La reina Cristina está desnuda. Tal vez, Néstor, su marido, siga con el engaño de decirle queestá convenientemente arropada con un vigoroso poder político que los tontos no pueden ver. Elcuento infantil de Hans Christian Andersen plantea que los cortesanos de la monarquía quierenfingir inteligencia y por eso nadie se atreve a decirle la verdad. Es un chico sin temor niobsecuencia quien destruye la mentira con una frase. La reina Cristina está desnuda porque todavíano ha registrado la dimensión territorial ni la profundidad de la paliza electoral que padeció elproyecto kirchnerista. Este es el principal motivo de la parálisis de un gobierno que no ha movidoni una sola pieza que demuestre que entendió lo que pasó y, sobre todo, por qué pasó.
Kirchner renunció al Partido Justicialista para evitar que lo renunciaran. Por eso lo hizo casidesde la clandestinidad, entre cuatro paredes y tres amigos, uno de los cuales sostenía la cámarade Télam. Y la expulsión de Ricardo Jaime, su cajero personal, no fue producto de un mea culpa quelos llevara a entregar la cabeza de uno de los personajes más requeridos por la Justicia. Fueproducto de la presión de Julio De Vido, quien no quiso comerse más los cachetazos de las maniobrasde negocios sospechosos de Jaime. No es que el ministro De Vido sea una carmelita descalza, todo locontrario, apunta al mismo destino de Tribunales que Jaime, pero tiene bastante con sus propiasfacturas para que también le endilguen las de quien reportaba directamente a Kirchner.
El humorista Nik, uno de los mejores editorialistas políticos, desarticuló la simulación deCristina en esa conferencia de prensa que quedará en la historia por los cursos de periodismo adistancia que ofreció y por el malabarismo numérico de cuño morenista (por Guillermo) que hizo paraexplicar lo inexplicable.
El dibujo mostraba a la Presidenta hablando desde el atril que decía “Frente para laDerrota”. Con apenas un toque de exageración para convertirlo en caricatura, Cristina decíamás o menos lo que dijo de verdad: “Argentinos, hay que saber leer la elección, yo lesexplico: el oficialismo ganó en todo el país, nosotros ganamos en El Calafate, en Santa Cruzperdimos porque justo yo no pasé por ahí, Macri en realidad perdió, el INDEC es bueno, yo soyrubia, Néstor es lindo, Scioli tiene una melena bárbara, Nacha Guevara tiene 39 años y también legané a Tinelli. ¡Mi discurso es más gracioso que ‘Gran Cuñado’”. Gaturro, a sulado, con esos ojos abiertos al asombro, reflexiona: “Perdón, la autocrítica y lahumildad… ¿Cúando asumen?”. Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.Gaturro, tan amado por los chicos, actuó como uno de ellos, igual que en la narración de Andersen.Sólo le faltó decir que la reina estaba desnuda y quejarse de cómo Barack Obama les copia a losKirchner.
A esta altura del retroceso kirchnerista, resulta casi una curiosidad antropológica observarcómo los Kirchner se mantienen caprichosamente congelados y en los mismos errores que loshundieron.
Parecen haber perdido la cordura y hasta el más elemental sentido común.
Una derrota contundente trae aparejada, aquí y en la China, una renovación de los ministros osecretarios más cuestionados y un cambio de estilo y algunas políticas que fueron claramenterechazadas en las urnas para recuperar la iniciativa y bajar un poco la presión de la opiniónpública.
Si no reacciona, cada día que pasa el Gobierno se debilita y se aísla más. Por eso, lo antesposible, cuando advierta que está sin vestido ni red de contención, la presidenta Cristina deberáanunciar formalmente las modificaciones en el gabinete que se negó a hacer incluso cuando asumió.Sería un buen gesto, por ejemplo, que Cristina enviara un proyecto que anulara los superpoderesantes de que la oposición se lo arranque. Como decía Maquiavelo: “Todo el mal de golpe y todoel bien con cuentagotas”. Por desconfiados y concentradores del poder, están repitiendo aquelerror fundacional pero agravado ahora por la menor legitimidad que les da el haber perdido 3millones de votos tan rápidamente.
