•MAYORES COMPROMISOS

La transformación empieza por uno

Argentina es un país que fue grande y que entró en un largo período de decadencia. La educación, la seguridad, la Justicia son signos contundentes, pero no son los únicos que nos exteriorizan este deterioro.

24-08-2026 | 05:36

Argentina es un país que fue grande y que entró en un largo período de decadencia. La educación,la seguridad, la Justicia son signos contundentes, pero no son los únicos que nos exteriorizan estedeterioro. La desfachatez y la falta de vergüenza de parte de nuestros dirigentes superan cualquiercapacidad de asombro. El vale todo suele ser la regla, tanto para el oficialismo como para laoposición.

¿Por qué tanta tolerancia de toda una sociedad a tan desvergonzado accionar?

El crecimiento de la pobreza e indigencia y los sufrimientos del pasado reciente pueden serparte de la explicación. Quienes a diario luchan por sobrevivir difícilmente puedan ser las vocesdemandantes de mayor institucionalidad. Pero el silencio o el aplauso de buena parte de la clasedirigente, ¿cómo se explican?

En el terreno de las hipótesis podemos mencionar tres posibilidades: silencios por serbeneficiados, silencios por miedo a ser perjudicados o silencios por desidia (algo parecido como: amí qué me importa y para qué me voy a meter). Estos silencios, a pesar de implicar distintasresponsabilidades individuales, en términos de resultado final tienen el mismo efecto devastador.Esperamos que “alguien” u “otros” sean los pioneros del cambio. En el casode los dos primeros silencios, se ven acentuados por una cultura que ha confundido el“ser” con el “tener”. Esto ha hecho que cualquier alternativa que impliqueel riesgo a tener menos, termine siendo percibida como riesgo a “ser” menos.

Sindicalistas, políticos, empresarios han mostrado alternativamente asumir alguna de las tresposiciones. En los últimos 50 años, el establishment ha sido mayoritariamente cómplice por acción uomisión.

Más que juzgar sus conductas, debemos reflexionar sobre qué sucedería si nos involucráramos.Algunos ejemplos de vida como el del empresario Enrique Shaw debieran ser un claro signo deesperanza.

Cierto es que no es justo demandar a nadie conductas de mártir. Los comportamientos mafiosos sehan hecho tan carne en distintos ámbitos de nuestra sociedad, que sin duda la tarea es difícil y,en oportunidades, peligrosa. Pero si queremos que nuestros hijos vivan un país distinto, tendremosque asumir mayores compromisos y pagar algunos costos. Cuanto más participemos en partidospolíticos, ONG, asociaciones profesionales, movimientos barriales, tendremos mayor probabilidad deéxito.

El miedo a involucrarnos no puede hacernos olvidar el “suicidio colectivo” queimplicará seguir como hasta ahora, pretendiendo que el problema lo resuelva otro.

Un caso que vale la pena ser mencionado es el rol actual del Poder Judicial. Es consensomayoritario las ventajas de contar con una Corte Suprema no menemista. Pero no podemos olvidar,aunque resulte políticamente incorrecto decirlo, que esta Corte mira de costado la comisión dedelitos penales como el corte de rutas, el robo de aportes jubilatorios o la adulteración deestadísticas que permitirían mejorar los diagnósticos en distintas materias sociales.

No va a producirse ningún cambio por el mero traspaso generacional. Si hasta profesionales ydocentes de universidades que supuestamente defienden la libertad son cómplices y promotores deviolaciones del derecho de propiedad. No demandemos a nuestros hijos aquello sobre lo que no nosanimamos a dar testimonio con nuestro ejemplo personal.

La paradoja es que la transformación que menciono resulta tan difícil como fácil. Los afectadosdarán batalla, pero el cambio depende de todos nosotros y comenzará simplemente con nuestro ejemplocotidiano. Algunas señales recientes en materia de control de poderes nos permiten tener una fuertedosis de esperanza.

Con creatividad, honestidad, tiempo y trabajo, no hay nada que pueda impedir que Argentina seaun país donde podamos vivir en paz y libertad y con plena vigencia del respeto a la ley.


*Docente universitario. Consultor. Miembro ACDE-IAEF.

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