•computadoras en las escuelas

La Presidenta y Sarmiento

La Presidenta anunció el otro día la distribución de doscientos cincuenta mil netbooks, para la escuela media, de un plan destinado a proveer computadoras a otros tres millones de alumnos. El alcance del proyecto no se detiene aquí, sino que la intención es la de completar la entrega no sólo hasta abarcar a toda la enseñanza secundaria, sino además a la primaria. Lo que quiere decir que la escolaridad en su totalidad tendrá acceso al mundo digital y estará conectada en red.

La Presidenta y Sarmiento
24-08-2026 | 11:50

La Presidenta anunció el otro día la distribución de doscientos cincuenta mil netbooks, para laescuela media, de un plan destinado a proveer computadoras a otros tres millones de alumnos. Elalcance del proyecto no se detiene aquí, sino que la intención es la de completar la entrega nosólo hasta abarcar a toda la enseñanza secundaria, sino además a la primaria. Lo que quiere decirque la escolaridad en su totalidad tendrá acceso al mundo digital y estará conectada en red.
La mandataria agregó que se sentía Sarmiento, y no es para menos, porque de ser éste un planserio, los efectos en la educación argentina han de ser revolucionarios. No es fácil imaginar elcambio que puede llegar a producirse en la educación, en la formación de los estudiantes, maestrosy profesores, con la entrada al mundo de la información infinita que permite la Web.
No tenemos más que impresionarnos, ya que la fantasía apenas alcanza para soñar con aulas enla que los alumnos podrán estudiar sus materias con espíritu de investigación combinando datos,ingresando a las páginas de la información científica y humanística, descubriendo mundos conimagen, sonido y gráficos sobre todas las áreas relacionadas con la inventiva del hombre,articulados por un maestro o profesor que distribuye tareas y propone temas.

Pensemos en una clase con los recursos de la Internet sobre el origen del universo, sobre laevolución de las especies, sobre la cuenca del Plata, la marginalidad en los países de Américalatina, la civilización romana, o un curso de historia de la música con videos de YouTube, etc,etcétera.
Quien aquí escribe está lejos de ser un aficionado a la tecnología digital, uso biromes ycuadernos, leo libros de papel todo el día y escribo en mi computadora. En mi acotada experienciapuedo decir que la Internet me ofrece la posibilidad de consultar lo necesario para mi trabajo deescritor de filosofía y obtener la información al instante. Puedo consultar bibliografíaactualizada y hacer conexiones temáticas sorprendentes. Es absurdo hablar de algo que ya es unlugar común en todo el mundo y que tiene un dinamismo creador irrefrenable.
¡Bienvenida entonces la idea! Era hora de que saliéramos con algo nuevo después de tantasquejas sobre el estado de la educación en nuestro país. Ya es tiempo de que dejemos de hablar denuestra juventud como de una camada de enfermos apáticos con faltas de ortografía y sólointeresados en celulares y zapatillas.
Una sociedad que habla así de sus futuras generaciones ha decidido suicidarse. Por eso,encarar el desafío de crear un ambiente de investigación, entretenimiento, trabajo es lo que puedeverdaderamente estimular a los jóvenes plenos de energía, facilidad de aprendizaje, curiosidadilimitada, que hoy duermen en pupitres sin estímulos a cargo de profesores abandonados por lasociedad y alejados del mundo del futuro.

No se trata de tecnocracia sino de aprendizaje. No es sólo lo tecnológico lo que ha variado,sino el mundo el que ha cambiado. Y así como Sarmiento no sólo se dedicó a fundar escuelas, sino acrear nuevas pedagogías para lo que llamó “educación popular” para la construcción delEstado argentino –digo bien, no sólo como política de Estado, sino como base de suexistencia– este proyecto no tiene menos ambiciones.
Toda la enseñanza debe modificarse. Los programas deben cambiar en su integridad. Si hastaahora varias generaciones han estudiado con los mismos elementos y las mismas cosas más allá dereformas que van y vienen al compás del progresivo deterioro, hoy la tarea exige pensar quécontenidos enseñar y de qué modo hacerlo al ingresar en el mundo de la información digital.
Nadie ataca al libro ni a la lectura, es hora de que dejemos de lado el miedo al progreso y ala novedad. El espíritu aldeano resiste en nombre de lo perimido por miedo a perder lo que tieneaunque lo que tenga esté destrozado y no sirva más. Lejos estamos de la charlatanería sobre lahermandad internética y del holismo comunicacional. Hablo del mundo del conocimiento que estárelacionado –aunque hoy parezca exótico recordarlo– con la educación.

Todos queremos saber cuáles son los contenidos de la enseñanza del nuevo proyecto educativoargentino, qué se enseñará, cómo se lo hará. Queremos saber cuáles son los equipos de trabajo decientíficos y pedagogos que hace tiempo deberían estar trabajando en las áreas correspondientespara elaborar los nuevos planes de estudio.
Indudablemente, con las netbooks y la conexión en red, sería un despilfarro en dinero guardarlas computadoras en los armarios y seguir con los viejos textos de estudio y con clases impartidascomo si nada hubiera pasado. Es de suponer que no repartirán las computadoras antes de saber quéhacer con ellas, me refiero no a cómo usarlas –lo que ya exige la instruccióncorrespondiente–, sino qué programas de estudio a nivel nacional se han de seguir de acuerdoa la extraordinaria oferta didáctica que nos ofrece el mundo de la información.
Si llegara a suceder que el reparto de netbooks se hace antes de que los equipos de trabajopara los nuevos contenidos hayan elaborado, examinado y revisado cada una de las propuestas para lamodificación y la presentación de las materias del nivel medio, antes de que los docentes se hayanformado para, a su vez, enseñar a sus alumnos el uso de la nueva tecnología junto a los nuevoscontenidos, la invocación al gran sanjuanino deberá ser sustituida por otra menos gloriosa, másreferida a una estafa educativa que a una educación popular.
Por ahora el interrogante de quiénes son y en qué instituciones trabajan los responsables delos nuevos contenidos de la enseñanza a impartir, antes de que llegue el chasis con susinstrucciones de uso, no tiene respuesta. No sabemos si el Ministerio de Ciencia y Técnica junto alMinisterio de Educación se abocan al tema con el tiempo prudencial para que el proyecto searealizable, desconocemos si el Conicet tiene presupuesto para que grupos de investigadorespresenten propuestas para crear cursos de capacitación para el profesorado a cargo de la nuevaenseñanza, creo que no sabemos nada.

Ya hubo un plan Educar que fue una pérdida de tiempo y dinero. El que ahora se anuncia puso eldedo en la llaga en un país que tiene pretensiones de grandeza, que invoca períodos gloriosos, queaspira a metas de envergadura, y que todavía depende de lluvias y sequías. Un proyecto como elanunciado no se basa en la distribución de computadoras, no se trata de eso, sino de hacer unarevolución, una de las pocas revoluciones sin muertos ni dictaduras, la revolución educativamediante el acceso a la información infinita con las condiciones adecuadas para su uso creativo.
Si los afanes de la pseudopolítica llevaron a que se hagan anuncios con fines electorales, ytodo esto no es más que espejitos de colores para una sociedad cada día más incrédula ydesprotegida de los poderosos que dicen cualquier cosa y mienten con alegría, sin lugar a dudashay, por otro lado, muchos hombres y mujeres de buena fe a quienes el proyecto les interesa yquieren ser parte de su construcción.

*Filósofo, (www.tomasabraham.com.ar).

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