La razón de Víctor Hugo

Hace unos días Víctor Hugo Morales realizó una crítica a los comentarios que se publican en Perfil.com. Antes de responderla, deseo compartir con el lector los dichos completos de Víctor Hugo.

La razón de Víctor Hugo
24-08-2026 | 04:06

Hace unos días Víctor Hugo Morales realizó una crítica a los comentarios que se publican en Perfil.com. Antes de responderla, deseo compartir con el lector los dichoscompletos de Víctor Hugo (aunque esta columna tenga que ir con una foto pequeña y mi respuesta seamenor: es de buen anfitrión; además, él haría lo mismo).

Víctor Hugo dixit. “Lo que voy a decir me lo planteo más como pregunta quecomo convicción porque en realidad estoy un poco desorientado. A veces tengo la impresión de que hasurgido en el periodismo una nueva forma de amarillismo y se lleva adelante con la aquiescencia delos periodistas o de los dueños de los medios, que a veces suelen ser críticos del periodismobastardo. Podría ser que una cierta hipocresía esté campeando muy orondamente por los medios depropietarios que seguramente observan con espanto los desbordes amarillistas de los otros. Pero siyo tuviese razón en mi sospecha, me da la sensación de que no se están fijando en esos desbordes desus medios.”

“De qué estoy hablando: de los diarios digitales. Cuál es el amarillismo en los diariosdigitales o en algunos por lo menos: el dejar que las personas de peores instintos puedandescargarse vomitando todo el veneno, toda la discriminación, grados superlativos de imbecilidad,palabrotas, cuanta porquería haya en el idioma y en la pérdida de calidad de la discusión,cualquiera que sea.”

“Yo francamente ignoraba un poco este tema. Un poco no, totalmente. Hasta que meadvirtieron lo que sucedía en una nota que hice hace unos pocos días. Me dijeron: ‘¿Viste enel diario Perfil las cosas que dicen?’. Es verdad que había algunas a favor, pero no importalas que estaban en contra. Mil veces hemos pasado, y les consta a ustedes, opiniones de la genteque están muy en línea contraria a lo que quien les habla, por ejemplo, piensa o a lo que elprograma editorializa. Pero en el diario Perfil me encontré que donde estaba la nota, a propósitode algo que había dicho yo (no importa ya cuál era el tema), me advirtieron, y me picó lacuriosidad. Entonces fui, y lo primero que me pregunté fue en qué Manual de Estilo del amigo JorgeFontevecchia, por ejemplo, figura ese tipo de contribución al periodismo. No sé si tengo razón, alo mejor me encuentro con Jorge Fontevecchia y me dice: ‘No, mirá, esto es lo nuevo, esto eslo que en el periodismo se está estilando en el mundo entero’. La gente entra y simplementevomita. Sería lo mismo encontrar bilis dentro de la computadora que encontrar las opiniones que unodescubre allí. Yo me lo planteo más que nada como un tema a desarrollar un poco más.”

“Después quise abundar y me fijé lo que decían de cada uno de los que escriben en losmedios. Me di cuenta de que, por ejemplo, al Chavo Fucks le decían cualquier cosa y a otrosanalistas. A Fontevecchia lo trataban inesperadamente con una notable elegancia, no había nadie quefuese un poco más soez, los soeces se iban en ese caso. Después me fijé un poco en La Nación. En LaNación me di cuenta, yo no sabía que existía esto, a lo mejor Jorge me puede decir. Que tengo ungran amigo y alguien que admiro muchísimo como Gastón Roitberg a cargo, parece que hay una especiede moderador, pero igual me da la sensación de que se filtran cosas que uno dice.”

“Qué nos agrega esto. Alguien hace una crítica, escribe una nota. En la nota pone toda supasión y le faltan el respeto muchos. Advertí, por ejemplo, que de Joaquín Morales Solá, tanrespetable como es Joaquín, no hay opiniones. No sé si Joaquín lo pone como una exigencia, quecompartiría plenamente. Cómo va a escribir una nota y después aparece cualquier desaforado que loodia, vaya a saber por qué motivo, diciendo cualquier disparate. No sé si es algo que él impone, oel diario para proteger a su columnista estrella hace. Pero no todos tienen ese tipo de protección.Por supuesto que hay diferencias entre las páginas de los diarios y demás.”

“Pero me pregunto si ésta es una contribución a mejorar nuestra calidad intelectual,nuestro lenguaje, la forma de hacer periodismo, o esto es algo que está bastardeándonos todavíamás. Y entonces dónde quedaría el amarillismo que a veces descubrimos en ciertos programas detelevisión que nos dan vergüenza, o en cierto programa de radio.”

“Yo me siento un ingenuo, en algunos casos tenemos unas perlitas que preparó LauraCaragliano de los siguientes insultos de este año. Hace días que las tengo, todavía no las hepasado un poco porque no da el tiempo, y otro poco porque le pedí a Laura: ‘Poneles unpuntito a todas las palabrotas’. Más o menos se sabe lo que dicen, pero el hecho de que nosurja la palabra es menos hiriente, me parece. Así que usémoslo sin que la gente que pone la radiosin saber qué es lo que le van a decir tenga que aceptarse indefensa. Bueno, me lo planteo como untema, se lo planteo a ustedes. Si es que alguna vez han entrado a los diarios digitales. A lo mejorles parece bárbaro, y les parece divertido. Pero a mí me da la sensación de que se olvidan de cuálera la discusión, de cuál era la nota, para ir directamente a los disparates que algunos aprovechanpara decir, desde el anonimato que siempre implica una cobardía feroz. Y créanme algo, no estoyenojado por lo que allí leí de mí. Uno va desarrollando un cuero muy grueso para estas cosas. Ysuele estar muy por afuera de esto, de lo que la gente pueda decir. Porque vivimos entre mimos yataques. Y ya estamos entrenados para eso. Pero me pareció cuando leí, cuando entré a Perfil, porotra parte tan delicado en toda su presentación. Tan gustoso como es el diario de la estética engeneral. Porque no se le puede reprochar nada, y realmente es un gran diario. Me digo qué leaportará a PERFIL, a las convicciones periodísticas, o a lo que llamamos Manual de Estilo, lo queleí. Lo que descubrí a propósito de algo de lo que me habían advertido.”

Respuesta. Tengo el mismo rechazo por todos aquellos que, aprovechándose delanonimato que puede permitir Internet, utilizan esa libertad para “vomitar su veneno”,como dice Víctor Hugo. Entré a Lanacion.com y encontré el mismo tipo de comentarios: algunoslúcidos e inteligentes entre varios otros que destilan ignorancia, discriminación y el componentemás animal del ser humano.

Sabía que Joaquín Morales Solá había pedido que se excluyeran de sus columnas los comentarios,quizá yo lo pediría como columnista en otro medio pero no puedo en Perfil.com impedir para mí loque no impido para los demás.

Tampoco los comentarios de las contratapas son moderados, hay críticas variadas, por ejemploRatablanca escribió: “Fontevecchia es un mercenario de la pluma”. Livia escribió:“Es una obviedad decir que Fontevecchia es un cómplice de los K para voltear a Macri”.Y Moalais escribió: Fontevecchia=Macaluse=Kirchnerista.

Para la cuestión de fondo no tengo respuesta. No es que no sé si en Lanación.com y Perfil.comestamos haciendo bien al publicar comentarios anónimos, Internet nos obliga a viajes hacia lodesconocido que exigen tolerancia a la imperfección.

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