La muerte del general Aramburu a manos de los incipientes Montoneros es uno de esos episodiosque podríamos llamar misteriosos. Hay una versión supuestamente ‘oficial’, originada enopiniones montoneras, que refiere su rapto mediante engaño, su traslado a Timote, una especie de‘juicio revolucionario’ y su fusilamiento con tiros de gracia incluidos.
La muerte-venganza de Aramburu tuvo la mayor significación simbólica, dado el papel que cumplióen el intento de destrucción del peronismo en 1955, y marcó el futuro accionar de Montoneros, dondeel magnicidio de dirigentes políticos y sindicales pasó a ser una metodología de acción (ver porejemplo el libro Operación Traviata. ¿Quién mató a Rucci?, de Ceferino Reato).
También la literatura y el cine han discurrido acerca del hecho, sobre el supuesto diálogo del‘juicio revolucionario’ a que se lo sometió, y alrededor del contexto del secuestro, ladiscusión y la muerte. El acontecimiento tiene una riqueza y connotaciones históricopolíticas de lamayor trascendencia, y de allí que sea tentador para quienes indagan o fantasean acerca de nuestrahistoria. Aramburu pasa así a tener variadas muertes.
Pero hay otro punto de vista que revolea la supuesta ‘versión oficial’. Nada menosque un historiador de la precisión y amplio conocimiento de dicho período, como Fermín Chávez, laconsigna en la continuación de la Historia Argentina de José María Rosa, en el tomo 16, capítuloVIII.
Sintéticamente narrada, dice que estando en declinación la figura y el gobierno de Juan CarlosOnganía, se tramaba un golpe para sustituirlo, en el que estaban complotados el general Lanusse, elgeneral Aramburu como futura cabeza, y el Dr. Frondizi como partícipe civil. Dice Chávez que en unareunión del 16 de mayo de 1970, –que Frondizi le confirmó personalmente–,“Aramburu expuso su proyecto político, que preveía la próxima toma del poder manu militari yun gobierno con salida civil, en la que se incluían a Perón y al peronismo”.
Ante este peligro, la Inteligencia Militar del gobierno, buscando confirmar el rumor que habíacorrido, y tal vez amedrentar a Aramburu, acciona un grupo de jóvenes que le era próximo–Firmenich, Arrostito, Abal Medina, Ramus, entre otros–, para que lo secuestren y se loentreguen para interrogarlo. Continúa Chávez: “Un comando lo interrogó sobre la conspiracióny, como el ex presidente se descompuso, lo llevaron al Hospital Militar para reanimarlo; pero sinéxito”.
Aramburu habría sido sacado muerto del hospital y entregado a Orué (agente de los Servicios),quien, a las 10.30 del 31 de mayo (de 1970), lo habría entregado a Firmenich.
Casualidad colindante: “el comisario Sandoval, quien había visto con vida a Aramburu en elhospital Militar, terminó asesinado en una estación de servicio de Triunvirato yOlazábal”.
La versión ‘oficial’ de los Montoneros no es directa, sino producto de reportajesque varios periodistas le hicieron a Arrostito y a Firmenich, publicados más de cuatro años despuésdel hecho (revista La causa peronista, Nº 9, 03/09/74). La gran confusión de esos reportajes escontar que Aramburu, estando amordazado, habría valientemente dicho “proceda” cuando sele anuncia el fusilamiento. Dice Chávez: “Aquí es visible una contradicción, porque Aramburutenía un pañuelo en la boca”.
Como existe la segunda versión pretendidamente histórica, mencionada, de ser cierta, losprimeros novelistas aramburianos serían, insólitamente, Firmenich y Arrostito, que fantasearon unamuerte que no les correspondía. Relato con el que pretendían perjudicar a la presidenta, que–suponían— habría de censurar tal acción, negando un episodio reivindicado comonítidamente peronista. Días después de la publicación del artículo, analiza Chávez, “laformación Montoneros pasó a la clandestinidad y a combatir al gobierno de Isabel Perón, junto conotras organizaciones guerrilleras”. Esto explicaría todo.
*Poeta, ensayista y crítico literario.




