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La voluntad del rey

¡Ay, la memoria! ¡Ay, la señora Mnemosine y su prole! No digo que sea una mala persona, pero sí digo que de vez en cuando le juega a una una mala pasada y una sufre como una madre tratando de acordarse de un apellido, una palabra, dos versos de un poema satírico. Y eso me pasa en este momento.

La voluntad del rey
23-08-2026 | 04:17

Ay, la memoria! ¡Ay, la señora Mnemosine y su prole! No digo que sea una mala persona, pero sídigo que de vez en cuando le juega a una una mala pasada y una sufre como una madre tratando deacordarse de un apellido, una palabra, dos versos de un poema satírico. Y eso me pasa en estemomento. Vean: “Un privado que de todo se ha valido,/ un valido que de nada se haprivado”. Bueno, ¿eh? Sintético, burlón, hiriente, perfecto. Y yo sin poder citar a su autorporque Mnemosine vino y me quitó toda su colaboración. Cierto que suelo exigirle bastante, pero noera para tanto, doña. La urgencia por saber quién fue y de quién se hablaba viene de que leo losdiarios. Por ahora del único que me acuerdo es del Duque de Lerma, valido (protegido, favorito,privado) de Felipe III. No, no, ya sé que no era de él de quien se hablaba en ese poema queterminaba en esas dos líneas. Pero no importa porque los validos o privados o protegidos son todosiguales y hacen las mismas cosas. Se distinguen de las favoritas en que tienen poder: las favoritasson adornos de harén; los validos o privados son la voz y la voluntad del rey. Hacen lo que el reyquiere. Es más, siempre saben qué es lo que el rey quiere. Es más aún: pueden torcer la voluntaddel rey y hacerle querer lo que en realidad ellos, los privados o validos, quieren. El rey puedeestar escondido en su cámara; puede estar oculto tras los pollerones de su reina, de su madre, deuna regente. Pero el valido sabe: sabe en dónde está el hombre que tiene en sus manos las riendasdel reino, sabe lo que ama, sabe lo que odia, de su señor lo sabe todo. Y como lo sabe y es su vozy su poder, goza de ciertos privilegios. Cortesanos pueden caer en desgracia; el privado no. Duquesy barones pueden agachar la cerviz; el valido jamás. Nobles pueden ocultar sus armas en presenciadel rey; el favorito puede recibir a funcionarios y a ministros con su espada o su daga sobre lamesa en la que apoya los brazos. Terremotos políticos pueden arrasar el reino; mientras el reyresista, oculto o no, amado o no, el valido resistirá. Alto o bajo, rubio o moreno, gordo o flaco,bello o desagradable, siempre estará ahí y, o lo aceptamos o alzamos nuestras voces hasta acallarla suya. Ustedes dirán.

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