•asuntos internos

La retirada del gran estafador

En la historia de la música punk hay dos vertientes historiográficas dominantes. Una asegura que el movimiento se originó a principios de los 70 en las ciudades de Nueva York y Detroit.

24-08-2026 | 11:18

En la historia de la música punk hay dos vertientes historiográficas dominantes. Una asegura queel movimiento se originó a principios de los 70 en las ciudades de Nueva York y Detroit, con bandascomo los New York Dolls, MC5 o los Stooges, que a su vez inspiraron al primer grupo específicamentepunk, los Ramones. Para esta versión de la historia, cuando los Ramones viajaron a tocar a Londrespor primera vez, entre el público había varios de los futuros integrantes de los Sex Pistols, quelos vieron en escena y decidieron que ellos también podían hacer algo parecido con sus vidas: armaruna banda, aporrear instrumentos y convertirse en músicos de rock sin saber nada de música, antesde transformarse definitivamente en delincuentes juveniles. Del otro lado, están los que aseguranque el punk, tal como lo conoció el mundo (y tal como aún se lo asocia con cierta estética yciertas ideas: caos, anarquía, alfileres de gancho, borceguíes y crestas de colores), proviene deLondres, Inglaterra. Y que fueron los Sex Pistols (cuya música, hay que decirlo, tiene variospuntos de contacto con la de los Stooges, pero pocos con la de los Ramones) los que crearon elsonido que en muy poco tiempo copiarían cientos de bandas en todo el mundo.

Pero hay alguien que estuvo en los dos lugares (a uno y otro lado del Atlántico) y en el momentojusto: esa persona se llamaba Malcolm McLaren, y murió de cáncer el jueves pasado en Nueva York.McLaren, un chico abandonado por su padre y criado por su abuela, con un buen caudal de lecturas yestudios universitarios, había sido manager de los New York Dolls en su última época, y de regresoa Londres gestionó junto a su pareja, la diseñadora Vivienne Westwood, una serie de locales de ropaque se harían míticos: Let it rock, Too Fast To Live Too Young Too Die y, finalmente, Sex. McLarencontó cientos de veces su versión de los hechos: intuyó que en la Londres de 1975 algo estaba porexplotar, reunió a algunos de los jóvenes aburridos y desempleados que daban vueltas por su local,y en un mismo movimiento creó un grupo (los Sex Pistols) con el cual enviar su mensaje terroristamusical a la sociedad y vender (los integrantes como modelos vivos) la ropa de sus locales.

No le fue mal a McLaren, que logró sacarle una cuantiosa plusvalía a su idea: con un solo discode estudio, los Sex Pistols sacudieron al rock para siempre, y él quedó como el artista conceptualdetrás de la obra. Pero esa idea siempre fue desmentida por el líder y cantante de los Pistols,Johnny Rotten. Es algo que se puede advertir claramente en su autobiografía, Rotten: no irish, noblacks, no dogs, recién llegada a la Argentina. Buena parte del libro está dedicada a difundir laotra versión de la misma historia, la de McLaren (quien estuvo en la Argentina en mayo de 2008 enArteBA, con una muestra de videos y fotos) como un estafador tan ambicioso como egocéntrico eirresponsable, que abandonó al grupo a su suerte, si no propiciando, al menos no evitando, lamuerte por sobredosis del bajista Sid Vicious. Rotten demandó durante años a su manager, hasta quele ganó un juicio con el que recuperó su nombre artístico y un buen dinero, por lo que no seríaextraño pensar que su muerte no le haya afectado. Pero sea como sea, y se esté del lado de la mesaque se esté, lo cierto es que con él acaba de desaparecer una buena parte de la historia delmovimiento punk.

También en Perfil