•el radicalismo, a un ao de la muerte del caudillo

La pesada herencia de Don Raúl

Los siempre listos muchachos de la Junta Coordinadora, que del glorioso ’83 a la fecha fueron perdiendo más pelos que mañas, confían en haber convencido a Julio César Cleto Cobos de que, si no se empieza a mover un poco por el país, la locomotora de la historia le va a pasar por encima y hasta Carlos Alberto Reutemann podrá terminar pareciendo un tipo más decidido que él.

La pesada herencia de Don Raúl
24-08-2026 | 10:09

Los siempre listos muchachos de la Junta Coordinadora, que del glorioso ’83 a la fechafueron perdiendo más pelos que mañas, confían en haber convencido a Julio César Cleto Cobos de que,si no se empieza a mover un poco por el país, la locomotora de la historia le va a pasar por encimay hasta Carlos Alberto Reutemann podrá terminar pareciendo un tipo más decidido que él.

El jueves a la noche, el vice les dijo que sí, que bueno, que vamos para adelante, pero con elcorrer de las horas, apenas se instaló la idea del inminente lanzamiento de su candidaturapresidencial, el hombre lo relativizó todo como atajándose de la mirada crítica que viene creciendoen las encuestas, atizadas, según cree, por los frecuentes y demoledores cuestionamientos que, eninusual coro, suelen propinarle tanto los kirchneristas como Elisa Carrió.

Mientras esto ocurría en Ciudad Gótica, Ricardo Alfonsín y Margarita Stolbizer promediaban unabastante provechosa recorrida por el interior bonaerense, acompañados en algunas escalas porEduardo Buzzi, el dirigente rural que mejor cae entre los progres de por allí y por acá. Sin dudas,a un año de la muerte de su padre, ha sido Ricardo quien más gozó del Efecto Alfonsín que losanalistas se sentaron a esperar desde el mismo momento de las conmovedoras (y en infinidad de casossobreactuadas) exequias. Su buena imagen supera a la de Cobos y, si bien corre desde más atrás enla intención de votos, debería considerarse que doce meses atrás ni el vino en damajuana de laspeñas radicales hubiera animado a nadie a considerarlo un presidenciable.

En el entorno coordinador de Cobos le dicen “Ricardito”, diminutivo tras el cualeste increíble clon fisonómico y discursivo de su papá no adivina gesto cariñoso alguno. Es que, entérminos políticos, Enrique “Coti” Nosiglia, Federico “Freddy” Storani oLeopoldo Moreau, de algún modo, se sienten más hijos de Alfonsín que él, dado que mientras“Ricardito” leía, leía y leía por orden paterna, ellos ya habían participado enmemorables grescas callejeras, movilizado multitudes, ganado elecciones y puesto el pecho ante nomenos rutilantes debacles. Le conceden, a lo sumo, la chance de llegar a gobernador. Y le adjudicanciertos toques maléficos, ya que tanto los K como Lilita se la pasan considerándolo alguien serio,pero por sobre todo una buena persona.

Ayer, durante un par de horas, una entrevista de Télam encabezó el website de la agenciagubernamental. ¿Habló Cristina? ¿Avisó algo Néstor? ¿Atacó a alguien Aníbal Fernández? No. Ahíestaba Margarita Stolbizer, la compañera de ruta de Alfonsín Jr. por las profundidades bonaerenses,diciendo: “Kirchner conserva un liderazgo claro”, factura que endosó “alperonismo que no quiera ir tras Duhalde ni Reutemann” y a que “la oposición no logracorporizar el suyo”, ya que Cobos, Mauricio Macri, Carrió, Hermes Binner, Ernesto Sanz yRicardo Alfonsín “podrán tener buena imagen en la sociedad, pero todavía no tienen losvotos”.

Ningún dirigente anti K había hecho un balance tan descarnado sobre lo que resultó de estasúltimas semanas de cotorreos, disparates y arañazos opositores. Y hasta pocos periodistas seatrevieron siquiera a insinuar, presos de su relación demagógica con audiencias antiperonistas, quehabiendo perdido las últimas elecciones, serían los Kirchner quienes, hoy por hoy, másoportunidades enfrentan de hacer un ruidoso papel en las próximas.

Si entendí bien a la bienpensante y bienhechora Stolbizer, con esa conclusión no hizo otra cosaque llamar a sus congéneres a una reflexión sensata: si el 35% de los votos kirchneristas del 28-Ja nivel nacional son kirchneristas más o menos convencidos, el futuro de quienes se les oponenpuede pintar bochornoso. Claro que si esa lectura no resulta sensata sino alocada, el terror podríacomplicarles aún más las cosas y obligarlos a asistir al acto en que Don Néstor se proclameheredero de San Martín, de Rosas, de Perón e, incluso, de Don Raúl.

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