•la guerra de malvinas

Lami Dozo jura que la culpa fue de la Armada

A 28 años de la ocupación de Malvinas, el brigadier Basilio Lami Dozo, miembro de la Junta que detentaba el poder en 1982, acusa a la Marina de haber dejado solos al Ejército y a la Fuerza Aérea y revela que al asumir junto al general Leopoldo Galtieri y el almirante Jorge Isaac Anaya, tres meses antes, desconocía la existencia de los planes para recuperar las islas.

24-08-2026 | 10:41

Cuando se hace cargo del gobierno, ¿sabía del plan para recuperar las Malvinas?

—No, en ese momento mi problema era que Galtieri quería quedarse más tiempo de comandanteen jefe del Ejército; entonces le dije al brigadier (Rubens) Graffigna que si él no dejaba el cargoyo no asumía. No iba a aceptar que estuviera más de tres años como comandante en jefe y presidente.O uno o lo otro. Malvinas vino enseguida.

—¿Cómo se enteró del plan?

—Galtieri me sacó el tema el 5 de enero (de 1982), después de una reunión para designargobernadores, cuando recién se había hecho cargo de la Presidencia. Me dijo: “Hay que tratarel tema Malvinas porque la reunión de Nueva York no va”. Habíamos quedado en no hacer nadaque dificultara esa negociación. Le respondí que lo tratáramos en la próxima reunión de la Junta.En el siguiente encuentro, sacó el tema enseguida.

—¿Qué le dijo?

—Le sugerí que teníamos que nombrar a un brigadier, a un general y a un almirante para queanalizaran, junto con sus respectivos asesores de Estado Mayor, la utilización del poder militarpara recuperar las Malvinas, los pros y los contras, y que nos entregaran un boceto. Se designó algeneral (Osvaldo) García, al vicealmirante (Juan José) Lombardo y al brigadier (Sigfrido)Plessl.

—¿Qué les presentaron?

—Nos entregaron el primer boceto del plan de acción el 9 de marzo.

—¿Cuáles fueron las contras que presentaron?

—Ninguna.

—¿Nunca intuyeron que la Fuerza Aérea no estaba preparada para una guerraaeromarítima?

—Si lo pensaron, en ningún momento lo escribieron. Lamentablemente, fue así.

—¿Qué planteos le hizo a Galtieri para mostrarle su oposición al desembarco?

—Le decía: “Leo, un choque bélico no, vamos a tener muchos problemas”. PeroGaltieri tenía la idea de que sin enfrentamiento no resolvía el tema Malvinas.

—¿Cómo hacían para controlarlo?

—Galtieri era un hombre con el cual se podía conversar, darle sus razones, y él lasentendía. El problema era que Anaya tenía mucha influencia sobre él, porque habían sido compañerosdel Liceo Militar, desde los doce años. Si íbamos a hacer una votación, era más lógico que Galtieriy Anaya votaran de la misma forma y yo en contra.

—Con la experiencia que tenía de la cuasi guerra con Chile en 1978, ¿por qué aceptó llevaradelante la recuperación de Malvinas?

—Ojalá supiera la respuesta. Traté por todos los medios de evitarla, pero hubo un momentoen el que me tuve que decidir. No me pregunte por qué.

—¿Por qué ante una guerra no pudieron ponerse de acuerdo entre las tres fuerzas?

—Somos argentinos y no sabemos trabajar en conjunto. Individualmente, somos excepcionales,pero nos hacen trabajar en grupo y no nos ponemos de acuerdo.

—¿Por eso pelearon tres guerras separadas?

—Claro que sí. En Malvinas, la Armada no iba a estar mucho tiempo operando en el mar. Esoyo lo sabía porque en la cuasi guerra con Chile se demoró la iniciación de las operaciones porqueellos, a último momento, pusieron una necesidad de evitar que los submarinos chilenos actuaran enla zona de combate, porque no tenían espacio marítimo para moverse con comodidad.

