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La realidad, por goleada

La realidad, por goleada
24-08-2026 | 14:44

El viernes, en un homenaje visceral al Tom Jobim que todos los brasileños llevan adentro, Lulaentonó su propia bossa nova proclamándose “profundamente triste” (en su idioma suena“trischi” y acaso, por eso mismo, no tan dramático) tras el dunga-dunga de losholandeses a los dirigidos por el ya renunciado ídem. Luego, en homenaje al DT que a todos lossudacas nos anima, el mandamás vecino también se confesó “atónito por el desequilibrioemocional del equipo” y, con los ojos puestos en su ex jefa de ministros y candidata asucederlo en las elecciones presidenciales del 3 de octubre, lanzó:

—Vos, Dilma (Rousseff), vas a levantar la copa en casa en 2014 como presidenta...–reivindicando para sí, de paso, el éxito político que representa para Brasil el hecho de serel anfitrión del próximo Mundial de Fútbol y la consecuente ventaja de no tener que pasar poreliminatorias.

Hasta el cierre de esta columna (ayer a las seis de la tarde), ningún alto funcionario delGobierno argentino había dicho nada tras el asfixiante 0-4 propinado por los alemanes y sólo seespeculaba sotto voce con que Cristina “seguramente” recibirá a los jugadores y a DiegoMaradona en la Casa Rosada para estrecharlos en el consuelo de un abrazo maternal. Claro que lafoto esperada era otra y, de una u otra manera, quién no llegó a ilusionarse con ella o acomputarla, al menos, como una imagen inevitable de las terribles ganas con que nos dejó lacontundencia de Mueller, Klose y Friedrich. Pero lo que para el conjunto de los argentinos hoysignifica ni más ni menos que el fin de un sueño, en el caso del matrimonio Kirchner suma unescollo más para su estrategia de permanencia en el poder. La idea de unir el multitudinario yfestivo “espíritu del Bicentenario” con una vuelta olímpica y una reelección cantadaquedó en idea nomás. Siamo fuori de la copa...

Seguro no faltarán quienes, al leer esto, pretendan develar la intención oculta ymalintencionada de comparar lo bien que hizo las cosas Lula (que hasta irá al cierre de Sudáfrica2010 para tomar la posta exhibiendo una zanahoria superadora de la derrota) con ciertocortoplacismo K. Nada que ver. Ni siquiera se busca cuestionar algo que, por repetido aquí, allá yacullá, a esta altura resulta tan natural como previsible: el aprovechamiento político de loseventos deportivos, sobre todo futbolísticos, fatalmente amarrados a las manifestacionesculturales, las construcciones simbólicas y las pasiones populares. En todo caso, si bien paraBrasil y para la Argentina el futuro es igual de incierto e impredecible, ellos deben prepararsepara ser locales otra vez, pueden contentarse con que de última se gana y se pierde, y cargar todoel fracaso en la cuenta de Dunga. Se trata de un futuro un poquito más asequible, incluso entérminos de utilización política.

La metáfora argentina es diferente. Se trata de empezar de nuevo como desde hace veinte años yni siquiera hay fusibles cantados. Tal vez debería quedar establecido que la magia(Maradona-Messi), la garra (Mascherano-Tevez) y cierta cuota de experiencia (Verón-Maxi) noalcanzan para enhebrar un proyecto colectivo de largo plazo. La desorganización, la desinversión,el vaciamiento de los clubes, su grondonadependencia y el guerrero vedettismo de los“irremplazables” podrán armarse de símbolos y hasta estimular ensueños, pero noconstruyen solideces. Ayer, en Ciudad del Cabo, quien ganó por goleada fue la realidad.

Tal vez, el final de este Mundial en cuartos con la canasta llena coincida con el principio delfin de un ciclo político, por lo cual (también tal vez) deberían ser los opositores quienesasimilen más a fondo el mensaje. Así como cualquier otro DT que no fuera Maradona habríaseleccionado más o menos al mismo plantel, nadie desde la vereda anti K está planteando variantestácticas o estratégicas demasiado distintas de las que están en marcha. Más que bellos relatosépicos, andamos necesitando fundar realidades.

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