•reelecciones

Las nuevas monarquías

Los recientes sucesos venezolanos terminan de poner en evidencia lo que ya era un secreto a voces. Una epidemia, más que un fantasma, empieza a recorrer Latinoamérica.

Las nuevas monarquías
22-08-2026 | 01:10

Los recientes sucesos venezolanos terminan de poner en evidencia lo que ya era un secreto avoces. Una epidemia, más que un fantasma, empieza a recorrer Latinoamérica. Es el de los líderespolíticos cuyo principal objetivo es perpetuarse en el poder. De nada sirve repasar la historia delsiglo XX para comprobar que los gobiernos vitalicios, desde Francisco Franco a Kim Il-sung, sólotrajeron dolor y miseria a sus pueblos: cuando el viento trae la peste, es muy difícil oponerlerazones. Todo hace suponer que en el futuro próximo más ciudadanos habrán de nacer y morir bajo unmismo soberano y que éste los hará votar periódicamente como para agregarle un toque humillante asu resignación. Ya no habrá demasiadas diferencias entre el modelo cubano, que hoy vuelve a serconsiderado una democracia, y los sistemas similares que apuntan a validarse en elecciones deresultado previsible.

Pero al mal tiempo buena cara: hay que ver más lejos y encontrarle la parte positiva a laproliferación de gobiernos que, a falta de otros méritos, serán estables. Y no sólo hasta la muertede sus creadores, ya que éstos serán sucedidos por sangre de su sangre. Lo hemos visto en LaHabana, lo hemos visto en Buenos Aires. También leímos que Hugo Chávez entrena para gobernar a suhija más querida y hasta lleva a su nietito a las manifestaciones. Sin embargo, una dinastíarequiere de una corte y de una nobleza que por ahora nos están faltando. Ese es el próximo paso:construir la galaxia de familias reales, educadas para el trono y sus fastos, que se desposenmutuamente como hacen las casas europeas. Como resultado, podremos celebrar la boda de un nieto deldoctor Castro con una sobrina del licenciado Correa, o las combinaciones glamorosas que el lectorprefiera imaginar. Entre otras ventajas, tendremos entonces nuestra propia revista ¡Hola!, quesustituirá por apellidos más queridos a los Borbones o a los Orange. Pero, sobre todo, se cumpliráel viejo sueño de Manuel Belgrano de tener nuestros propios príncipes y América latina alcanzaráasí su verdadero destino de grandeza.


*Periodista y escritor.

También en Perfil