—¿Cuál de las tres fuerzas estaba mejor preparada para la guerra?

—Ninguna. Lo único que tenía la Marina eran los Exocet, y eran muy pocos. El Ejércitonunca estuvo preparado para Malvinas, y la Fuerza Aérea tampoco.

—Entonces, ¿por qué planear un choque bélico con Inglaterra cuando iba a ser como unapelea entre David y Goliat?

—Porque casi llegamos a un acuerdo diplomático antes del enfrentamiento con la propuestade (el presidente del Perú, Fernando) Belaunde Terry. Pero ese día hundieron el Belgrano.

—Eso fue decisivo para las negociaciones

—Sí, las tiró abajo. Habíamos decidido en una reunión de la Junta, que duró hastamedianoche, aprobar el borrador del convenio, con dos pequeñas modificaciones. Volví al Comando (dela Fuerza Aérea) y le dije al brigadier (José) Miret: “Quedate tranquilo, mañana te vas aLima con un general y un almirante a firmar la aceptación de un proyecto de acuerdo en nombre de laJunta”. A las dos y media de la mañana, me llamó Galtieri y me dijo que teníamos problemas,me contó el tema del Belgrano y que eso había causado un gran efecto en la Armada.

—¿Qué opinó Anaya?

—Hay que reconocer que a pesar del hundimiento del Belgrano, dijo con lágrimas en los ojosen la reunión de Junta: “Sé que voy a tener problemas con mi decisión, pero hay que llegar alacuerdo”. Volvió al edificio Libertad y el almirantazgo le dijo que no.

—Después de eso, ¿la Armada hizo retornar toda la flota al continente?

—La Armada no estuvo ni 24 horas en la zona de combate.

—¿Cómo recibió eso?

—A Anaya, lo puteé de arriba abajo, fue el enfrentamiento más grande que tuve con él.

—¿Por qué tomó esa medida?

—Porque, según él, se habían descalibrado todos los instrumentos electrónicos.

—¿Tardaron toda la guerra en arreglarlos?

—No les interesaba porque les tenían miedo a los submarinos atómicos. Le dije:“Siempre supieron que estaban los submarinos nucleares ahí, qué me venís ahora con eseproblema”.

—¿Potenciaron una guerra a la que después le tuvieron miedo?

—No sé. Siempre tuvieron claro lo de los submarinos, ya que si no estaban por ahí, lostraían enseguida. La Armada nunca más volvió a la zona de combate. La flota de mar se fue a PuertoBelgrano y se quedó ahí.

—¿Dejaron solos al Ejército y la Fuerza Aérea?

—Sí, el Ejército estaba jugado a pleno y lo dejaron ahí.

—¿Cómo se puede encarar una guerra en forma tan improvisada?

—Anaya me dijo: “Tengo bombas que están adaptadas para lanzarlas sobre lasfragatas”. Jamás nos las dio.

—Eran peor que el enemigo…

—Si para tirar el Exocet tuvimos que presionarlos al máximo...

—¿Para qué plantear una guerra así?

—No lo sé. Creo que pensaron que era un ejercicio de la Escuela Superior de Guerra.

—¿Hasta cuándo pensaba seguir?

—Hasta la última bomba. Pero si los otros dos no continuaban, no.

—Sin embargo, cuando el general Mario Benjamín Menéndez firmó la rendición, el brigadierCrespo no quiso aceptar el cese del fuego.

—Crespo no tenía que rendir a la Fuerza Aérea, el que debía hacerlo era yo. El brigadier(Luis) Castellanos habló conmigo y me dijo: “Me han dado la orden de retirarme con toda mifuerza a la pista del aeropuerto y dejar el armamento ahí, porque está firmada la rendición”.Colgué y traté de ubicarlo a Galtieri, y él también estaba intentando encontrarme. Entonces, leordené a Crespo: han firmado la rendición, la Fuerza no ataca hasta que yo dé la orden. Si yo no loautorizo personalmente, la flota queda en tierra hasta nuevo aviso. No la hice replegar, la dejé enel sur.

