•bicentenario y despues

Las horas de la euforia oficial

La fiesta de los 200 años favoreció al Gobierno, pero la sospecha sobre los fondos santacruceños relativizó los festejos. Se esperanzan con el Mundial.

24-08-2026 | 13:27

Nadie lo esperaba. La sorpresa fue total. La masiva concurrencia de la ciudadanía a losdistintos actos que, a lo largo y a lo ancho del país, se organizaron para conmemorar los 200 añosde la Revolución de Mayo ha constituido un fenómeno de análisis sociológico cuyas consecuenciaspolíticas serán efímeras. Es lo que enseña la historia argentina. Y nada demuestra en estas horasque haya predisposición para aprender de esas experiencias. Hay un dato indiscutible: laorganización de los actos fue impecable. Esto fue mérito del Gobierno. Pero la mayoría de quienesasistieron a esos actos no lo hicieron pensando en el significado electoral de su concurrencia. Enel universo del público convivieron, sin ningún tipo de prejuicio, las Madres y Abuelas de Plaza deMayo con las Fuerzas Armadas; el Teatro Colón con los recitales de Soledad, El Chaqueño Palavecino,Fito Páez y la Orquesta Sinfónica Nacional.

En la realidad política, en cambio, esa convivencia fue sensiblemente menor. Los dos tedeum y laausencia de la Presidenta en el Colón fueron las muestras que ejemplificaron esa realidad. Amboshechos tuvieron, además, un componente anecdótico interesante. En los dos tedeum –el de laBasílica de Luján oficiado por monseñor Agustín Radrizzani, al que asistió el Gobierno nacional, yel de la Catedral Metropolitana, encabezado por el cardenal Jorge Bergoglio– el mensaje quebajó desde la Iglesia fue el mismo: crítica a la escasa vocación por respetar la división depoderes –no sólo de este Gobierno–, importancia de reforzar la institucionalidad ynecesidad imperiosa de combatir la pobreza y la exclusión. En lo que respecta al faltazo delkirchnerismo a la función de reapertura del Teatro Colón, la causa real no estuvo en la descortésapreciación de Mauricio Macri hacia el matrimonio presidencial –expresión por la que el jefede Gobierno porteño debería haberse disculpado– sino en el temor de Cristina y NéstorKirchner a un posible abucheo. Un párrafo aparte merecerían las presiones, por momentosdesopilantes, que desde el Gobierno hubo para que el presidente de la República Oriental delUruguay, José Mujica, no asistiera a esa función.

En la cúpula del poder faltó la foto del Bicentenario. El no haber invitado al vicepresidente nia los ex presidentes constitucionales a la cena de gala del 25 de Mayo en la Casa Rosada, así comotambién la no inclusión de dos de ellos –Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde– en larecopilación histórica de la recuperada democracia argentina, habla de la permanente actitud de losKirchner de subordinar los asuntos institucionales a las cosas personales.
Algo de todo esto buscó enmendar el Congreso el miércoles con la actitud de los diputados detodos los partidos de generar un acto de convivencia que el Bicentenario pedía a gritos.
En el Gobierno se viven por estos días horas de euforia. Más de allá del discurso haciaafuera negando cualquier intento de capitalización política de la contundente presencia popular enlos actos del Bicentenario, el matrimonio Kirchner ha creído ver en ella la evidencia de un apoyomanifiesto hacia su gestión. La proliferación de algunas encuestas mostrando un aumento de lapopularidad de Néstor Kirchner no ha sido un hecho casual. Tampoco lo ha sido la circulación deaquellos sondeos que muestran un efecto positivo sobre la figura de Mauricio Macri. A este trentambién se han subido los que se preparan para aprovechar los potenciales efectos políticospositivos de una posible y anhelada buena actuación de la Selección nacional en la Copa Mundial deFútbol a disputarse en Sudáfrica. El Gobierno apuesta fuertemente a esto. En la oposición, hayquienes también comparten la misma idea. Ya circulan impresos conteniendo el fixture del Mundialcon las leyendas acompañadas de las respectivas fotos tanto de Scioli 2011 como de Solá 2011.

