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Ligero de equipaje

Yendo a un congreso de literatura latinoamericana (esa superstición europea) una azafata de tierra, mezcla de Air France con Alitalia, manda un mensaje fatal para que bajen mi valija del avión de la conexión que perdí.

Ligero de equipaje
23-08-2026 | 15:46

Yendo a un congreso de literatura latinoamericana (esa superstición europea) una azafata detierra, mezcla de Air France con Alitalia, manda un mensaje fatal para que bajen mi valija delavión de la conexión que perdí. Por supuesto en la cinta de equipaje de mi destino final la valijano está. Quedan sólo las cintas de equipaje vacías a las once de la noche como un cuadro de Kuitca.En la oficina de reclamos me toman los datos y me dan un premio consuelo: el kit de supervivenciadel viajero sin valija. Lo abro en el hotel; contiene una afeitadora, un mini desodorante, unsobrecito con jabón de lavar ropa (bien pensado pero alarmante), peine, cepillo de dientes, todoplegable, tamaño avión, salvo una gran remera blanca XL. Al día siguiente me compro una muda deropa, lavo la ropa sucia y la dejo secar durante la noche. Así, durante varios días, me mantengoimpecable y alerta. Mi valija, donde tenía mis libros, mi ropa y mi propio kit de supervivencia, noaparece y, una vez pasada la indignación, me siento purificado, simplificado. Tengo la ilusión deno necesitar casi nada. Estoy ligero de equipaje, literalmente; soy como Ghandi. Y de pronto unamañana me traen el monstruo, lo encontraron: mi valija verde y pesada, cerrada a presión. La recibopero no la quiero, ya hice el duelo por la pérdida. Ya me había librado de ese lastre. Me gustabaese limbo global del equipaje perdido, porque no era que me habían robado, sino que la valija habíapasado a otra dimensión. Ahora hay que combinar la ropa, ver qué pantalón está menos arrugado, hayque planchar una camisa, acarrear mis libros. Poco a poco vuelvo a abrazarme a mis cosas como uncerdo burgués, cuidando que nadie me toque nada.

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