•amores

Las lecciones de Borghi

Las lecciones de Borghi
24-08-2026 | 18:23

No me convence la línea de tres. La admito tan sólo bajo la exigencia que le imponía la neurosisde Bilardo: un líbero y dos stoppers (cada stopper agobiado por la obsesión del hombre cuya marcale tocaba, y el líbero igualmente agobiado por la obsesión de las espaldas a cubrir). Prefiero laproyección de los marcadores de punta, que sorprenden aunque se repitan, antes que el ir y veniralgo mecánico de los carrileros. Y en el ataque, entiendo que los dos nueves juntos tarde otemprano se enciman, aun cuando uno de ellos tenga a bien tirarse atrás, y que es preferibledisponer siempre un hombre que vaya al área y otro abierto que vaya por afuera; en resumen, lo queno dejaba de sostener otro maestro de la neurosis, el Loco Bielsa, reacio a sumar a Batistuta y aHernán Crespo en la ofensiva de la Selección Nacional durante su gestión.
Sea: yo tengo estos humildes disensos, y la suma periódica de las derrotas de Boca me sume encongojas continuas. No obstante, debo decir que el paso de Borghi por el club, dure lo que dure ytermine como termine, no me dejará con las manos vacías. Su certeza, que además de enunciativa esempírica, sobre lo vano que es vivir en constante estado de mortificación, es una lección deimportancia para mí, que me hago mala sangre por todo y que no logro relajarme de veras desde hacequince o veinte años más o menos. Mientras estuvo en Argentinos, en Colo Colo o en Independiente,no me había alcanzado esa lección. Y la frase insuperable con que declaró el amor que siente por suesposa (“Si se va con otro, me voy con ellos”) la atesoro, así sigamos perdiendopartidos, diría que para siempre, como un ejemplo de pasión incondicional, de entrega y desacrificio, para mí que sólo supe dejarme dejar, sin atinar a irme con nadie.
Hace años, en una inolvidable crónica futbolística, Tomás Abraham detectó los “bachesmetafísicos” que padecía de Borghi, por entonces jugador de River. Ahora que es técnico deBoca, esa imagen retorna a mí, pero tal vez ya no como bache: retorna como planicie de sosiego, obien como cumbre sentimental.

También en Perfil