•gualeguaychu vs. botnia

La protesta debe continuar

Desde el verde sur entrerriano, frente a frente con la gigantesca Botnia, seguimos con atención y ansiedad lo que sucede en La Haya y esperamos justicia.

23-08-2026 | 17:47

Desde el verde sur entrerriano, frente a frente con la gigantesca Botnia, seguimos con atencióny ansiedad lo que sucede en La Haya y esperamos justicia. Pacientemente desmenuzamos los argumentosy testimonios y nos sentimos bien representados en cada exposición de la delegación Argentina, queha logrado demostrar que la razón asiste en el reclamo al pueblo de Gualeguaychú.

Paso a paso, las exposiciones en el juicio de la Corte Internacional han demostrado el caráctercontaminante de las pasteras y la vulnerabilidad del Río Uruguay que recibe sus desechos químicos,constantemente, todos los días del año. Allí hay una verdad y una razón que está siendo expuesta ala vista del mundo y que sin dudas sentará un precedente que servirá de ejemplo para otras luchas,para otros pueblos y naciones.

Para nuestra comunidad, este conflicto ha señalado un antes y un después, no sólo porque nos haabierto los ojos respecto de la necesidad de atender y cuidar el agua, el aire y la tierra en quevivimos, sino porque nos ha mostrado lo que somos capaces de hacer como pueblo si nos organizamos ybuscamos consensos y acuerdos. Entre Ríos no es la misma después de este conflicto y tampoco lo esel resto del país. Directa o mediáticamente, los argentinos hemos participado de un debate sinprecedentes.

Hoy la necesidad del cuidado del ambiente está instalada en la agenda pública, no sólo defuncionarios, personalidades y medios de comunicación, sino fundamentalmente del vecino común, delas familias, de nuestros niños. Con aciertos y con errores, hemos ido aprendiendo el modo detransitar un camino nuevo en el que ya no hay modo de retroceder: ahora sabemos y conocemos que noes lo mismo una industria que contamina que una que no lo hace y ese saber nos alienta –y nosdebe movilizar- a un compromiso cada día mayor. A interesarnos e informarnos, a ser críticos ycapaces de advertir y resolver otros problemas ambientales relacionados con la dinámica propia decualquier ciudad, de la producción y el consumo.

Con aciertos y con errores, algunas veces organizada y otras espontáneamente, nuestra comunidadse supo poner de pie para decirle a los poderosos intereses internacionales que aquí hay un puebloy que este pueblo tiene derechos y elige vivir de un modo que debe ser respetado. Hemos vuelto aocupar la plaza pública, las calles, los puentes para debatir y argumentar; para llamar la atencióndel mundo. Ahora tenemos el desafío y la responsabilidad de encontrar nuevas formas de expresión yde lucha, efectivas y a la vez respetuosas de los derechos de todos; que sumen y fortalezcan estanueva conciencia ambiental.

El contrapunto entre la preservación de la naturaleza y la industria, presente desde siempre,tiene hoy una importancia fundamental, dada la gravedad de la evidencia científica delcalentamiento global y el agotamiento de los recursos naturales. Los conflictos medioambientales yrelacionados al uso y abuso de los recursos no renovables, ganan cada día más espacio en la agendapública en todo el mundo y nosotros aquí, en Gualeguaychú y en Argentina, tenemos todavía un largocamino que deberemos recorrer sin fanatismos ni exabruptos, sino sustentados en razones válidas yen actitudes valientes y responsables.

Este conflicto nos ha fortalecido. Hemos ganado y perdido en muchas ocasiones pero nunca bajamoslos brazos, porque nos asiste la razón y un profundo amor por esta tierra. Desde aquí, agradecemosa las autoridades provinciales y al gobierno nacional por comprometerse en esta causa y en lasdistintas instancias de esta lucha, y a quienes hoy nos representan y defienden ante la CorteInternacional de Justicia.

*Intendente de Gualeguaychú.

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