Por todo esto es que el Gobierno está trabajando a destajo para asegurar la distribución dedecodificadores entre los beneficiarios de los planes sociales, sobre todo en el Conurbanobonaerense.
El plan del Gobierno es el de saturar la pantalla con publicidad oficial durante el mes quedure el certamen. Allí aparecerá la Presidenta poniendo su mejor cara en actos de inauguración deobras. “Si la Selección gana el Mundial, tenemos más de media elección ganada”, afirmauna voz del Gobierno bajo los efectos euforizantes de los actos del Bicentenario. La historia, otravez, tiene algo que decir a este respecto. En 1986, tras la conquista de la Copa del Mundo porparte de aquel seleccionado capitaneado por Diego Maradona, en el riñón del alfonsinismo huboquienes hicieron un razonamiento similar. Los hechos posteriores demolieron esta suposición ya que,el 6 de septiembre de 1987, Antonio Cafiero ganó la elección a gobernador en la provincia de BuenosAires y pulverizó los sueños de permanencia, nunca reconocidos oficialmente, que el gobierno deRaúl Alfonsín albergaba. Los ejemplos no son sólo nuestros. En medio de tanta euforia surgió,inesperadamente, la declaración del ministro de Economía de Santa Cruz, Diego Robles, acerca de lautilización de los fondos de la provincia depositados en el exterior durante la gestión de NéstorKirchner al frente de la Gobernación. Las contradictorias explicaciones que sobre su manejo siemprehizo el ex presidente en funciones no hicieron más que despertar sospechas. Esos fondos han sidosiempre un misterio. La escasez de comprobantes y documentos que permitan conocer a ciencia ciertacómo se los ha administrado es alarmante. Se sabe que una parte fue utilizada para solucionar elgrave conflicto docente que hubo en 2007. Se sabe, también, que se lo utilizó para cubrir otrosgastos corrientes de la provincia, objetivo para el cual esos dineros no estaban destinados. Hayque agregar que los reiterados pedidos de informes que sobre la disposición de esos fondos sehicieron desde la Legislatura santacruceña nunca fueron respondidos. Lo que el ministro Robles dijosacudió al Gobierno nacional. Menos bonito, al ministro le dijeron de todo. La clásica desmentidaque debió hacer, diciendo que había sido “malinterpretado”, lejos de aclarar,oscureció. Mucho del manejo de los fondos públicos que hace el kirchnerismo es oscuro. Para serjustos, hay que decir que esa “oscuridad” no le es exclusiva.

Un asunto que hoy a la ciudadanía le interesa tan poco como la nada es el de las internaspartidarias. Sin embargo, en el presente de muchos dirigentes políticos, el tema ocupa espacio ytiempo. Es otra de las disociaciones de la hora. A Néstor Kirchner le inquieta la diáspora dedirigentes justicialistas. Si le vacían la interna, sus aspiraciones de triunfo se habrán esfumado.Hasta ahora De Narváez está adentro, Solá afuera y Duhalde no se sabe. Tampoco se sabe qué es loque hará Reutemann quien, hasta ahora y en forma oficial, no se ha bajado de la carrerapresidencial.
En la UCR, por su parte, la caliente interna de la provincia de Buenos Aires no deja dellamar la atención. Allí el enfrentamiento del sector que, entre otros, integran Leopoldo Moreau yFederico Storani –alfosinistas de la primera hora que apoyan a Julio Cobos– con RicardoAlfonsín, hijo del ex presidente, es un monumento a la paradoja. Como se ve, el Bicentenario y susreminiscencias patrióticas han pasado, en tanto que la ambición personal que domina el escenario dela política argentina ha quedado.

Producción periodística:
Guido Baistrocchi.

También en Perfil