El 23 de diciembre se cumplieron 34 años del ataque al Batallón Depósito de Arsenales DomingoViejobueno de Monte Chingolo por terroristas del ERP –Ejército Revolucionario delPueblo–. Este gravísimo hecho, ocurrido durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, fueuno de los miles que protagonizaron las organizaciones armadas en los 70. Ese día más de 200combatientes del ERP pusieron bombas en la vía pública, robaron autos, incendiaron colectivos,crearon barricadas para impedir el paso de las fuerzas policiales y bloquearon nueve puentes, parafinalmente ingresar al batallón con la intención de robar el armamento que éste contenía. Estaacción terrorista desarrollada en el Conurbano bonaerense produjo víctimas mortales, heridos,ciudadanos que sufrieron las pérdidas de sus bienes y la prueba de que las organizacionesterroristas atacaban unidades militares en zonas densamente pobladas en aras de sus objetivospolíticos.
En 2007, el ex presidente Kirchner, inauguró el Parque de la Memoria, donde fueron recordadoslos nombres de quienes sufrieron abusos por parte del Estado. Allí también fueron incluidos 52nombres correspondientes a combatientes del ERP que murieron en combate durante el ataque alBatallón de Monte Chingolo.
Por ello, el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas–Celtyv– presentó en diciembre pasado, un escrito ante el jefe de Gobierno de la Ciudadde Buenos Aires, Mauricio Macri, y la directora ejecutiva del Instituto Espacio para la Memoria,Ana María Careaga, solicitando la remoción en el Parque de la Memoria de las 52 placas con losnombres de esos terroristas, incluidos como víctimas dentro de este monumento.
La presentación, firmada por la presidenta de Celtyv, detalla los nombres que hoy figuran enla nómina de personas que se recuerdan en el Parque de la Memoria, el cual brinda homenaje, segúnreza la placa principal, “… a los que murieron combatiendo por los mismos ideales deJusticia y Equidad”.
La presentación expresa que “sostener que quienes resultaron muertos mientras atacabanuna institución de la Nación, por su propia iniciativa y durante un gobierno democrático, murieroncombatiendo “por ideales de justicia y equidad es una inmoralidad, un agravio a laConstitución Nacional y una contradicción con el repudio que el monumento pretende demostrar frentea una interrupción del orden constitucional. (…) Afirmar este criterio implica que cualquieraque se alce en armas contra un gobierno constitucional puede alegar las mismas motivaciones y seracreedor a un monumento, dependiendo de cuál sea la ideología de quienes encargan suconstrucción”.
La temeridad de este concepto se torna más grave aún cuando de estas acciones violentasresultan víctimas que aún hoy no cuentan con el reconocimiento del Estado.
Seres humanos que sufrieron agresiones a su integridad física y psíquica y que hoy venhomenajeados en el mármol los nombres de sus victimarios y la tergiversación de los verdaderosobjetivos que esta organización armada tuvo al perpetrar los crímenes.
Con el ataque a esta unidad militar, el ERP pretendió impresionar a la población civilexhibiendo gran capacidad militar y de esta manera forzar al gobierno de Martínez de Perón a tomardeterminadas decisiones políticas.
Celtyv nuclea a las víctimas del terrorismo y considera fundamental que desde el Estado no seerija como héroes a personas que murieron atacando la democracia y responsables de atentadosterroristas que ocasionaron más de 15 mil víctimas, como lo descubre la investigación histórica queeste centro encabeza.
El rol del Estado es proteger a la población civil ante agresiones atroces como las que elterrorismo comete, por ello, que los nombres de miembros de organizaciones terroristas estén en unMemorial no sólo es una afrenta para todas las víctimas del terrorismo, sino que implica unaapología del terrorismo.
Después de 26 años de democracia, las víctimas y la sociedad siguen esperando Justicia yVerdad.
*Abogada y presidenta del Celtyv.




