Néstor y Cristina Kirchner consiguieron en la madrugada del sábado su objetivo. Luego de uncontrovertido proceso pudieron, por fin, sacar su nueva Ley de Radiodifusión. Una ley que, dicen, será más "democrática". La duda que quedó tras la aprobación es si el objetivo delmatrimonio presidencial fue altruista, una búsqueda de venganza o apenas una especulaciónpolítica.
Algunos creen que los Kirchner buscaron un escenario propicio para lanzarse a un nuevo períodopresidencial, con medios de comunicación " domesticados". Es sabida la obsesión de Néstor Kirchner por lo que se difunde enlos medios de comunicación. A tal punto que se hace llevar los diarios porteños por avión a SantaCruz, cuando permanece en su terruño.
Más de una vez llamó a un ministro para ordenarle, cuando era Presidente, que echara a algúnfuncionario por figurar con declaraciones inapropiadas en algún diario. "A ese rajálo", dijo envarias oportunidades, a más de un ministro impávido.
También está convencido de que la derrota del 28 de junio fue por culpa de los medios de comunicación y no poruna forma de hacer política que, lejos de diferenciarse de lo que tanto se denostó, se asemeja a lomás rancio del menemismo.
Con la nueva ley de medios aprobada, con los "monopolios derrotados", como dicen en las filas oficiales, creen que les será másllano el camino al 2011. No importan las contradicciones en las que cayó el kirchnerismo.
Néstor Kirchner fue el que autorizó la fusión de dos empresas del grupo al que apuntó con estaley. El propio Kirchner fue el que cambió de opinión y llegó a gritar " qué te pasa Clarín". También Kirchner fue el que calificó a Menem como el "mejorPresidente de la historia".
La necesidad de adecuar la legislación aprobada en la dictadura para regular elmercado de medios en la Argentina fue el argumento central del oficialismo. Ahora se verá,realmente, si se cumplirán los designios oficiales de "pluralidad" o si se utilizarán los resortesburocráticos para "domar" a los medios.
A juzgar por el accionar en distintos estamentos estatales, el panorama no es halagüeño. INDEC,Consejo de Magistratura, reparto de fondos discrecionales, son algunas de las muestras de cómo seactúa desde el poder.
Los interrogantes, hoy, son muchos. Incluso la vigencia de la flamante puede llegar amodificarse. Es que en 60 días asumirán los legisladores electos el 28 de junio y el kirchnerismoya no tendrá la mayoría automática. El propio jefe de los senadores K, Miguel Angel Pichetto,reconoció que "en uno o dos años" la ley puede perfeccionarse. A esto habrá que sumar los recursosjudiciales que se presenten.
Por eso, la pregunta que queda flotando tras la sanción de la norma, más allá de lo "justo" o"injusto" de su contenido, es "¿y ahora qué?".
¿Ahora qué sigue? Pasó el fútbol, la denegación de la fusión entre Cablevisión y Multicanal, lasanción de la nueva ley de Radiodifusión, la intención de "copar" Papel Prensa de la mano deGuillermo Moreno y sus "especialistas en romper espaldas y hacer saltar los ojos".
Sin embargo, los graves problemas que aquejan al país -como la pobreza, la recesión, lainseguridad, las deficiencias en salud, educación y seguridad- continúan, independientemente de loque se pueda publicar en los medios o de los intentos oficiales de ocultar la realidad.
(*) Agencia DyN




