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Las nuevas coaliciones electorales

El mosaico político empieza a organizarse. La reaparición de Reutemann fue un hecho desencadenante. Néstor Kirchner dio otro paso tejiendo acuerdos con referentes peronistas en distintas provincias –algunos prendidos con alfileres–. El acercamiento al gobernador Schiaretti en Córdoba aceleró los tiempos del acuerdo opositor entre Juez y una parte del radicalismo cordobés. Del lado opositor, la Coalición Cívica liderada por Carrió, un sector de la UCR –que representa Stolbizer en Buenos Aires– y el socialismo de Santa Fe –o una parte de él– están en conversaciones. Ahora llegó el acuerdo entre Macri, De Narváez y Felipe Solá.

Las nuevas coaliciones electorales
22-08-2026 | 01:21

El mosaico político empieza a organizarse. La reaparición de Reutemann fue un hechodesencadenante. Néstor Kirchner dio otro paso tejiendo acuerdos con referentes peronistas endistintas provincias –algunos prendidos con alfileres–. El acercamiento al gobernadorSchiaretti en Córdoba aceleró los tiempos del acuerdo opositor entre Juez y una parte delradicalismo cordobés. Del lado opositor, la Coalición Cívica liderada por Carrió, un sector de laUCR –que representa Stolbizer en Buenos Aires– y el socialismo de Santa Fe –o unaparte de él– están en conversaciones. Ahora llegó el acuerdo entre Macri, De Narváez y FelipeSolá.
De ese modo, mientras el campo oficialista se torna crecientemente heterogéneo, en el campoopositor parecen ir definiéndose dos grandes opciones electorales. Una contiene un componenteperonista, la otra un componente radical. Cualquiera sea el significado de los términos derecha eizquierda, los comentaristas políticos y muchos de los dirigentes tenderán a identificarlas conesas palabras, matizadas con el vocablo centro. ¿Suman o restan esas alianzas a los caudalespropios de cada una de sus partes?
La pregunta la respondió hace pocos días Eduardo Duhalde en una notable entrevista publicadaen estas mismas páginas, que seguramente será leída y releída durante mucho tiempo porque es unverdadero tratado sobre la política argentina de estos años. Dice Duhalde que la tendenciaesperable en el peronismo es ir hacia alianzas de centro derecha, a las cuales les aporta elingrediente popular. El peronismo ha sintonizado poco con la izquierda argentina; sus experienciashacia ese lado nunca fueron buenas, ni siquiera bajo la presidencia de Kirchner.
Hay otros interrogantes ¿Cuál será el papel de Julio Cobos en este proceso? El vicepresidentees hoy el político con mejor imagen en la Argentina. Las encuestas ponen de manifiesto que seríaigualmente aceptado por los votantes hoy inclinados a cualquiera de ambas alianzas –lo queevidencia que, contra los sueños de algunos dirigentes, ellas tienen poco o nada deideológico–. Sin duda, la inclusión de Cobos en algunas de esas coaliciones podría inclinarla balanza. Pero la ausencia de Cobos podría dejar abierto el camino para una tercera coalición, ocrearles problemas a las dos. Cuando una carta fuerte todavía está en el mazo, ningún juego esdemasiado fuerte en las manos de los jugadores.
Las encuestas también sugieren que muchos votantes se sentirían incómodos en una megacoalición opositora; pero muchos otros se sentirían más cómodos si ella se produjese. Cobos podríaser la figura articuladora de todo ese vasto espacio que no es kirchnerista y que incluye tanto alos opositores definidos como a muchos ciudadanos que no son enteramente ni una cosa ni la otra. Silas coaliciones opositores no quedan bien cerradas, el oficialismo podría encontrar una oportunidadpara recuperar parte de esos votos con sus fórmulas híbridas entre el kircherismo y algunosperonismos distritales representados por dirigentes con buena imagen en sus provincias.
¿Qué impide a los dirigentes unirse sobre la base de un amplio denominador común? Unarespuesta es: la ideología. ¿Pero a cuántos votantes realmente les importa más la ideología queencontrar delante de sí una opción política vigorosa? Para buena parte de la dirigencia de hoy, elobjetivo electoral es derrotar al kirchnerismo. Pero para una gran masa de votantes la expectativano es esa, sino encontrar una opción segura y confiable de gobernabilidad del país. Todos contraKirchner no asegura una mejor gobernabilidad. La opinión pública parece sensata cuando no seentusiasma con el oposicionismo a ultranza. Se dice que “todos revueltos” no es unabuena receta; pero todos dispersos tampoco lo es. Dos opciones opositoras podría ser la mejoralternativa, siempre y cuando sean suficientemente incluyentes para no dejar afuera a piezasimportantes del tablero. Este es, probablemente, el mayor dilema que enfrentan los dirigentes detodas las corrientes ahora que se les acortan los tiempos para definir sus ofertas electorales.

* Sociológo.

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