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La vitalidad del modelo neoliberal

Hace dos semanas se publicó en este diario una nota de Domingo Cavallo. No es usual en nuestros medios que aparezca su opinión sobre la crisis internacional y la situación argentina. Tampoco lo es que se reciba con beneplácito. Prueba de ello son los comentarios de la página digital de PERFIL, cada vez que emite opinión llueven cataratas de insultos.

23-08-2026 | 03:20

Hace dos semanas se publicó en este diario una nota de Domingo Cavallo. No es usual en nuestrosmedios que aparezca su opinión sobre la crisis internacional y la situación argentina. Tampoco loes que se reciba con beneplácito. Prueba de ello son los comentarios de la página digital dePERFIL, cada vez que emite opinión llueven cataratas de insultos.
Estamos acostumbrados al odio después del amor. A esto se lo llama despecho. En el caso deCavallo, se trata de un economista que fue llamado por todos los poderes gobernantes de laArgentina de las últimas décadas. Para mayor precisión, en el lapso de treinta años se le pidiórepetidas veces que se hiciera cargo de altas responsabilidades en lo que concierne a la economía yque de acuerdo a las encuestas más del setenta por ciento de la población aprobaba su ingreso comoministro de la Alianza. Algún conocimiento debía tener para que la dictadura militar, el PartidoJusticialista, el partido radical y el Frepaso, le pidieran que aplicara su endemoniado saber a losproblemas económicos de los argentinos. Dejo de lado los rumores sobre su papel de fuente deconsulta durante la presidencia de Néstor Kirchner, con quien lo unieron intereses financierosdurante los noventa, gracias a los cuales todavía se buscan los desaparecidos bonos de Santa Cruz.
Cavallo en su artículo va en contra de todas las interpretaciones que se hacen sobre laactual situación argentina. Desestima la mañida oposición entre un modelo productivo y otroneoliberal. Lo preocupa que muchos economistas pidan una devaluación haciéndose eco de la UIA, loalarman los pedidos de mayor proteccionismo e intervención estatal. Pretende trasmitirnos laopinión dominante en los circuitos de las altas finanzas internacionales que están acontracorriente de los lugares comunes que circulan hoy en día en nuestro país.
Dice que la crisis financiera no se debió a la falta de intervención de los Estadosnacionales sino “a la ausencia de mecanismos de coordinación y supervisión global de lasintervenciones estatales nacionales”.


Quizás en otra nota nos aclare qué quiso decir con esto. Es posible que se refiera aorganismos aún inexistentes de corte planetario o a la acción de entidades financieras regionales.
Su diagnóstico de la crisis es que se debe a un exceso de liquidez en países que por temor acrisis anteriores generaron superávits y dinero sobrante que alimentaron especulaciones en todaspartes. Es muy interesante la terapia que recomienda. Dice que los países centrales necesitarán quelos mercados emergentes crezcan económicamente, que consuman más y aumenten su demanda interna, yaque en el primer mundo habrá un sobrante de producción. Esto se debe a que las familiasnorteamericanas estarán obligadas a ahorrar y no podrán destinar durante un tiempo sus dineros alconsumo.
Por lo tanto, la reactivación de la principal potencia mundial, que depende delfuncionamiento pleno de su aparato productivo, podrá tener una crisis de superproducción al nopoder volcar en su propio ámbito los productos y necesitará hacerlo en nuevos mercados.
En esto Cavallo coincide con Lenin que decía algo muy parecido, pero sugería una terapia algodiferente. En lugar de la revolución comunista mundial en contra de los intereses del imperialismo,Cavallo recomienda aprovechar esta oportunidad y abrir el mercado argentino a los productos delprimer mundo ansiosos de entrar a nuestras fronteras, luchar así contra toda forma deproteccionismo, y pagar los costes de esta oleada importadora con ingentes exportaciones dealimentos.
Con esta nueva realidad el peso se apreciará por la entrada de dólares, se frenará lainflación por el menor costo de los productos foráneos –entre los que se contarán segúnCavallo la mercadería producida por los chinos, de quienes, nos advierte, no hay que alejarse nimalquistarse–, los exportadores tendrán moneda fuerte a la vez que sus productos seráncompetitivos al ser eliminados los impuestos distorsivos, y así, con crédito público por lareinserción en el mundo, por la financiación de los organismos internacionales luego denegociaciones con hold outs y Club de París, la Argentina no deberá padecer la exigencia de tenersuperávit en su balanza de pagos, y podrá endeudarse con provecho.
Nueva deuda, importación de productos baratos, plata semidulce, sinceramiento de las tarifasde los servicios, déficit solventado por la entrada de capitales del exterior, ¡y Cavallo comoministro!... no, era una broma.


El panorama que pinta el ex ministro no parece ser compartido por todo el mundo. Aún su mundofeliz no logra conformarse de acuerdo a sus deseos. En El País de España, el corresponsal AndreuMissé informa desde Bruselas que en el cuarto trimestre de 2008, los créditos transfronterizos alos países en vías de desarrollo disminuyeron en 280 mil millones de dólares. Por otra parte,agrega, las inversiones extranjeras directas (IED) se redujeron en 285 mil, o sea un 15% menos queel año anterior.
Señala que el informe del director de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy,pone el acento en que de ciento ochenta y nueve medidas recientes relativas al comerciointernacional aplicadas por la Unión Europea y otros veinticuatro países, ciento diecinueve sonrestrictivas. Abundan los buy american o los buy chinese.
Esta realidad muestra que el anhelado comercio internacional sin barreras y con aduanasargentinas abiertas, no se cumple en todo el mundo. También se aprecia que no hay montos de créditoabundantes para que se fortalezcan los mercados internos de los países emergentes ni inversionesextranjeras cuantiosas destinadas al mismo fin.
Es probable que las ideas de Cavallo no sean muy diferentes que las que tienen en carpeta losconductores de Unión-PRO y los responsables económicos de la Coalición. La mentada integración almundo incluye una serie de medidas que no deben estar lejos de las explicitadas por el ex ministro.El déficit que se viene, según dicen, si no quieren paliarlo con ajustes, impone la búsqueda decréditos; es decir: nueva deuda, y para conseguirlos, habrá que “sanear” la economía.
Contrasta con este diagnóstico y esta estrategia, la posición de Juan Llach, el exviceministro de Cavallo, para quien –de acuerdo a una nota en el suplemento Eco deClarín– este gobierno tuvo una muy buena política fiscal que debe mejorar con algunas medidasreferidas a los subsidios, ya en los 4,4% del PBI, eliminar trabas al comercio exterior, decir laverdad de los números y negociar con los representantes de la producción. Una vez iniciado esteproceso de cambio, sostiene Llach, no hay que devaluar, ni modificar las retenciones. Ni siquieraserá necesario acudir al FMI.

*Filósofo. (www.tomasabraham.com.ar)

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