Por diversos motivos, tuve la oportunidad de estar en la Feria del Libro de Frankfurt, la másgrande e importante del mundo, en octubre de 2008 y de 2009. Se trata de una feria de editores,agentes, representantes y profesionales de la industria, y más allá de algunas curiosidades, a lolargo del día los autores vagan por los inmensos pasillos sintiendo que están un poco de más. Allíse cierran contratos millonarios, se diseñan los planes editoriales del año entrante y, salvoalguna que otra charla pública, no hay mucho más para hacer. Y aunque este año la Argentina es elpaís invitado de honor (con lo cual es esperable que entre el 6 y el 10 de octubre los periodistastengan algunas historias curiosas para contar, sobre todo con las polémicas que desde hace un añorodean la organización y exhibición del pabellón nacional), las cosas no cambiarán demasiado. Salvopara un grupo de dramaturgos, editores y periodistas que el destino quiso que yo integrara.
Hace un año me llamó el actor y director teatral Rafael Spregelburd diciéndome que le habíanhecho la invitación más extraña que había escuchado nunca. Un conjunto de escritores alemanes lehabía ofrecido organizar un equipo de fútbol argentino para ir a jugar un desafío con la excusa dela feria: ellos se encargaban de los pasajes de avión y del alojamiento. Spregelburd, que hasta esedía no había tocado una pelota en su vida, estaba desesperado. Lo que sucedió después pareceincreíble, pero no lo es: una veintena de autores, actores y cineastas (entre los que figuranFederico León, Matías Feldman, Santiago Gobernori, Bernardo Cappa –el hijo del actual técnicode River Plate–, Agustín Mendilaharzu, Mariano Tenconi Blanco, Alejo Moguillansky) recogieronel guante y comenzaron a entrenar dos veces por semana. Al mismo tiempo, Washington Cucurto y LucasOliveira recogieron textos que cada integrante del Combinado Argentino de Dramaturgos (CAD)escribió sobre fútbol; la gente del Instituto Goethe los tradujo al alemán, y Elosía Cartoneraimprimió, con la ayuda económica de la Cancillería, el libro resultante, que se presentará en laferia el 9 y se titula Resto del mundo. El Gobierno de la Ciudad cedió al CAD (en la foto) lasinstalaciones del Parque Sarmiento, el ex futbolista Alfredo Graciani asumió la dirección delequipo y Nike distribuyó la indumentaria completa para el partido, que se realizará el 8 de octubreen un estadio de Mannheim, una ciudad cercana a Frankfurt.
Luego de unos días de investigación, Spregelburd se enteró de que casi todos los países europeostienen un equipo de fútbol de escritores. El de los italianos, donde juega Alessandro Baricco,lleva el nombre de Soriano Fútbol Club, y cuando se enteraron del desafío entre argentinos yalemanes invitaron al CAD a Roma, una semana antes de la feria, para jugar un amistoso. Pero elterror de todos parecen ser los alemanes, los últimos campeones europeos, que se toman el asuntotan en serio que tienen su propia página en Internet, donde suben los videos de sus partidos en losque rara vez pierden. Así que todo está dispuesto como para que el Combinado Argentino deDramaturgos pueda vengar (con un poco de suerte a favor y las trampas que nunca faltan) laaplastante derrota del seleccionado mayor en el último Mundial. O, al menos, hacer un papel másdigno que el equipo de Maradona. Algo es algo.




