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Las manitos de Perón

¿Alguien conoce bien la historia de las manos faltantes de Perón? Si usted tiene una conjetura sobre este enigma de la chismografía argentina, agregándola al pie de esta columna en la página web de PERFIL, prestará un servicio a los lectores que, en general, sólo participan en ese mini-blog para desenmascararme o insultarme.

Las manitos de Perón
22-08-2026 | 10:44

Alguien conoce bien la historia de las manos faltantes de Perón? Si usted tiene una conjeturasobre este enigma de la chismografía argentina, agregándola al pie de esta columna en la página webde PERFIL, prestará un servicio a los lectores que, en general, sólo participan en ese mini-blogpara desenmascararme o insultarme.
No sé nada de las manos de Perón, pero sospecho que hubo algo esotérico en los motivos de laacción y en las numerosas tentativas de resolver su enigma. Para el caso, llamo“esotérico” a un misterio cuya explicación da lugar a nuevos misterios que refuerzan elcarácter misterioso del original y, cifradamente, transmiten al público un mensaje de enigmarevelador de algo que, por demasiado conocido, siempre pasa desapercibido.
El caso de las manos Perón, independientemente de la voluntad de los profanadores, cuanto másenigmático, más vuelve a poner en el foco de la atención cosas bien sabidas del General: sunecrofilia –la esposa momificada por voluntad del viudo–, sus afinidades esotéricas–la entronización de la mística Piedra de Siro en Palermo Chico, sus vínculos con elVenerable Maestro Licio Gelli, y con el efebo papal Giancarlo Elia Valori– y su propensiónjusticialista a operar en clave con cuentas secretas de la banca suiza. Si estos temas tan tratadospor la prensa sensacionalista no fuesen suficientes, habría que agregar que el enigma de laprofanación también echa luz sobre la futilidad del poder: aquellas manos que empuñaron elsimbólico –y esotérico– bastón presidencial, son apenas un preparado de las aulas deanatomía que los estudiantes pueden comprar por quince pesos.
El caso de la foto publicada por Crítica, con Alfonsín en el parque de la quinta presidencialde Olivos tomado de espaldas –como yéndose– para graficar su muerte, también disparaenigmas significativos. La imagen a la que mutilaron la presencia de Menem y la firma del fotógrafopudo ser una picardía del diagramador de Crítica o un desliz explicable por los apremios de la horade cierre. Los aspectos éticos y profesionales del episodio fueron desarrollados –consaña– por un comentarista anónimo de Clarín, y con mayor objetividad y tolerancia por eldirector de PERFIL. Pero nadie comentó sus aspectos simbólicos en la forma interrogativa quecompete a los enigmas: ¿qué estuvieron haciendo juntos ambos ex-presidentes en sus dos encuentrosen el parque de Olivos? ¿Quién consiguió reunirlos? ¿Qué uniones y reuniones estará gestionandoahora aquel mismo “operador”? Y, finalmente: ¿tendrá algo que ver con la desapariciónde los símbolos de mando de Frondizi durante las exequias de Alfonsín?

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