•segundas vueltas

La variable Pino

La variable Pino
24-08-2026 | 14:25

Vuelvo a esa pantalla imaginaria donde arriba a la izquierda se ubicarían los progres y abajo ala derecha los reaccionarios, que se llamaban conservadores. Aquí ya no hay partido conservador, niun ánimo o ni un ínfimo movimiento conservador. El lugar de los conservadores lo ocupan lostecnócratas liberales, gente atenta a mantener los números en armonía y, si ésta falla por imponercondiciones de vida intolerables para algún grupo social, da un paso a un lado y transfiere elmando a los tecnólogos del control social, para reemplazar la mano invisible de los mercados, conla mano dura del estado que persigue lo mismo, pero, como se dice, “por otros medios”.Por eso el lado inferior derecho es tan permeable y valida eso de que “nadie es más fascistaque un liberal asustado”. “Fascista” se usa vulgarmente para aludir a quienaprueba soluciones autoritarias de cualquier tipo por lo que a ese lema valdría la penacorresponderlo con su antítesis: “Nadie es más democrático que un fascista amortizado”,acuñado para dar cuenta de lo que vimos en 1983, con la fuga en masa de los liberales autoritarioshacia la centroizquierda alfonsinista. Casi no quedan “fascistas” el sentido vulgar.Hoy todo el espectro electoral con chance de figurar ha elegido instalarse en el ángulo progresuperior izquierdo. Pensando en los antecedentes de sus protagonistas, (que vienen del movimientomenemista, como Solá, De Narváez, o Patricia Bullrich, hasta Duhalde y el propio Kirchner, delFrepaso delaruista como gran parte del la “izquierda” de la CC, y del radicalismo consu historia de colaboracionismo militar como todos los radicales de comité o de familia), sólopuede esperarse que cuanto mayor sea su acceso al poder, más rápido será su desplazamiento hacia laderecha, según apuestan sus simpatizantes recién venidos del empresariado, del clero y del campo,que digerirán la píldora del matrimonio gay tan dócilmente como tantos progres digirieron el SantoRosario de la doctora Carrió, pionera en la fundación del magma opositor. Por eso acierta elkirchnerismo cuando anuncia que esa amalgama que venían proponiendo Duhalde y Terragno, una vezconvertida en pacto, supone un Estado de mano dura. Falta ubicar en el tablero a Solanas, a quienVerbitsky se empeña en llamar por su apellido compuesto con el Pacheco que denuncia parentescosmilitares, reeditando el “Mauricio es Macri” que poco les sirvió . Si se empeña enclasificar a Kirchner como parte de su “galería de traidores a la patria”, insiste encorrerlo por izquierda y no sucumbe a la tentación fácil de ganar en la Ciudad, su Proyecto Surremitirá a los avaros patagónicos a una temida segunda vuelta. No es poco.

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