Cristina necesita que la ayuden. Para eso, primero debería dejarse ayudar por los sectores menosobsecuentes del propio kirchnerismo y por los dirigentes que fueron respaldados en los comicios. Esdoloroso para él, pero fundamental, que Néstor Kirchner comprenda que se convirtió en un imán derechazos. Casi como un teorema funcionó la idea de que los que más se alejaron de Kirchner ganaroncon más contudencia y los que más cerca estuvieron fueron perforados por los votos en contra. Elmatrimonio Massa en Tigre o el intendente Bruera en La Plata son dos ejemplos de lo primero. YEnrique García en Vicente López es la demostración de lo segundo. El viento antikirchnerista se lollevó puesto y lo hizo perder por primera vez en 22 años.
Por eso Néstor Kirchner tiene mucho menos poder del que cree. Porque aun los diputados,intendentes y gobernadores que lo acompañaron hoy están haciendo las valijas. No saben bien haciadónde van. Pero saben claramente hacia dónde no quieren volver.
Hay otro mito que fue destrozado el domingo pasado: el del aparato bonaerense como garantía detriunfo. Esas estructuras actúan como catalizadoras de algo que ya existe. No producen el triunfo ola derrota, sólo los aceleran. Lo que no pueden es transformar a un hombre con altísimo nivel derechazo como Kirchner en un ganador. Ocurre lo mismo con los medios de comunicación. La sabiduríade Perón relativizó su valor cuando dijo que ganó con todos los medios en contra y que fuederrocado con todos los medios a favor. Kirchner parece que aprendió que pudo ganar las doselecciones más importantes de su vida sin el aparato o contra el aparato y, sin embargo, sufrió lamayor derrota de su existencia política de la mano del aparato.
Esa comprobación empírica y el desequibrio emocional que le produce dar órdenes y que no seanacatadas lo hace fantasear con que puede ser exitoso un nuevo viraje hacia el progresismotransversal. Es muy difícil que le funcione en la debilidad lo que no le funcionó en la fortaleza.El peronismo ortodoxo digiere más fácilmente el verticalismo y la falta de debate que lacentroizquierda cultural. Y mucho menos si va a recorrer el distrito para verles la cara a lostraidores y defender el proyecto con Mario Ishii. El capo máximo de José C. Paz está haciendo uncurso acelerado de chavismo básico, y eso enamora a Néstor. Hace diez años que Ishii junta votos ydinero en ese territorio tan nacional y popular. Es un licenciado en clientelismo y ayuda social.Conoce profundamente la lógica y las necesidades de los sectores más humildes que lo tratan como aun ídolo. Ishii, que tuvo un padre adoptivo japonés y en 2004 dejó a cargo del Municipio a suseñora madre, una enfermera jubilada llamada Doña Santa, supo saltar desde su frigorífico a lapolítica de la mano de Duhalde y después integrar la boleta de Aldo Rico.
El viraje hacia el engaño original de la transversalidad quedó expresado en las elogiosaspalabras de Cristina hacia Pino Solanas, quien, rápidamente, las tiró al córner de un puñetazodiciendo que “hasta el domingo éramos una porquería, el demonio, y hasta pegaron afichessucios de las cuevas oscuras que todos conocemos que nos colocaban como antisemitas”. Es queSolanas se dio cuenta de que en la Capital también le funcionó la ecuación de que a mayor distanciade Kirchner mayor cosecha de votos. Martín Sabbatella fue más cauto en sus críticas y eso tal vezlo privó de mejorar su actuación. De todas maneras, ambos padecieron la descalificación feroz deHebe de Bonafini, que se atreve a decir en carne viva lo que el kirchnerismo más tímidosugiere.
Muchos seguidores de Carlos Heller en Capital, empezando por Daniel Filmus o Fernando BragaMenéndez, plantearon que Pino era funcional a la derecha. Bonafini fue más allá. Trató de“muy cagón” al cineasta y dijo que ojalá que a él y a Sabbatella se les cayera lalengua por “haber perdido la chaveta criticando a Cristina”.
