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Las vueltas de la vida

No es un tema prioritario para la Argentina, pero es un tema vital para la argentinidad: se viene el Mundial de fútbol.

Las vueltas de la vida
24-08-2026 | 07:26

No es un tema prioritario para la Argentina, pero es un tema vital para la argentinidad: seviene el Mundial de fútbol. Ninguna realidad argentina se pone en juego en Sudáfrica: ni lasreservas para el pago de la deuda ni las inversiones extranjeras ni las medidas contra la pobrezani el mejor aprovechamiento de los recursos naturales. Ninguna realidad, pero sí, en cambio, y poreso mismo, toda la imaginación (¿somos buenos?, ¿los mejores?, ¿cómo somos?), toda la simbología(los colores, el Himno, el Escudo), pura representación (el fútbol, que de por sí no es nada, puedepor eso representarlo todo).

En breve se dará la lista: la lista de jugadores que irán a jugar el Mundial. Queda claro que noes posible incluir sin excluir. Esta verdad, algo obvia y hasta trivial, no suele ser aceptada enlos debates sobre cánones literarios en Argentina, sobre todo si involucran a aquellos cuyo trabajoes enseñar literatura argentina en las aulas de las universidades públicas. Pero tratándose defútbol, y puestos de cara al Mundial, resulta por demás evidente: con el mismo criterio con que seincluya a unos, habrá que excluir a otros.

Quien se ocupa de esa tarea no es otro que Maradona. Su compulsión casi fanática por convocarjugadores a la Selección argentina ha sido profusamente comentada. Se supone que podría ser inclusomás fácil enumerar a los jugadores que no han jugado para la Selección argentina en este tiempo quehacerlo con los que sí han jugado. Pero ahora, en los días que vienen, y a propósito de unencuentro de importancia a jugarse en suelo alemán, se va acercando la hora de la decisióndefinitiva. Y entonces es posible advertir que, cuantos más convocados hubo, más serán losexcluidos.

Maradona se va ocupando. Pero eso nos recuerda un pasado. Más o menos a esta altura, pero delaño ’78, el técnico de la Selección argentina en ese entonces, que era César Luis Menotti,procedía a desafectar (prefiero desafectar a excluir: señala la pérdida de un afecto) a los últimostres futbolistas, para dejar la lista final de los veintidós del plantel. Esos tres futbolistaseran: Humberto Bravo, Víctor Bottaniz y Diego Maradona. Esa herida tan temprana en la carrera deMaradona supuró por mucho tiempo, porque es uno de los flancos débiles que tiene en su disputapersonal con Pelé. Por supuesto que Maradona encontró otros argumentos (“El Negro debutó conun pibe”), pero queda pese a todo la marca de no haber jugado cinco mundiales, sino cuatro;no haber ganado dos, sino uno; no haber sido campeón del mundo a los dieciocho años, como elotro.

La marcha militar que por entonces marcaba el ritmo de la competencia, declaraba con espíritu decenso: “Veinticinco millones de argentinos jugaremos el Mundial”. Decía así, pero en elplantel había solamente veintidós. Y hubo tres desafectados en el momento final. No sé qué fue dela vida de dos de ellos. El otro, del que sabemos todo, se dispone a desafectar en estos días.

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