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La responsabilidad de proteger

Haití enfrenta un reto que va más allá de su propia historia. La situación del país desafía, quizá como nunca antes, a las Naciones Unidas, la OEA y las ONG humanitarias.

24-08-2026 | 06:58

Haití enfrenta un reto que va más allá de su propia historia. La situación del país desafía,quizá como nunca antes, a las Naciones Unidas, la OEA y las ONG humanitarias. Mucho del esfuerzo dereconstrucción hecho a lo largo de cinco años de trabajo de la Misión de Estabilización de Haití(Minustah) se ha perdido con el terremoto de enero pasado. Valerosos funcionarios de NNUU hanmuerto en el sismo y con ellos parte de la memoria institucional de la Misión. El hecho mismo deque Haití no tenga instituciones ni personal preparado complica aún más su propia rehabilitación enbases mínimamente nacionales.

A la tarea de estabilización y de reconstrucción post conflicto de la Minustah, amparada en elprincipio de la Responsabilidad de Proteger (RtoP), se suma la urgente asistencia humanitaria enlarga escala, para la salvaguardia de la población que no tiene a quién acudir. RtoP y seguridadhumana son problemas claves de Haití, agravados por las consecuencias abrumadoras del desastrenatural.

En este contexto, la administración del presidente Barack Obama ha demostrado iniciativa ydeterminación tan rápidas como abarcadoras. Cerca de diez mil soldados han sido enviados al país yhan controlado la administración del aeropuerto de Puerto Príncipe; se convocó a una conferencia enMontreal para organizar la financiación de la tarea de reconstrucción; una enorme movilización nogubernamental ha tenido lugar en los EE.UU. para la obtención de fondos para la reconstrucción delpaís.

Hay, sin lugar a dudas, un cambio significativo en la posición de la diplomacia estadounidenserespecto de la situación de Haití. Parece que el país se ha convertido en la primera experiencia deacción humanitaria militar del gobierno Obama, no sólo con el objetivo de aplazar el dolor de loshaitianos sino también para enviar un mensaje global de que los EE.UU. desean recuperar su imagende liderazgo en las “buenas causas”.

La dificultad del presidente René Preval de asumir un rol más fuerte, más visible en medio de lacatástrofe, ha puesto en entredicho la capacidad de su gobierno de manejar la soberanía en lostemas más básicos.

El tema nodal que se presenta ahora es como conllevar las enormes tareas de reconstrucción postconflicto, bajo mandato de la Minustah, con la administración de la masiva ayuda humanitaria, bajocomando de los EE.UU. Se trata de poner en marcha una novedosa estrategia de cooperacióninternacional en la que la Minustah ya no es el actor principal, aunque se haya firmado un acuerdoentre los EE.UU. y el Consejo de Seguridad para conferir un carácter legal a la acciónestadounidense.

El rol protagónico regional compartido entre latinoamericanos que se ha desarrollado de formaarmoniosa en la coordinación militar de la Minustah, bajo el liderazgo de Brasil, queda ahora en laincertidumbre por la acción estadounidense. Si antes ya era compleja la relación entre la comunidadinternacional y el gobierno haitiano, ahora es todavía más difícil saber cómo se harán las cosassin atropellos.

Pese a la crisis económica global, parece que no hará falta dinero para un plan dereconstrucción de Haití. Lo que no está asegurado es cómo se van a coordinar los esfuerzos y laayuda para este objetivo. Tampoco hay claridad de que la presencia masiva estadounidense signifiquemás seguridad ciudadana para los haitianos.

Una vez más, queda la impresión de que la acción estadounidense en la región o bien es omisa obien es demasiada. El balance de esta ecuación en Haití dependerá mucho de las negociaciones entrelos EE.UU. y sus socios principales en la Minustah, particularmente Brasil y los países de laUnasur. Eso es lo que se espera para que Haití, aun con tantas dificultades, siga siendo unescenario cooperativo y no una nueva arena de disputas por la hegemonía hemisférica.


*Miembro de la Junta Directiva de CRIES.
Profesor fulbright invitado de la Universidad de Notre Dame.

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