Ya tienen fecha los intentos de cobrar los contenidos periodísticos en Internet. Murdoch hahecho saber que empieza a cobrar entre abril y junio y que se lanza con todo: el que no paga noentra al Times y el Sunday Times de Londres, sus diarios insignia. En EE.UU., quince diarios noidentificados se lanzan ahora, en diciembre; pero comienzan a cobrar sólo ciertos contenidos, sinruido.
El director del Times de Londres, soldado de Murdoch, lanza un grito de guerra: “¡Esto esuna revolución! Vamos a reescribir la economía de los diarios. Se trata de nuestra vida”. Siles parece exagerado, escuchen esto: “Nosotros, como una empresa o como una sociedad, nopodemos aceptar que les pase a las noticias lo que ya le pasó a la música”. Sí: identificósus intereses con los de la sociedad (¿inglesa, británica, mundial?). Bueno: nadie espera que ungrito de guerra transmita las sutilezas de la vida.
Los 15 innominados son los adelantados de un grupo de 2.500 publicaciones reunidas por StephenBrill, un consultor que ideó 16 esquemas de cobro y prefiere no hablar de levantar paredes(metáfora consagrada) en torno de los contenidos. Pero se trata de eso, sólo que sus paredes rodeana contenidos selectos y se ven menos; las de Murdoch tapian todo. Nada de gritos de guerra, éstasson patrullas de reconocimiento: van a tantear el terrreno y cuanto menos visibles, mejor.
Brill se propone hacer pagar a los lectores más intensivos de cada publicación, a los que definecomo un tercio del total. También propone pagos por contenidos preferenciales mientras el restosería gratis; ha elaborado 16 opciones de cobro. Murdoch va a fondo; posiblemente esté golpeándoseel pecho para obtener mejores condiciones de Google para mantener sus publicaciones abiertas albuscador. No sólo habla fiero, también presiona haciendo saber que negocia un acuerdo deexclusividad con el flamante Bing, buscador de Microsoft.
Bing, una miniatura al lado de Google, espera crecer con un acuerdo que tendría tan alto valorsimbólico. Ese mismo valor es el que persigue Murdoch. La publicidad on line no alcanza para hacerrentables los medios tradicionales, por eso tratan de llevar a la red el esquema de la TV porcable: pagar para leer.
Toda la industria de los medios está siguiendo atenta la saga que personifica RupertMurdoch.
También están aquellos que entienden que Murdoch puede terminar debilitado en su pelea conGoogle. Su diario económico, The Wall Street Journal, rentable en Internet, recibe de Google nadamenos que el 25% de sus visitas. Y los sitios de noticias en conjunto reciben 100 mil clicks porminuto a través de Google. La pelea es por el valor que esos clicks pueden producir. Pero Googlebusca situarse fuera de la discusión por el cobro: “Los sitios noticiosos pueden cobrar porsus contenidos y al mismo tiempo asegurarse de que la gente los descubre a través de nuestrobuscador”. No le importa quién paga los contenidos: quiere cobrar la publicidad que esoscontenidos generan.
Cualquiera sea el éxito de estas iniciativas, no podrán restituirles a los grandes medios lastasas de ganancias del siglo pasado. Los pagos de usuarios no remplazarán el dinero de lapublicidad que abandonó a los contenidos periodísticos. Y aquellos medios tendrán que afrontar ladificultad de producir más calidad con menor costo, y hacerlo con los costos fijos del pasado: lamayoría tiene aún rotativas, edificios, grandes planteles y sistemas de distribución. Con elagravante de que están inmersos en la cultura del pasado: contenidos para públicos masivos,verticalidad y jerarquías rígidas hacia adentro y hacia los usuarios. Pueden cambiar, pero esdifícil.
Darwinismo digital: los que sobrevivan serán mutantes, miembros fundadores de la nueva cultura,o vivirán con el respirador artificial con dineros venidos de otras actividades: el periodismo y elconocimiento son temas cruciales y las elites están listas para aportar subsidios en EE.UU. (alláhay pocos medios y periodistas con prestigio suficiente para que el dinero de los benefactores noderrumbe su credibilidad. Acá hay menos).
Los periodismos que vienen, sean pagos o aparentemente gratuitos (siempre alguien paga de algúnmodo), hechos por profesionales diplomados o no, deberán probar su eficacia como sistemas deprocesamiento y producción de conocimiento. Ese es el principal desafío; éste es el rol central delperiodismo, y los medios tradicionales y los alternativos lo han cumplido defectuosamente hastahoy.
La campaña por cobrar contenidos expone estos problemas del periodismo:
1) La calidad de los contenidos, hoy gradualmente privados de su benefactor incómodo, lapublicidad.
2) La necesidad de desarrollar modos de trabajo aptos para cultivar y aprovechar el conocimientoy ofrecerlo como herramienta para la acción.
3) La necesidad de encontrar modos de sustentación de esa calidad.
Estos son los problemas de largo plazo dentro y fuera del mercado para Murdoch, los mediostradicionales y los que practican nuevas formas de periodismo. El cobro puede ser una herramientapara algunos tipos de periodismo. Pero no resolverá, por sí, las cuestiones centrales.
*Periodista. www.robertoguareschi.com