En eso anda Néstor Kirchner. Disfrazándose nuevamente con los ropajes de los 70, convencido deque sus mejores días fueron transversales, sin comprender que sus mejores días fueron cuando aregañadientes, para ganar las elecciones, se sumó al lavagnismo como etapa superior del duhaldismo.Tal vez aquí esté el daño más profundo que produjo Kirchner a los conceptos ideológicos. Así comoCarlos Menem convirtió al liberalismo en sinónimo de corrupción de Estado, Néstor Kirchner estáhaciendo algo parecido con el concepto de progresismo. Sería saludable reabrir con seriedad undebate que permita desentrañar si el fracaso del kirchnerismo es la derrota política delinfantilismo que fue vencido militarmente por la dictadura militar y el terrorismo de Estado.Varios de los sectores más dinámicos de la sociedad, intelectuales y cuadros militantes, fueronconducidos casi al suicidio por uno de los personajes menos lúcidos y más fundamentalistas de esageneración: Mario Eduardo Firmenich. Hoy, salvando las distancias y con gran respeto por lasvíctimas del genocidio videliano, la historia se repite como farsa, sin armas, por suerte, pero conun resultado similar de frustración y con la conducción estratégica de un caudillo patagónicofeudal, modesto en su capacidad intelectual, carente de carisma y amante de hacer equilibrio en elalambre.
El peronismo va para otro lado. Vuelve a paso redoblado a la ortodoxia tradicional. Humilló aKirchner en las urnas y le cortó la cabeza a su liderazgo de diez años. La angustia y la inquietudsurgen porque, simultáneamente, no pudo parir un nuevo conductor. Hoy el peronismo es unrompecabezas de gobernadores e intendentes ganadores que no quieren a Kirchner ni a Francisco deNarváez como jefes, pero que no saben a quién quieren. Hay vacío de poder. El puesto de jefe estávacante.
Carlos Reutemann no tiene vocación para eso. Felipe Solá tiene que esperar que decante surelación con Unión-PRO. El resto de los jefes distritales por ahora es sólo eso, ni más ni menos.La estrategia y el mapa para transtitar los tiempos que vienen los puede aportar Eduardo Duhaldecomo lo hizo el ex presidente Raúl Alfonsín en el radicalismo hasta sus últimos días. El acertócuando vaticinó que el kirchnerismo tenía “fecha de vencimiento”. Duhalde puede marcarel rumbo si es que mantiene su promesa de no ser candidato a nada y apuesta a reconstruir unperonismo renovado y productivo tan lejos de Néstor como de Francisco.
Falta mucho para llenar ese espacio. Pero ahí pueden convivir Daniel Scioli y Jorge Capitanich,cuando tomen más distancias de Kirchner; Carlos Reutemann, Felipe Solá, Mario Das Neves, José LuisGioja, Alberto Balestrini, Juan Manuel Urtubey, Alberto Rodríguez Saá y la mayoría de la dirigenciaperonista legitimada que quiera elecciones internas abiertas, obligatorias y simultáneas paraelegir autoridades y candidatos. Puede alumbrar una dirección colegiada con un “primus interpares”.
Francisco de Narváez por ahora caminará la provincia de Buenos Aires sin resolver si apoyará aMauricio Macri para la presidencia desde una postura más independiente de lo partidario oreconstruirá la vieja guardia menemista con otros dos de sus pares millonarios: Juan Carlos Romeroy Ramón Puerta.
Eduardo Camaño y Balestrini expresaron sin pelos en la lengua su rechazo a ese perfil dedirigentes. Oportunistas y perdedores natos, en sus distritos de Salta y Misiones, es lo menos queles dijeron. El ministro de Scioli y ex presidente de la Nación, Eduardo Camaño, reveló que Puertale “tiró la Casa de Gobierno por la cabeza” en 2001 “porque no se animó” yel peronismo es un “grupo de hombres valientes que se hizo cargo cuando las papasquemaban”.
Los gobernadores que le reclaman a Daniel Scioli que corte su cordón umbilical con Kirchnerreciben como respuesta que irá paso a paso y sin criticarlo, por la positiva y con gestos. Por esoya recibió a representantes del campo, agendó una reunión con la mesa provincial para el 22 dejulio y se mostró dispuesto a ofrecer soluciones para las deudas bancarias de los productores y aestudiar refinanciaciones y exenciones impositivas.
Todo lo contrario de Néstor, que hasta el último día de campaña castigó al campo. Y Cristina,que en sus primeras palabras post derrota reveló que los del campo habían perdido. Alguien deberíaavisarle a la Presidenta que está desnuda.
El frío, la gripe K o la gripe pingüina pueden afectarla más si no se abriga.
Hay un país que en el medio de una pandemia inédita se siente confundido por las marchas ycontramarchas, desinformado, metido para adentro, temeroso ante lo que se viene y rodeado de genteque se lava las manos con alcohol en gel.
Casi una metáfora perfecta de la realidad política, que necesita en forma urgente abrir lasventanas para que salgan los virus y permitir que ingrese el aire fresco.





