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Las raíces del odio

Miércoles 14 de enero, once de la mañana. Afuera, una mañana de invierno radiante, sin rastros de frío. Adentro del Círculo de Lectores de Barcelona, una decena de periodistas espera al filósofo y escritor francés Edgar Morin, que llegó a la ciudad para presentar la edición en castellano de Vidal y los suyos (Galaxia Gutenberg).

21-08-2026 | 18:25

Miércoles 14 de enero, once de la mañana. Afuera, una mañana de invierno radiante, sin rastrosde frío. Adentro del Círculo de Lectores de Barcelona, una decena de periodistas espera al filósofoy escritor francés Edgar Morin, que llegó a la ciudad para presentar la edición en castellano deVidal y los suyos (Galaxia Gutenberg). Se trata de un libro extraño en la carrera del epistemólogo,ex miembro de la Resistencia francesa y del Partido Comunista (de donde fuera expulsado en 1951),testigo privilegiado de los sucesos de Mayo del ’68, pionero de los estudios sobrecomplejidad y director de Investigaciones de la Escuela de Altos Estudios de París. Básicamente,porque aquí deja de lado la teoría de sistemas, la antropología, la biología y el campo de ladocencia para dedicarse a reconstruir la vida de su padre, Vidal Morin, y a través de él, darcuenta del auge y la caída en desgracia de la cultura sefaradí, es decir, de los judíos de origenespañol.
Morin llega a Barcelona apenas tres días después de una marcha que convocó a ciencuenta milpersonas en el centro de la ciudad, en la que se exhibieron pancartas y se corearon consignas encontra del estado de Israel, acusado de terrorismo a raíz de la última incursión en la Franja deGaza, ofensiva que ya costó la vida de más de mil palestinos –el sesenta por ciento de ellos,civiles. En Madrid, incluso el partido gobernante, el PSOE, participó de una manifestación similar.Por lo que luego de las preguntas de rigor acerca de la nueva obra (“Lo escribí riendo yllorando al mismo tiempo, es el libro que más me tocó el corazón”, confesó el pensador de 88años, visiblemente emocionado), Morin se vio obligado a referirse al tema que monopoliza laatención de los periódicos europeos.
“Se trata de una paradoja histórica: cuando los cristianos rechazaron y persiguieron alos judíos en el pasado, fue el imperio islámico el que les dio acogida, porque el Islam erareligiosamente tolerante”, arrancó diciendo el filósofo. “Hoy las cosas cambiaron pordos razones: la laicización de Europa, a través de la cual la religión cristiana pasó a ser unacuestión privada y dejó de ser un poder estatal. Y a raíz de las humillaciones que sufrieron lospaíses árabes, territorios donde fracasaron todos los intentos de democratización, de alternativasocialista, de esperanza de desarrollo, todo tipo de revolución”, agregó.
¿Cuáles son las consecuencias de esos cambios, a los que se integra la decisión israelí deencarar ofensivas militares al margen de cualquier advertencia u oposición de los organismosinternacionales? Morin coincide con muchos expertos en geopolítica, que señalan la creciente ola derechazo y pérdida de confianza hacia el estado de Israel: “La radicalización del conflicto,la situación en que se ven inmersos los palestinos, hizo nacer un nuevo antisemitismo en el mundoárabe, que no existía en el pasado”.
Esta voluntad de dominación, recordó Morin, tiene dos fuentes: por un lado, la idea militarisraelí de seguridad, que busca controlar los territorios palestinos, y la vinculada con lahistoria religiosa, según la cual se trata de la tierra que Dios le ofreció el pueblo de Israel. Esdecir, la imbricación de creencias y sentimientos ancestrales con el desarrollo de la más modernatecnología militar. “Lo peor de todo es ver cómo un conflicto entre dos naciones que nacieronal mismo tiempo, en 1948, se fue transformando en un conflicto entre dos religiones. Y ya se sabequé sucede cuando se mezcla nacionalismo con fanatismo religioso”. Los resultados están a lavista.

*Desde Barcelona.

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