos que son total y absolutamente verosímiles. En diversosartículos de PERFIL y en esta columna, a cargo entonces de Jorge Lanata, ya se había escrito muchosobre las irregularidades de los negocios entre Buenos Aires y Caracas. La existencia de la asíllamada “diplomacia paralela” tuvo su primera comprobación fehaciente al descubrirse elescándalo de la valija conteniendo 800 mil dólares de Guido Alejandro Antonini Wilson.
Las fuentes de la Cancillería afirman que Sadous fue removido de su cargo de embajador enVenezuela por habérsele atribuido afinidad con el antichavismo. Lo definen como “un hombrehonesto y un profesional serio”. Fue designado como embajador en Caracas durante lapresidencia de Eduardo Duhalde. Sadous vino denunciado la existencia de la “diplomaciaparalela” desde el momento mismo en que se anotició de la existencia de esta metodologíacorrupta. En este marco, el episodio más relevante que le tocó vivir fue el del fideicomiso de 90millones de dólares destinados financiar ventas de productos argentinos a Venezuela. El episodiollegó a conocimiento del entonces ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, a través de unmemorándum. Esto sucedió a principio de 2006. Por un tiempo ese dinero estuvo inubicable. Cuando“reapareció” se supo lo que había pasado: algún funcionario del gobierno de Chávezvendió esos dólares en el mercado libre para luego comprarlos otra vez al valor del cambio oficial,ganando así 13 millones de la divisa norteamericana. Ante esta denuncia, alguien del Occovireaccionó al segundo y, contrariado, se comunicó con una autoridad de la Cancillería a fin dehacerle una advertencia terminante: “¡Dígale a ese tipo que se calle! ¡O no se da cuenta queese asunto lo manejamos nosotros!”. Hay que recordar que el Occovi es el Organo de Control deConcesiones Viales y que, en ese tiempo, su titular era Claudio Uberti, quien luego debió renunciarpor su participación en el caso de la valija de Antonini Wilson.
Un embajador recuerda muy bien un encuentro circunstancial que, hace unos años, tuvo con Sadousen los pasillos de la Cancillería. Allí, Sadous le dijo que “todas las operaciones conVenezuela se hacen con coimas”.
“Son varios los embajadores que podrían contar los pedidos de coimas que han recibido porparte de un alto funcionario del Poder Ejecutivo cada vez que han acercado propuestas deempresarios de sus países que quieren invertir aquí”, relata en estricto off un corresponsalextranjero acreditado en Buenos Aires. El nombre de ese alto funcionario es el mismo en todos loscasos.
La existencia de la “diplomacia paralela” produjo, además, una gran tensión enfuncionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores abocados al tema de las exportaciones deproductos argentinos. Tal vez allí radique la razón por la que el coordinador del grupo deexportadores de la Cancillería, Adrián Nador, habría pedido dejar el cargo.
Un caso que ejemplifica este mecanismo de corrupción montado entre los gobiernos de la Argentinay Venezuela es el de la maquinaria agrícola. Hay que recordar que en el 2005 se firmó un acuerdopor 500 millones de dólares por el que empresas argentinas iban a vender máquinas al país caribeño.El plan era que esas operaciones se completaran por etapas entre 2005 y 2007. Esto generó granentusiasmo en el sector. Sin embargo el entusiasmo duró poco. “Nos llamaron de un ministerioy nos pidieron el 15% de coima. Muchos dijimos ‘no’ y nos quedamos afuera delnegocio”, relata uno de los empresarios que se negó a pagar la coima. El ministerio al quealude el empresario es el que encabeza el mismo funcionario antes mencionado por losembajadores.
Ante el velo de la verdad que, inexorable, comienza a descorrerse, en la Babel de Olivos setrabaja a destajo en ver cómo neutralizar sus efectos. La SIDE está “a full” buscandomontar operaciones que desacrediten al embajador Sadous a quien, tal vez, le dediquen un escrache.Son todas ideas que parten del matrimonio presidencial que, en nombre del progresismo, se hantransformado en campeones de estas metodologías nazifascistas que la historia, de la que demuestranno haber aprendido nada, ha condenado.
Producción periodística: Santiago Serra




