•apuesta a la competitividad

Las variables “medidas en dólares”

En una economía como la nuestra, subdesarrollada y abierta, la cuestión relativa a su competitividad y al modo de obtener las divisas o “dólares” para su desenvolvimiento, es clave.

24-08-2026 | 03:26

En una economía como la nuestra, subdesarrollada y abierta, la cuestión relativa a sucompetitividad y al modo de obtener las divisas o “dólares” para su desenvolvimiento,es clave. A lo largo de nuestra historia se confirma este aserto. En una fase más próxima, tenemosal respecto los capítulos del régimen de convertibilidad, el del modelo competitivo productivoposterior y el de la actual hibridez de régimen.

En la teoría económica, y en especial en algunos enfoques, la citada cuestión se capta a travésdel concepto de la restricción o limitante externa, lo que conlleva varios aspectos. Por de pronto,para acelerar el crecimiento y hacerlo sostenible, hay que cuidar el aprovisionamiento de dólarespara cubrir importaciones de insumos y equipos imprescindibles y bancar la demanda agregada. En loque es desaconsejable depender mucho del ahorro o endeudamiento externos. Por eso, lo mejor es querespondan bien nuestras exportaciones y una sustitución eficiente de importaciones, para que estasúltimas no sobreactúen. En tanto interesa que ese superior crecimiento se asocie a un mayor valoragregado nacional y a un mayor empleo productivo, la diversificación productiva –con unapresencia extendida del sector manufacturero en el producto y en las exportaciones– escrucial.

¿Cuál es el corolario de lo dicho? Pues, que nuestra economía, a fin de asegurar sucompetitividad para estimular el desarrollo y el empleo productivo auténtico, sin caer en la trampade la excesiva dependencia del ahorro externo, debe enfatizar la presencia de un tipo de cambiobien competitivo, fórmula popularizada como “dólar alto”. O sea: las diversas variablesdomésticas de la economía deben alinearse correctamente medidas o traducidas en dólares. Sin ello,la competitividad, en su concepción integral, cede, lo que arrastra a la actividad y al empleosostenibles.

Los últimos (casi) veinte años de nuestra historia ofician de laboratorio “en vivo”de lo expuesto. Computando al régimen de convertibilidad con hipodólar y frenesí del endeudamiento,al régimen posterior de dólar alto y desendeudamiento, y a la hibridez más reciente.

Una cruda expresión del asunto se dio en los 90, con la pulverización del mercado de trabajo yel estallido de la pobreza. Esto se debió particularmente a que, aun con la existencia de salariosque no eran gran cosa en poder adquisitivo interno, eran, sí, altísimos en dólares. Estadistorsión, de la mano de la desarticulación industrial, llevó al reemplazo masivo del trabajonacional por el importado. En el lapso 2003(2002)-2007, ya sin esa distorsión, el sobrecrecimientoy la reindustrialización combinaron con un shock de empleo de base productiva. Luego, sobre tododesde fines de 2007, cediendo la convicción en el dólar alto, e incidiendo también eldebilitamiento de varias políticas, se fue haciendo evidente la atenuación de la creación deempleo. Después se sumó la crisis mundial.

Pero, resulta claro, de cualquier modo, que con salarios que tienden a retomar un nivelpronunciado en dólares (algo lo moderó el ajuste cambiario del último período), y todo esto sinidentificarse con la dinámica del nivel de salario real doméstico, se perfila una rémora para elresurgir pleno del empleo auténticamente productivo.

En un orden análogo opera el gasto público. Esta variable es importante por las necesidades yactividades que cubre. También puede activar la demanda. Enfocando la inversión pública, sudimensión ligada a la infraestructura y al llamado capital social fijo en general respalda a lacompetitividad. Sin embargo, llegado el gasto a un umbral alto en su medición en dólares, puedenacer una presión fastidiosa para la competitividad. En rigor, con la dinámica del gasto y deldólar de los últimos años, ese umbral nos inquieta.

Hay más casos citables. Pero, la moraleja es una: en una economía como la nuestra, y por loscriterios aludidos, es vital asegurar los adecuados valores en dólares de las variables. El nohacerlo depara fuertes costos. Lo cual también aplica si, por lo menos, buscamos un “segundomejor”.


*Economista.

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