A pesar de la globalización, el mundo de los medios de cada país sigue teniendo fuertescaracterísticas propias, y cuando uno llega a un país extranjero (aunque se lo frecuente con ciertaregularidad), siempre lleva unos días acomodarse a los temas dominantes en las tapas de losdiarios, en la radio, en la televisión; familiarizarse con las modalidades de poner énfasis encierto tipo de noticias, con los estilos de interpelar al receptor, etcétera. Llegado a París hacepoco más de una semana, me llamó la atención un tema cuyo clímax ya ha pasado, pero que fue centralen los medios franceses durante siete meses, agitando profundamente a la clase política yproduciendo fuertes polémicas: Hadopi.
Hadopi es la sigla de: Haute Autorité pour la Diffusion des œuvres et la Protection desdroits sur Internet –Alta autoridad para la difusión de las obras y la protección de losderechos en Internet–. Hadopi acaba de ser promulgada como ley: después de un período deadvertencias, se penalizará a los internautas identificados como autores de descargas ilícitas dematerial sometido a derechos de autor, con penas que pueden ir hasta la suspensión del servicio deInternet, aunque la decisión final quedará en manos de un juez y no de un servicio administrativo,como era el propósito inicial.
El proyecto atravesó innumerables episodios: varias idas y vueltas al Parlamento; el rechazode su primera versión por el Consejo Constitucional (que es la Corte Suprema de Francia), debido ala inconstitucionalidad de varios de sus artículos; legisladores del oficialismo que se oponían alproyecto; conflicto en la oposición entre quienes lo apoyaban y quienes no y, como se puedeimaginar, una tormenta permanente en la Red –se llegó a hablar de la telenovela deHadopi–. Aquí el tema central es el entretenimiento, el consumo de música y video, pero lasituación tiene bastantes puntos en común con la que se ha venido discutiendo, en las columnas deeste diario, sobre el periodismo en Internet. En Rue 89, uno de los mejores sitios de periodismoelectrónico de Francia, el bloguero Versac (Nicolas Vanbremeersch) ha explicado de una manera muyclara lo que está en juego: la cuestión de la creación de valor, tema de mi columna de hace quincedías. Durante mucho tiempo los valores culturales han sido valores privados: cuando compro elsoporte (libro, disco, imágenes grabadas), el bien me pertenece. El valor cultural creado setransforma en valor económico en el instante único en que compro el soporte, que no es reproduciblepor quien lo ha comprado. Internet desmaterializa las creaciones culturales y les otorga dospropiedades: no rivales (si yo gozo del bien, eso no impide que otro lo haga) y no excluyentes (apriori, nadie está excluido del goce).“Cuando un bien no es rival ni excluyente, se hatransformado en un bien público”, dice Vanbremeersch, evocando el ejemplo de una ruta. Losbienes públicos, dice Versac, se facturan indirectamente, porque “nadie ha encontrado lamanera de hacer pagar directamente un bien público accesible libremente a todos”. Estarevolución cuestiona todo el ecosistema de la creación cultural y los fundamentos tradicionales delnegocio del entretenimiento están desapareciendo. “Por ecosistema, insiste Vanbremeersch, nohay que pensar simplemente ‘empleo’ o ‘facturación anual’; de lo que setrata es de equilibrios, de la manera en que aparece y se concretiza la creación devalor.”
Hadopi es una ley contrarrevolucionaria y la defensa de los derechos de autor apenas un pretextopara defender, hasta cuando sea posible, un mercado destinado a desaparecer. El presidente de lacomisión que preparó el proyecto de ley es el ex CEO de la Fnac, una de las principales cadenasfrancesas de venta de libros, discos y videos: flagrante conflicto de intereses. Y según parece,antes de ser votada, Hadopi estaba ya superada técnicamente: el P2P (peer to peer) está cayendo endesuso y los nuevos dispositivos de descarga de archivos que se están generalizando son cifrados:imposible identificar al internauta y tampoco el contenido del archivo que se descarga. Paraenfrentar estos nuevos procesos, habrá que ejercitar la imaginación. Me permito una cita del últimolibro de Jacques Rancière, que acaba de aparecer y no tiene nada que ver con el tema: “Unafuerte tensión. Mucho trabajo en perspectiva para quien no quiere morir idiota. Y tanto peor parala gente cansada”.
*Profesor plenario Universidad de San Andrés.




