Para mis amigos todo y para mis enemigos… Guillermo Moreno. Es la nueva táctica de NéstorKirchner. Aparece obligado a ser más flexible hacia adentro, pero incrementa su autoritarismo haciaafuera. Es la manera de evitar traiciones en su propia tropa y de seguir conservando con firmeza eltimón del poder en la Argentina. Tampoco conviene exagerar. Se sabe que Néstor no es precisamenteun coleccionista de amigos, ni se destaca por su desprendimiento a la hora de reconocer lealtades.Pero se puede decir que cambió su conducta hacia sus compañeros de ruta. Se muestra mucho másaccesible desde que la oposición le hizo sentir que estaba agregando aislamiento a la debilidad queevidenció electoralmente el 28 de junio pasado. ¿Cuáles son esos nuevos gestos de“generosidad” kirchnerista?
* En Chaco, Ferro y Necochea intentó contener al PJ, los movimientos sociales y lo que queda dela Concertación Plural, respectivamente.
* Desempolvó el viejo concepto peronista de “trasvasamiento generacional” parailusionar a Daniel Scioli, a Jorge Capitanich y a cualquiera de los asistentes a los actos con laposibilidad de que sean ellos los futuros conductores o candidatos a presidente en 2011. Algo asícomo decirles: “Ustedes creen que yo soy mezquino porque me como siempre la mejor porción dela torta, pero ahora quiero que sepan que todos ustedes no están trabajando sólo para mí; tambiénestán construyendo para ustedes”.
* Salió al cruce de una posible rebelión del interior que está sediento de fondos frescos ygenuinos. Muchos gobernadores del palo pensaron que coparticipar la totalidad del Impuesto alCheque era una manera de cubrir sus cuentas en rojo e independizarse de la caja de Néstor. Dehecho, el senador misionero Luis Viana y otros legisladores oficialistas ya anticiparon que van avotar favorablemente este proyecto. Kirchner comprendió que tenía que ofrecer algo para yugular esasituación. No quiso arriesgarse a que una orden suya de votar en contra fuera desobedecidapúblicamente.
* Sacó de la galera el proyecto de una nueva Ley de Coparticipación Federal con mayor equidad ymenor arbitrariedad. Incluso propuso crear una comisión en el PJ para discutir el tema y sugirióencontrar nuevas alícuotas a la hora de distribuir que tuvieran en cuenta los niveles de pobreza yexclusión entre otros indicadores.
* Rompió una tradición de ninguneo hacia los diputados y senadores que lo apoyan y los invitó acomer, hoy, un asado en la quinta de Olivos. La idea es que la Presidenta les pase la mano por laespalda, les agradezca su apoyo y se diseñe una estrategia parlamentaria que evite los quioscosindividuales.
* La necesidad tiene cara de hereje y fue tan grande el ataque de perdonavidas que le agarró aKirchner, que llegó a decir que tiene los brazos abiertos para recibir a los compañeros que en sumomento se fueron. Pensaba en José Manuel de la Sota y en Roxana Latorre, entre otros. ¿Y enAlberto Fernández?
* Aspira a aumentar su imagen positiva (como alguna encuesta anticipa con cierta liviandad)apoyándose en una sólida expansión económica, en el desconcierto que produce la oposición con sustrifulcas (Carrió vs. Cobos; Macri vs. De Narváez, Felipe Solá vs. Gerardo Morales) y en la tácticade seguir victimizándose y acusando al resto de los políticos de ponerle palos en la rueda.
Acorralados por los cuestionamientos de su propia gente, los Kirchner no tuvieron otro remedioque ablandar su corazón. Es algo coyuntural. Se visten para la ocasión. No hay posibilidades deconstruir un kirchnerismo manso porque son dos conceptos contradictorios entre sí. El kirchnerismoserá furioso o no será nada. La venganza vive eterna en el corazón de sus líderes. Por eso, dondese muestran tal cual son es en su relación conflictiva y agresiva poco menos que con el resto delmundo. En sus últimas apariciones, Cristina tuvo a su lado a Guillermo Moreno como si fuera suedecán. Uno de los tres argentinos más desprestigiados en todas las encuestas aparecía en el primerplano, casi como un perro de presa, lejos de la imagen de Lassie que le quiso edificar NéstorKirchner. Moreno fue el medio y el mensaje. Un símbolo de lo que los Kirchner tienen reservado paralos díscolos y levantiscos. Sólo le faltó levantar el Oscar junto a Campanella y Ricardo Darín,pero todavía no se llevó al cine “El secreto de sus números”. En cada discurso, tantoNéstor como Cristina, ensayan un nuevo adjetivo descalificativo para los que se fugaron enhelicóptero, los que nos llevaron al default, los destituyentes neoliberales nostálgicos de los’90. Su táctica en el Congreso es congelar hasta que aclare. Cercenar una de las tres patasen las que se asienta el sistema representativo, republicano y federal.
Hay dos dirigentes que vienen sufriendo con más ferocidad las acciones psicológicasgubernamentales para demolerlos: Julio Cobos y Luis Juez. En ausencia (llamativa) de la voz deAníbal Fernández, regresaron a escena Florencio Randazzo y Miguel Pichetto para pintar al vice comoun traidor sin personalidad que se deja manejar por una UCR que lo empuja a no respetar laConstitución y a conspirar contra la Presidenta. Hebe de Bonafini expresó en forma descarnada loque piensan en Olivos: “Que lo saquen a ese re hijo de mil p…. que armó un gobiernoparalelo”. Hay más operaciones para este boletín…
Luis Juez le explicó a su gente más cercana los motivos de sus miedos. Reveló que Nilda Garré,la ministra de Defensa, dijo en una reunión K que “Juez ya va a venir con el caballo cansadoa pedir favores cuando tratemos el pliego de su hermano”. El coronel Gabriel Juez estádestinado al IOSE (la obra social del Ejército) y tal vez no ascienda nunca, acusado del delito deportación de hermano. El senador también denunció un plan de inteligencia para sacarlo de la canchacon la acusación de que tiene cinco millones de dólares en dos cuentas en el exterior. Dice quetodo fue armado por Néstor Kirchner, Paco Larcher y Juan Carlos Mazzón. Que el ex presidente dijo:“Juez ya no es más un enemigo de Schiaretti o de De la Sota. Es un enemigo público nuestro.Lo quiero ver desfilando en Tribunales”. Si ésto ocurrió exactamente así es de una gravedadinstitucional inédita. Superior incluso a la que el Gobierno hizo para ensuciar a Enrique Olivera,en su momento, con algunas acusaciones similares que jamás se pudieron probar.
Juez tuvo que calmar a su esposa. Con lógica y sentido común le comentó a su marido que si elGobierno es capaz de hacer cosas como ésta puede planificar salvajadas aún peores. Por eso Juez,sin chistes, responsabilizó a Kirchner por la vida de sus hijos y no tuvo empacho en decirle quepara callarlo iba a necesitar una pistola 9 milímetros. “Estos enfermos no tienen límites.Hablan de los derechos humanos, pero utilizan métodos de la dictadura y a los mugrientos serviciosde inteligencia”, remató por radio.





