•todos impulsan a cristina

La viuda insustituible

Para muchos, es imprescindible que la Presidenta se presente a la reelección. Entre ellos están los de buena fe y también los que se abrazan a sus privilegios.

24-08-2026 | 19:53

e repente, como ocurre en las sucesiones, hasta los que no son herederos pretenden participardel reparto. No importa si los restos aún yacen tibios. Más en este caso, cuando el legado tangiblepertenece a unos pocos (madre y dos hijos) y el otro, flotante, estelar, no se limita a la familia,se despliega como una falda a la cual se cuelga gente de buena fe y aquellos que, a la santaintención, le agregan la necesidad de continuar en el cargo, garantizarse privilegios y persistir,en suma, en el poder. Para ese universo, es imprescindible que Cristina se presente a lareelección, sea para “profundizar el modelo” o para conservar el contrato desuministros que, por sí mismos, ellos en elecciones no podrían validar. De ahí que requieran de laseñora, la condicionen con halagos, la vuelvan –también a ella– insustituible y, casisin preguntar, actúen como si fuera un hecho su candidatura a la renovación del mandato en 2011.Habrá que convenir en otra evidencia: aunque no está el “sí” de la niña, ésta tampocose muestra reticente a esa posibilidad. Sólo parece más cauta en sus ambiciones, al menos frente alas del esposo fallecido.

Dirán que es Néstor, pero apuesta diferente. Ni siquiera se sabe si le gusta el juego. Ya no sevale de la sugerencia por mantener al caballero muerto en la armadura, según la leyenda medieval, yllevarlo como símbolo triunfante a las batallas; finalmente, decían, el Cid volvió en el imaginariocolectivo para restaurar una honra superior a la que tenía antes de la partida. Como hoy lasencuestas juran que ocurre, temporalmente, con el recuerdo de Néstor. Ofrecía ganancias tentarse enla necrofilia característica de la política argentina de los últimos sesenta años (Perón vive, SiEvita viviera, Néstor vive), también aplicable al radicalismo de la última generación, que en elcolmo de sus extremos y para su beneficio hasta habría convertido a la viuda en Juana la Loca,trasladando el féretro de su amado Felipe el Hermoso por todo el territorio, durante meses, enhomenaje silente y recaudando adhesiones. Otra herencia española: no se sabe si veneran a sus reyesmuertos, en el Pudridero (la cripta de El Escorial), por razones turísticas o por respeto. En estecaso, ella se ha privado del lucro, mantiene discretamente el luto.

Claro que el acervo –el político, al menos– está en danza. Inclusive por encima delo que ella pueda expresar. Con urgencia, unos demandan confirmar la postulación reeleccionista enmarzo, en la confianza de que su solo anticipo hoy blindará las vacaciones, reagrupa tropas,estimula ambiciones y, presuntamente, consolida la fidelidad de esas nuevas e impensablesvoluntades que aparecieron tras el desenlace mortal. Teoría de publicistas o sociólogos de ocasión,siempre a la espera de otro contrato. Son también los más acérrimos defensores del“proyecto”, aunque esa idea –por definirlo de algún modo– no parecíaconjugar a Moyano, Scioli, la mayoría de los intendentes, algún gobernador y los oligarcaseconómicos que ganan todas las licitaciones. Sólo Néstor disponía de estómago para aceptarlos. Peroahora, sin prejuicios, se abrazan a esa parte de la herencia, acostumbrados a taparse la narizdurante tantos años peronistas, suponiendo que Ella hará luego la diferencia. En otro período. Comoen la matanza de los cátaros, vamos con todos –en aquel caso, ¡matadlos a todos!–, enel Cielo se apartará más tarde a los inocentes de los culpables.

De ahí que fuera necesario asistir al jefe de la CGT con declaraciones favorables de ministros yrecibirlo, hace 48 horas, en la Casa Rosada como el mejor aliado. Excusa: la reorganización del PJbonaerense. En verdad, la angustia que demuele a Moyano es la estatura que han tomado, en manos deBonadío y Oyarbide, ciertas causas judiciales referidas a medicamentos “truchos”,troqueles adulterados y fabricación de expedientes médicos. Pesa el antecedente nervioso de JuanJosé Zanola preso, al menos para el sindicalista camionero. Julio De Vido oficia de precariogarante y la Presidenta necesita al jefe camionero para cumplir su sueño del pacto social, eseengendro que alimentó hace unos años en Ginebra con los empresarios y que ahora se ha dispuesto ainstrumentar (la inicial fachada la empezó esta semana con el convenio entre Eskenazzi, Bulgheroni,los sindicatos petroleros y los gobernadores del sur). Tal vez piensa que fijar 20% de aumentosalarial para el año próximo impedirá que se dispare a 30% la inflación. Al margen de esto, elreclamo cegetista pasa por la urgencia de que sea la Presidenta quien se empape de los problemasque afectan a Moyano, como solía hacer antes su marido. Algo así, groseramente, a lo que describeSartre en su obra teatral Las manos sucias. Siempre, suponen, será más fácil para una dama esatarea, con magistrados sensibles elegidos durante el menemismo, de peronismo explícito como Bonadíoo de proclividad respetuosa a la Casa Rosada como Oyarbide. Por ahora, sólo escuchan intenciones,el pensamiento y la acción de la “master voice” –se utiliza esa viejadenominación discográfica porque ella habla de General Motors como “yiem”– no seha manifestado.

Menos complicado parece Scioli, apenas urgido para que ya afirme su voluntad de reelección comogobernador, una forma de añadir simpatías propias a las que despierta el volumen eletoral de ladama y, especialmente, para suprimir cualquier otro tipo de quimera personal aplicable a un cargosuperior. Aunque Scioli se prodiga en alabanzas al gran momento de Cristina, al fervor quedespierta –lo repite hasta en los sueños– la definición electoral le parece prematura.Dice que “no es momento de candidaturas” y que lo suyo es “trabajo, trabajo ytrabajo”. Unos le creen, otros sospechan.

Hasta allí, parte de la interna. Nadie refiere otras contingencias externas hacia marzo, elajetreo del verano en un país que más de una vez no tuvo verano, no se preguntan siquiera si laespuma habrá de galvanizarse o se esfumará como la cerveza cuando pierde temperatura. Mientras,ella afianza su lugar, cumple el mandato y las obligaciones colaterales de ese mandato (no bajarsede la guerra con Clarín, no ceder un ápice ante la oposición), bastante moderada y criteriosa ensus palabras –a pesar de que habla todos los días–, al revés inclusive del devaneo desus ministros (unos que han cerrado el pico cuando eran lenguaraces, como Héctor Timerman; otros,como Aníbal Fernández, que oscilan de un día a otro reconociendo o desconociendo la inflación).
Se entiende: hay quienes deben revalidar poder mientras ella, incuestionablemente, lo tiene.Por lo menos, hasta fin del año próximo.

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