—¿La rendición nunca la firmó?

—No, bajo ningún punto de vista. En cualquier momento, daba la orden de ir, por lo menos,a hostigarlos.

—¿Por qué no la firmó?

—Porque tenía una carta guardada por cualquier cosa.

—Pero eran ustedes solos.

—Si ellos atacaban territorio continental argentino iba a ser un problema serio, porquesabían que íbamos a defendernos y con todo.

—¿Qué sintió cuando se enteró de que el general Menéndez había firmado la rendición?

—Fue una frustración tremenda. Me dio una inmensa tristeza ver a mis pilotos desapareceren un esfuerzo que no dio los resultados que queríamos.

—¿Qué pensó cuando la Justicia lo condenó por su participación en la Guerra deMalvinas?

—Me acordé del general (Bartolomé) Mitre, a quien enjuiciaron y condenaron a muerte por laGuerra de la Triple Alianza. Son cosas totalmente diferentes, pero dije: bueno, me tocó.

—¿Qué sintió en ese juicio?

—Una frustración y un desengaño tremendos. Una depresión.

—¿Cuándo tuvo claro que lo iban a condenar?

—Antes de empezar el juicio.

—¿Ya sabía que estaba perdido?

—Sí, la decisión política de que los tres comandantes teníamos que salir condenados yaestaba tomada.

—¿En cuál de los juicios se sintió más frustrado: en el de Malvinas o en el de lasJuntas?

—En el de Malvinas.

—¿En los dos estaba seguro de que lo iban a condenar?

—Pensé que podía salir con muy poca condena en el de las Juntas, porque cuando me hicecargo del Comando en Jefe de la Fuerza Aérea ya no había lucha contra la subversión, ya habíaterminado. Una de las primeras medidas que tomé como jefe de Operaciones fue dejar sin efecto elsistema de la lucha antisubversiva fuera de las instalaciones, me dediqué a defender exclusivamentelas unidades.

—¿Tenía miedo de que lo condenaran por los años que fue secretario general de laFuerza?

—El secretario general se ocupaba de los temas políticos. No tenía mandos, ni medios. Perosi me hubieran querido meter, lo iban a hacer. Si llegaba a salir uno que dijera: “Elbrigadier Lami Dozo estaba presente una noche que me estaban torturando en tal lugar, en MansiónSeré”, ¿qué le iba a decir? Yo no sabía que existía la Mansión Seré, porque eso nació como unanexo al Casino de Oficiales, porque no daba abasto. Para mí, era un anexo del Casino de Oficiales.Después, surgió todo ese tema.

—¿Qué pensó cuando leían el fallo?

—La mano venía pesada. Pero a mí me habían avisado que Graffigna y yo estábamos absueltos.Y dije: si él está absuelto, yo con más razón, porque vine después. El juicio que más me preocupabaa mí era el de las Juntas, porque ahí podía venir una condena a cadena perpetua seguro, perohicieron una separación.

—Perú fue una de las grandes ayudas que tuvo la Argentina durante la guerra. ¿Qué sintiócuando se enteró del tráfico de armas a Ecuador en 1995?

—Tenía ganas de agarrarlo a chirolita o al califa, como yo le digo (a Carlos Menem) yhacerlo mierda. ¿Cómo puede hacer eso con Ecuador cuando Perú había sido el que nos había ayudado amuerte? Si a los peruanos les hubiera dicho que mandaran una fuerza terrestre a luchar en Malvinas,la enviaban. Ellos se pusieron totalmente a nuestra disposición. Me agarré una bronca tan grande...Sé qué hablaron con nuestro agregado militar en Lima y le dijeron: “¿Cómo nos hacen estodespués de lo que hicimos por ustedes en Malvinas?”.

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